El Ideam informó que 599, equivalentes al 54,3 % del territorio nacional, presentan algún nivel de alerta por deslizamientos de tierra. Antioquia, Santander y Chocó encabezan la lista de departamentos con mayor riesgo por derrumbes y movimientos en masa.
Las intensas lluvias que se han registrado en gran parte del país durante las últimas semanas mantienen en alerta a cientos de municipios por el riesgo de deslizamientos de tierra.
El más reciente reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) reveló que 599 municipios se encuentran bajo algún nivel de vigilancia por movimientos en masa, una cifra que representa el 54,3 % del total de localidades del territorio nacional.
La situación quedó en evidencia durante el primer puente festivo de junio, cuando fuertes aguaceros afectaron distintas regiones del país y provocaron emergencias asociadas con inundaciones, crecientes súbitas y deslizamientos.
Aunque en algunas zonas se han registrado altas temperaturas que anticipan condiciones relacionadas con el fenómeno de El Niño, las precipitaciones continúan siendo protagonistas en buena parte del territorio colombiano.
Según el Ideam, 141 municipios están en alerta roja, el nivel más alto de riesgo, debido a las condiciones de saturación de los suelos y a la persistencia de las lluvias.
La entidad advirtió que los departamentos de Antioquia, Santander y Chocó concentran buena parte de las alertas por derrumbes y movimientos de tierra.
Departamentos más afectados
Las características geográficas de estas regiones, sumadas a las precipitaciones acumuladas de las últimas semanas, han incrementado la vulnerabilidad de numerosos municipios ubicados en zonas de montaña y ladera.
En Antioquia, varios corredores viales y áreas rurales han permanecido bajo monitoreo constante debido a la posibilidad de deslizamientos que puedan afectar tanto a las comunidades como a las actividades productivas.
Una situación similar se presenta en Santander, donde las autoridades mantienen vigilancia sobre sectores históricamente propensos a movimientos en masa.
Por su parte, Chocó continúa enfrentando los efectos de una de las temporadas lluviosas más intensas del país. Las precipitaciones constantes han generado preocupación por la estabilidad de los terrenos y el impacto que podrían tener los derrumbes sobre poblaciones rurales y vías de comunicación.
“El monitoreo permanente permite identificar oportunamente los municipios que presentan condiciones favorables para la ocurrencia de deslizamientos”, ha señalado el Ideam en sus boletines de seguimiento.
Impacto para el campo
La amenaza de deslizamientos representa un desafío importante para el sector agropecuario. Las emergencias pueden generar cierres de vías terciarias, dificultades en el transporte de animales e insumos y retrasos en la comercialización de productos agrícolas y pecuarios.
En regiones ganaderas, los derrumbes también pueden afectar cercas, sistemas de abastecimiento de agua y áreas de pastoreo.
A ello se suma el deterioro de caminos rurales que conectan las fincas con los centros de acopio y mercados locales.
Los expertos recomiendan a los productores estar atentos a señales como grietas en el terreno, inclinación de árboles, hundimientos o desprendimientos de suelo, especialmente en predios ubicados en pendientes pronunciadas o cerca de taludes.
Otras alertas climáticas
Además del riesgo por deslizamientos, el Ideam reportó alertas por incendios de cobertura vegetal en algunos sectores del país.
Nariño registra siete municipios en alerta amarilla por esta causa, mientras que en Huila hay dos localidades bajo vigilancia permanente.
Este panorama refleja los contrastes climáticos que actualmente enfrenta Colombia, donde algunas regiones experimentan lluvias intensas mientras otras presentan condiciones secas que favorecen la ocurrencia de incendios.
Ante este escenario, las autoridades insistieron en la importancia de mantener las medidas de prevención y seguir las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo.
La combinación de lluvias persistentes y suelos saturados seguirá representando una amenaza para cientos de municipios durante las próximas semanas, especialmente en aquellas zonas donde las precipitaciones continúen por encima de los promedios habituales.



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