Los enfrentamientos entre grupos armados ilegales en el nordeste antioqueño obligaron a más de 200 personas a abandonar sus hogares. Entre ellas hay varios productores afiliados a Agosegovia, quienes huyeron para salvar sus vidas mientras dejaron sus hatos completamente desprotegidos.
La violencia volvió a irrumpir en el campo antioqueño. Los recientes enfrentamientos entre el Clan del Golfo y el frente 4 de las disidencias de las Farc, registrados en la zona de Río Bagre, entre los municipios de Segovia y Remedios, provocaron el desplazamiento forzado de decenas de familias campesinas y ganaderas que quedaron atrapadas en medio del fuego cruzado.
Según las autoridades departamentales, al menos 58 familias, equivalentes a más de 200 personas, permanecen en albergues temporales mientras esperan condiciones de seguridad que les permitan regresar a sus viviendas y a sus actividades productivas.
“En medio de las balas”
Uno de los productores afectados, afiliado a la Asociación de Ganaderos de Segovia (Agosegovia), relató a CONtexto Ganadero cómo la confrontación armada cambió su vida en cuestión de minutos.
“Hubo un enfrentamiento entre grupos el domingo, aproximadamente a las tres de la tarde. Hubo fuego cruzado y el campesino quedó en medio de las balas. Nos tocó salir hacia Remedios por el miedo y por la información que estaba llegando”, contó.
El productor explicó que el desplazamiento afectó prácticamente a toda la población del corregimiento de Río Bagre y de las veredas cercanas.
“Nos tocó desplazarnos hacia Remedios. Gracias a Dios estamos bien, esperando poder regresar a nuestras casas. Salió prácticamente todo el corregimiento y sus alrededores”, agregó.
Los animales quedaron atrás
Además del desarraigo, los productores enfrentan otra preocupación: el estado de sus animales.
Varios de los ganaderos asociados a Agosegovia abandonaron sus predios sin posibilidad de garantizar la alimentación ni el manejo diario de los hatos.
La prioridad fue proteger la vida de sus familias, pero la incertidumbre sobre lo que ocurre en las fincas crece con el paso de los días.
“Aquí estamos varios ganaderos. La mayoría son campesinos que viven del diario. Somos seis o siete productores de Agosegovia y estamos esperando que nos puedan ayudar mientras podemos regresar”, afirmó.
La situación resulta especialmente delicada porque las explotaciones agropecuarias permanecen completamente abandonadas en una zona donde continúan los riesgos de orden público.
“Los animales están solos, todo quedó solo. Gracias a Dios nosotros estamos bien, que es lo más importante, pero esperamos que nos den las garantías para volver”, expresó.
Crisis golpea al nordeste antioqueño
La emergencia ocurre en medio de una nueva escalada de violencia por la disputa territorial entre estructuras armadas ilegales que buscan controlar corredores estratégicos y economías ilícitas en el nordeste de Antioquia.
Durante los últimos días, autoridades y medios regionales han informado sobre combates prolongados e, incluso, el uso de drones en algunas zonas rurales, situación que obligó a reforzar la presencia de la Fuerza Pública y la atención humanitaria a las familias desplazadas.
Mientras avanzan las operaciones de seguridad, cientos de campesinos y ganaderos permanecen lejos de sus predios, sin saber en qué condiciones encontrarán sus viviendas, sus cultivos y sus animales cuando finalmente puedan regresar.
Porque, para muchos de ellos, la violencia no solo los expulsó de sus casas: también los obligó a dejar atrás el patrimonio construido durante toda una vida.



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