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Tras 76 asesinatos en lo que va de 2026, líderes sociales temen un escenario aún más violento

Melanny Orozco 26 de Junio 2026
74 Líderes sociales asesinadosFoto: Fundación GaboLa Defensoría del Pueblo advirtió que "en Colombia, los líderes y lideresas sociales están expuestos a constantes ataques que debilitan su trabajo en los territorios".

Los reportes de la Defensoría del Pueblo e Indepaz evidencian que la violencia afecta a quienes lideran procesos comunitarios y de paz. Mientras las estadísticas se actualizan, organizaciones y dirigentes advierten que la falta de garantías podría profundizar la crisis en los territorios.


Entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2026, la Defensoría del Pueblo confirmó el asesinato de 67 líderes y lideresas sociales en Colombia y documentó 58 masacres con 238 víctimas.

A ese panorama se suman los reportes de Indepaz que registraron en un junio cerca de terminar nueve nuevos homicidios de líderes sociales y un firmante del Acuerdo de Paz en Caquetá, una actualización que mantiene encendidas las alertas sobre la seguridad en los territorios.. (Lea en CONtexto ganadero: Las cifras del horror: Colombia sumó 51 masacres y 54 líderes asesinados en 2026)

Las cifras describen una realidad preocupante, pero no alcanzan a explicar el impacto que deja cada asesinato en las comunidades.

Detrás de cada caso desaparece una persona que impulsaba procesos de organización, defendía derechos o representaba a sectores rurales donde el Estado suele tener una presencia limitada.

La Defensoría del Pueblo advirtió que "en Colombia, los líderes y lideresas sociales están expuestos a constantes ataques que debilitan su trabajo en los territorios".

Para la entidad, la defensa de los derechos humanos y del territorio "no puede seguir costando vidas".

Los asesinatos de líderes sociales no son hechos independientes, pues las masacres y los ataques contra firmantes del Acuerdo de Paz muestran que la violencia sigue afectando a distintos actores que cumplen un papel clave en la construcción de tejido social.

Según Indepaz, los nueve asesinatos de líderes sociales en junio se presentaron en Norte de Santander, Caldas, Nariño, Cauca, Arauca, Antioquia y Cesar. En cuanto al firmante del Acuerdo de Paz, se conoció que este fue asesinado en Caquetá.


Voz desde el territorio


Para quienes viven esta realidad, el mayor temor no está únicamente en las cifras actuales, sino en la posibilidad de que la situación se agrave.

Diana Perafán, líder social del Cauca, asegura que "la situación es compleja y los números no van a disminuir, por el contrario: se van a incrementar; va a haber muchos más líderes desplazados y más líderes asesinados". Su advertencia parte de la experiencia cotidiana de quienes permanecen en los territorios.

La dirigente sostuvo a CONtexto que asumir posiciones políticas distintas ha incrementado la vulnerabilidad de algunos sectores sociales y considera que aún no perciben señales claras de respaldo institucional frente al nuevo escenario político.

"El riesgo, pienso y lo siento así porque lo estoy viviendo, se incrementó. La situación se nos hace más compleja, más difícil, porque los enemigos son más fuertes, y ahora se hicieron más fuertes que antes", afirmó. (Lea en CONtexto ganadero: 65 masacres en 2026: de seguir así Colombia tendrá el año más violento de los últimos tiempos)

Cada asesinato tiene efectos que trascienden a la víctima, ya que la desaparición de un líder suele interrumpir procesos comunitarios relacionados con la defensa del territorio, la sustitución de economías ilegales, la implementación de acuerdos o la representación de comunidades rurales.

Por eso, más que un balance estadístico, los registros de la Defensoría del Pueblo e Indepaz reflejan la persistencia de un problema estructural.

Mientras las cifras siguen actualizándose mes a mes, justo en momentos en los que el entrante presidente electo, Abelardo de la Espriella, anuncia que no le dará tregua al crimen, en los territorios crece la preocupación de quienes consideran que proteger la vida de los líderes sociales sigue siendo una condición indispensable para preservar la organización comunitaria y la construcción de paz en el país.


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