La reapertura del corredor entre Buga y Buenaventura alivió la movilidad, pero dejó una presión acumulada sobre transporte, operaciones portuarias y comercio exterior. Gremios advierten que, sin respuestas estructurales y medidas de contingencia, este corredor estratégico seguirá expuesto a interrupciones con efectos nacionales.
Durante cinco días, uno de los corredores más importantes para la economía colombiana dejó de operar con normalidad. La vía Buga – Buenaventura permaneció bloqueada por protestas llevadas a cabo por comunidades del sector minero, paralizando operaciones de transporte y logística hacia el principal puerto del Pacífico colombiano.
Aunque el paso ya fue restablecido, las consecuencias siguen presentes. La interrupción generó retrasos operativos y carga represada; también volvió a evidenciar la fragilidad de una infraestructura estratégica para el comercio exterior y el abastecimiento nacional.
Buenaventura mueve cerca del 45% del comercio exterior colombiano. Por ese corredor vial circulan diariamente, en promedio, 4.634 vehículos de carga y se movilizan 55.698 toneladas al día. Cuando la operación se detiene, el impacto supera la movilidad y alcanza sectores económicos, cadenas logísticas y miles de trabajadores que dependen de esa conexión.
El episodio volvió a dejar al descubierto la vulnerabilidad de una infraestructura clave para la movilidad de carga y la estabilidad logística nacional.
Desde la Federación Colombiana de Transportadores de Carga y su Logística (Colfecar) señalaron que la interrupción dejó pérdidas acumuladas cercanas a los $22.400 millones.
El gremio recordó, además, que durante lo corrido de 2026 la vía hacia Buenaventura ha registrado 17 bloqueos, incluidos dos ocurridos en febrero por causas similares a las protestas recientes.
Para el sector transportador, la reiteración de cierres refleja problemas estructurales que siguen sin resolverse. “Este corredor vial es estratégico para el abastecimiento del país y el comercio exterior de Colombia”, advirtió Colfecar al expresar preocupación por la continuidad operativa del principal puerto sobre el Pacífico.
La dimensión económica no termina en las pérdidas directas, pues la congestión posterior al levantamiento de los bloqueos puede generar nuevos retrasos en entregas, incumplimientos operativos y mayores costos asociados a represamientos de carga. (Lea en CONtexto ganadero: “El Valle del Cauca no puede seguir secuestrado”: crece presión por bloqueos viales)
Vulnerabilidad
La situación también dejó expuestas debilidades en la capacidad de reacción logística. Colfecar pidió ampliar ventanas operativas para cargues y descargues, flexibilizar horarios en terminales portuarias y habilitar procesos permanentes de inspección y entrega de contenedores vacíos.
El gremio también insistió en establecer planes prioritarios para evacuar carga represada y evitar un mayor impacto sobre operaciones DTA y OTM.
Otra preocupación se concentra en los sistemas tecnológicos. Según Colfecar, durante 2026 la plataforma RNDC ha presentado caídas acumuladas por 481 horas, situación que dificulta la emisión de manifiestos electrónicos y afecta la operación diaria del transporte.
La combinación entre bloqueos físicos y fallas tecnológicas profundiza la sensación de vulnerabilidad dentro de la cadena logística. (Lea en CONtexto ganadero: ¡Solidaridad con el suroccidente de Colombia!)
Rostro humano
Detrás de los indicadores económicos también quedaron historias de conductores atrapados durante varios días sobre la carretera.
Colfecar alertó sobre las condiciones que enfrentaron numerosos transportadores represados en la vía como las limitaciones para acceder a alimentación, falta de espacios adecuados para descanso, ausencia de servicios básicos y altos niveles de incertidumbre.
“Transcurren los días y no pasa nada”, señaló la directora ejecutiva del gremio, Nidia Hernández, al advertir sobre las dificultades humanas derivadas de estas interrupciones.
La organización también expresó preocupación por los riesgos de seguridad y por el impacto emocional que enfrentan conductores y familias durante episodios prolongados de inmovilización. Para el sector transportador, la discusión ya no puede limitarse únicamente a movilidad.
Las afectaciones también alcanzan condiciones laborales, bienestar humano y estabilidad operativa dentro de una cadena logística altamente dependiente de corredores estratégicos.
Tras la reapertura, Colfecar pidió al Ministerio de Transporte, la ANI, autoridades portuarias, terminales y demás entidades competentes activar medidas urgentes para reducir impactos futuros.
Entre las solicitudes aparecen esquemas de contingencia, mayor coordinación institucional y acciones preventivas que permitan reducir nuevas afectaciones sobre la movilidad de carga.
Persistencia
Antes del cierre de esta edición, transportadores reportaron nuevos bloqueos en la vía hacia Buenaventura, esta vez en el sector de El Gallineral, donde camioneros denunciaron que las protestas estarían impidiendo nuevamente el paso de vehículos.
El nuevo episodio ocurre pocas horas después de la reapertura del corredor y vuelve a elevar las preocupaciones del sector transportador frente a la continuidad operativa de una de las rutas más estratégicas para la logística nacional.
La situación también refuerza la advertencia planteada por Colfecar sobre la necesidad de activar medidas preventivas y planes de contingencia que permitan reducir el impacto de interrupciones recurrentes sobre la movilidad de carga y las operaciones asociadas al comercio exterior.



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