Aunque suele pasar desapercibido, el estado de las patas afecta su consumo de agua y alimento, su reproducción y el rendimiento general del hato. En Popayán, el Comité de Ganaderos del Cauca reunió a técnicos de la región para profesionalizar un cuidado que hasta ahora ha quedado en manos de muy pocos expertos.
Cuando un bovino presenta dificultades para caminar, el problema va mucho más allá de una simple cojera. El dolor limita su desplazamiento hacia el agua y el alimento, reduce su consumo, afecta la reproducción y termina reflejándose en una menor producción de leche o en una disminución de la ganancia de peso.
Por esa razón, la podología bovina ha dejado de ser una práctica reservada para grandes explotaciones y comienza a convertirse en una herramienta de manejo cada vez más valorada por los productores.
Con ese propósito se desarrolló, el pasado 16 de julio, en Popayán, por el Comité de Ganaderos del Cauca, una jornada de formación orientada a fortalecer las capacidades técnicas de quienes trabajan directamente con los animales.
El curso combinó sesiones teóricas y prácticas para enseñar el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las principales afecciones que comprometen la salud de las pezuñas.
Para Hernán Garcés Sandoval, gerente del Comité de Ganaderos del Cauca, la importancia de este tipo de formación radica en que las lesiones podales suelen pasar inadvertidas hasta que comienzan a generar pérdidas económicas en las fincas.
"El tema de la podología es algo que usualmente no se tiene en cuenta, pero es muy importante para el bienestar de los animales y para la productividad de los hatos", explicó Garcés Sandoval.
Durante la capacitación, dirigida por el médico veterinario Jorge Cifuentes, profesional con experiencia nacional e internacional en podología bovina, los asistentes abordaron aspectos como la identificación de cojeras clínicas y subclínicas, los puntos de insensibilización del animal, el uso de prótesis temporales para aliviar lesiones y las técnicas de recorte funcional de las pezuñas.
La formación también incluyó prácticas en campo bajo dos escenarios habituales en las explotaciones ganaderas: el manejo de animales en brete y de bovinos derribados, una alternativa utilizada en predios que aún no cuentan con infraestructura especializada.
Más allá de enseñar solo una técnica, el propósito fue desarrollar criterios para detectar de manera temprana los problemas locomotores y aplicar tratamientos oportunos que reduzcan el dolor y aceleren la recuperación de los animales.
Según Garcés Sandoval, uno de los principales desafíos consiste en que muchos productores solo intervienen cuando la cojera es evidente, aunque el deterioro del casco comienza mucho antes.
"Tenemos que entender que la pezuña de la vaca va creciendo y esto comienza a generar incomodidades para el desplazamiento de los animales. Hay que implementar planes de manejo para mantener esas pezuñas en buenas condiciones, evitando el dolor y que la productividad del hato se vea afectada", señaló Garcés Sandoval.
El gerente explicó que un animal con dolor modifica su comportamiento de manera inmediata.
"Cuando el animal está incómodo, lo primero que hace es bajar el consumo de alimento y agua, con lo que baja de manera inmediata la producción de leche o la ganancia de peso en sistemas de carne", afirmó Garcés Sandoval.
Ese impacto económico explica por qué la podología bovina despierta cada vez mayor interés entre los productores. Detectar a tiempo una lesión puede evitar tratamientos más costosos, reducir pérdidas productivas y mejorar el bienestar animal, un aspecto que también adquiere mayor relevancia en una ganadería orientada a la eficiencia y la sostenibilidad.
Más capacitación
Otro de los objetivos de la capacitación fue ampliar la disponibilidad de personal con conocimientos en esta área, teniendo en cuenta que en el departamento aún son pocos los técnicos especializados en el manejo podal.
"Hay muy pocas personas que realizan estos procesos en los hatos del departamento. Por eso decidimos traer un experto para transferir ese conocimiento a los técnicos de la región y que estos puedan atender las diferentes producciones ganaderas del Cauca", indicó Garcés Sandoval.
La agenda de formación continuará el 1 de agosto con un día de campo organizado junto con la Asociación Brangus de Colombia (Asobrangus). La jornada permitirá conocer un modelo de producción de carne basado en genética Brangus y su desempeño en un sistema silvopastoril con pino y eucalipto, una experiencia que busca mostrar alternativas para mejorar la productividad y la sostenibilidad de las ganaderías.
Con estas actividades, el Comité de Ganaderos del Cauca mantiene una estrategia de capacitación enfocada en responder a las necesidades que expresan los productores, promoviendo la actualización técnica en áreas como bienestar animal, sanidad, genética y manejo productivo, factores cada vez más determinantes para la competitividad de la ganadería colombiana.



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