Junto con la cultura picotera, este género fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia por el Ministerio de las Culturas, en un reconocimiento que protege también la danza, los picós, las fiestas y la memoria de las comunidades afrodescendientes del Caribe. El músico y percusionista cartagenero Rodny Therán celebró el reconocimiento y pidió construir espacios para que las nuevas generaciones puedan conocerlo más.
La champeta y la cultura picotera ya hacen parte oficialmente del Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia. El reconocimiento, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, protege al género musical y a las danzas, los picós, las fiestas, las tradiciones orales y las expresiones culturales que durante décadas han identificado a las comunidades afrodescendientes del Caribe colombiano.
A propósito de este reconocimiento, CONtexto entrevistó a Rodny Therán Paz, músico y percusionista cartagenero reconocido por liderar las orquestas en vivo de programas como Yo Me Llamo, La Descarga y La Voz en Caracol Televisión, además de haber sido parte de La Provincia de Carlos Vives, entre otros artistas de renombre. Therán subrayó que este reconocimiento pone en primer plano todo un universo cultural que por décadas fue estigmatizado.
"Esta es una consagración cultural para la champeta, que no solo representa un género musical, sino también una cultura picotera, una expresión corporal y un baile que hacen parte de este reconocimiento como patrimonio para los cartageneros y, en general, para los afrocaribeños", contó.
Su origen
Therán recordó que la champeta tiene profundas raíces africanas y que llegó al Caribe colombiano a través de discos y músicas traídas desde África por viajeros y comerciantes. Con el tiempo, esa sonoridad comenzó a instalarse en los barrios populares de Cartagena y a formar una identidad cultural propia.
El músico también explicó el origen del término “champeta”, palabra que inicialmente hacía referencia a un cuchillo utilizado por personas de sectores populares y que posteriormente terminó identificando a quienes escuchaban esta música.
"Para nadie es un secreto que los que escuchaban o bailaban la champeta en su momento eran personas no tan bien aceptadas dentro de la ciudad, porque el término de la champeta es un cuchillo, un arma blanca que usaban las personas para defenderse o utilizarla para robar también, y lo escuchaban estas personas afines con la música africana, que con el tiempo se le puso el nombre como champeta”, precisó.
Con el paso de los años, el término dejó de ser peyorativo y se convirtió en símbolo de identidad para miles de personas vinculadas a esta cultura. Los “champetudos”, como se les llamaba, empezaron a ser asociados a quienes están dentro del ámbito de esa cultura picotera.
¿Qué son los picós?
Pieza clave de esa historia son los picós, los equipos de sonido masivos que desde los años ochenta fueron el principal vehículo de difusión de la champeta en los barrios populares. Therán recordó con detalle cómo funcionaba ese ecosistema cultural.
"El picó es un equipo sonido grande, masivo. Tuvo origen en Cartagena y eran los que promovían o promocionaban ese tipo de música. Cada picó traía su música exclusiva: el que tenía el suyo no podía tener música de otro. Así mismo, era selectivo con las personas: estaban el picó El Conde, El Guajiro de la época, Rey de Rocha, y cada uno tenía su música exclusiva traída de África", detalló.
Expansión por Colombia
Con el paso de los años, la champeta cruzó fronteras de clase y geografía con exponentes de primer nivel como Mr. Black y Kevin Flórez, ‘El afinaito’ y Luistes La Voz, entre muchos otros. Lo que nació como expresión de los barrios más populares de Cartagena hoy se baila y se consume en todo el territorio nacional, sin distinción de estrato.
"Ya en cualquier parte de Colombia, en cualquier estrato, la gente gusta, baila, canta champeta, quiere cantar champeta. Aunque le ponen otros nombres, por ahí he visto que le han colocado ahorita el afrobeat, pero el afrobeat no existe, no puede existir sin mencionar la champeta", aclaró el percusionista.
El artista recordó que el auge de la champeta comenzó a consolidarse en la década de los años 80 y que en los 90 dejó de ser una música exclusivamente barrial para expandirse a distintos estratos sociales y regiones del país.
“En los años 90 ya comienza la gente a consumir la música champeta en Colombia sin estratificación, porque en sus comienzos fue muy sectorizada”, relató.
Patrimonio Cultural Inmaterial
La declaración de la champeta como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia se realizó el pasado 21 de mayo, en el marco del Día Nacional de la Afrocolombianidad. En Cartagena, los portadores tradicionales recibieron la resolución que aprueba el Plan Especial de Salvaguardia (PES) de la champeta del Caribe colombiano.
Con este documento, el Ministerio de las Culturas reconoce y protege oficialmente esta manifestación cultural, con el propósito de mantenerla viva y fortalecer su transmisión entre generaciones. El PES establece que la champeta no solo abarca la música, sino también la danza, los picós, las fiestas, los barrios, las formas de hablar y los espacios de encuentro de las comunidades.
La resolución también busca proteger a las personas, saberes y tradiciones ligadas a esta cultura, históricamente afectada por el racismo, el clasismo y la estigmatización. Además, plantea acciones para fortalecer la música, la danza y la cultura picotera, así como promover festivales, procesos educativos, investigación y espacios de memoria que garanticen la preservación de la champeta en el futuro.
Theran fue enfático en valorar el momento en que llegó la declaratoria, señalando que no fue casual sino resultado de un largo proceso colectivo.
"Qué bonito este reconocimiento, porque como siempre lo digo, no llegó ni antes ni después, llegó en el momento preciso, donde la gente ya sabe, la cultura ya sabe, los que no conocen ya miran con otros ojos el movimiento artístico que produce todo lo que tiene que ver con la cultura afro”, aseguró.
De cara al futuro, Therán espera que la resolución se traduzca en espacios físicos, educativos y culturales que permitan a las nuevas generaciones conocer la historia completa de la champeta.
"Yo creo, desde mi punto de vista, que debe haber algo educativo, cultural, como un centro, un museo o algo así que la gente pueda visitar. Lo llevaría a un espacio en el que la gente pueda conocer, desde el día uno hasta dónde vamos, qué significa la cultura de ser champetudo o la cultura picotera, de ser afro, los referentes", remató.



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