En pocos meses, el campo vivirá una de sus mayores fiestas democráticas: más de 560.000 familias elegirán a 4.848 representantes en un modelo que garantiza un líder gremial por cada 115 familias. Se trata de una estructura que marca distancia frente a otros países productores, donde las decisiones suelen concentrarse en cooperativas, exportadores o entidades estatales.
En septiembre de 2026, más de 560.000 familias productoras de café tendrán la oportunidad de elegir a sus representantes en los comités municipales y departamentales de la caficultura colombiana.
Según la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), el sistema permite elegir 4.848 representantes en todo el territorio nacional, lo que equivale a un líder gremial por cada 115 familias cafeteras.
Esta proporción convierte a la organización en una de las estructuras de representación gremial más amplias y participativas de América Latina, lo que marca una diferencia notable frente a otros esquemas en los países vecinos.
La estructura está diseñada para que el control de las decisiones permanezca en manos de quienes producen el café: los pequeños caficultores que con cultivos de hasta 5 hectáreas representan el 94 % del padrón electoral, frente a apenas un 2 % de grandes productores con más de 10 hectáreas.
Participación supera la del Congreso
El nivel de involucramiento de las bases se refleja en las urnas. En las elecciones cafeteras de 2022, la participación alcanzó el 55 % del censo electoral, superando el 47 % registrado en las elecciones al Congreso realizadas ese mismo año en Colombia.
El sistema ha incorporado voto electrónico y cuenta con veeduría de la Misión de Observación Electoral (MOE), lo que blinda el proceso con estándares de transparencia y seguridad digital.
"Durante el año pasado, además, esa visión democrática se vio fortalecida con el ejercicio de rendición de cuentas y construcción participativa realizado por la Federación durante visitas a los comités en todo el país", señaló Germán Bahamón, gerente general de la FNC.
Referente en América Latina
Cuando se compara este sistema de elección con los de sectores cafeteros de países vecinos, el contraste es evidente. La principal diferencia radica en quién toma las decisiones y cómo llega a esos cargos.
Para estar claros en la importancia del modelo colombiano, En Brasil, el mayor productor mundial de café, no existe un sistema nacional de voto universal para los caficultores. La representación está concentrada en cooperativas y organizaciones exportadoras, donde el peso de las decisiones suele depender del capital invertido o del volumen de producción.
En países centroamericanos como Honduras, Costa Rica y Guatemala, los institutos cafeteros cuentan con juntas directivas integradas por representantes de distintos sectores, pero estos generalmente son designados por exportadores, grandes productores o el gobierno, y no mediante elecciones directas de base.
Por su parte, en Perú y Ecuador predominan organizaciones cooperativas regionales y locales, pero no existe una entidad nacional unificada que permita a todos los productores participar en un mismo proceso electoral.
Argentina también opera bajo un modelo fragmentado, con entidades diferenciadas según el tamaño de las explotaciones o los intereses económicos de los productores.
Con respaldo del Gobierno
La fortaleza del esquema colombiano fue destacada recientemente en un estudio de representatividad y funcionamiento democrático interno realizado por la Dirección de Cadenas Agrícolas y Forestales del Ministerio de Agricultura.
El informe concluyó que la FNC acredita representatividad nacional, organización democrática verificable y experiencia técnica e institucional suficiente para seguir administrando los recursos del FEP Café (Fondo de Estabilización de Precios), con base en visitas territoriales y validaciones documentales aplicadas a los comités departamentales.
El hallazgo cobra particular relevancia en momentos en que el contrato de administración del Fondo Nacional del Café está en plena renegociación con el Gobierno Nacional, un proceso en el que la legitimidad democrática del gremio se ha convertido en uno de sus principales argumentos.
En sínteis, la democracia cafetera colombiana continúa siendo una excepción en el panorama internacional, pues la apuesta sigue siendo que la voz de los productores llegue directamente a las instancias donde se define el futuro del sector.
Agradecemos al MADR por el acompañamiento y la rigurosidad técnica en el ejercicio de verificación adelantado, en cumplimiento de sus funciones de vigilancia y supervisión de los recursos parafiscales del sector.
— German Bahamon Jaramillo (@GermanBahamon) June 30, 2026
Este estudio refrenda, con base en evidencia documental y… pic.twitter.com/IbQmBZS3XB
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