Para Arnulfo Trujillo Díaz, gerente de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, esta cifra revela una extrema vulnerabilidad frente a cualquier crisis de abastecimiento externo. La FAO establece que un país debe ser autosuficiente en un 70 % de sus alimentos, pero el país está en el 12 %.
Colombia importa hoy el 88 % de los granos que consume, y la tendencia no se detiene. Arnulfo Trujillo Díaz, gerente de Fenalce, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, pintó un panorama crudo y sin eufemismos: el país tiene tierra, tiene clima y tiene productores, pero ha decidido, por acción u omisión, desmantelar su propia agricultura granera.
"Nos estamos quedando sin comida. (…) Si bien es cierto que compensamos con las importaciones, en un momento que tengamos alguna dificultad para importar, como sucedió en la época de la pandemia, ahí es donde vamos a sentir el problema más grande", advirtió.
Importaciones desbordadas a cero costo
El caso del maíz ilustra la magnitud del problema. Desde que el TLC con Estados Unidos desgravó completamente el cereal en 2022, las importaciones no han parado de crecer. En 2025 Colombia importó cerca de 6,8 millones de toneladas entre maíz blanco y amarillo; en lo corrido de este año ya se acercan a los 7,5 millones. Mientras tanto, la producción nacional no para de contraerse.
"Hablamos con los agricultores y ellos dicen: tenemos almacenado el maíz, no nos lo compran, el precio que nos ofrecen es muy bajo. Hay gente que prefiere perder los granos antes que venderlos sin recuperar los costos", relató Trujillo.
La situación de la cebada es igualmente crítica. Hace tres décadas se sembraban 70.000 hectáreas en el país; hoy escasamente se llega a 5.000. El gremio logró recuperar terreno desde un piso de 2.000 hectáreas, con convenios en Boyacá, Cundinamarca y Nariño, y acuerdos con Bavaria para garantizar mercado a unos 2.000 productores.
Sin embargo, la decisión de reducir el arancel del 15 % al 0 % amenaza con deshacer ese trabajo de años. "Eso desestimula totalmente al productor colombiano, porque haría que los precios sigan bajando mientras los costos de producción se mantienen", alertó el gerente de Fenalce.
El frijol tampoco escapa al diagnóstico. Colombia importa más de 50.000 toneladas al año de un grano que podría producir en abundancia. La soya sigue el mismo camino: el país consume 3,3 millones de toneladas y produce apenas 210.000.
"¿Cómo vamos a importar frijol teniendo territorios para producirlo? El agricultor dice: siembro, pero los costos no me dan porque en el momento de comercializar, los precios son muy bajos", explicó Trujillo, quien además señaló que el contrabando fronterizo agrava aún más la competencia desleal que enfrentan los productores nacionales.
La FAO establece que un país debe ser autosuficiente en al menos el 70% de sus alimentos. Colombia está en el 12%. Y aunque la UPRA ha identificado cerca de 15 millones de hectáreas con potencial agrícola, entre papas, arroz y granos el país no alcanza el millón de hectáreas sembradas.
"Uno le dice al agricultor: siembre. Y él dice: ¿con qué? Los insumos subieron casi un 25 % por el conflicto en Oriente Medio, no hay vías, no hay infraestructura de secado ni de almacenamiento, los seguros de cosecha son deficientes y en 24 horas la mayoría queda sin cobertura", denunció.
Propuesta al próximo Gobierno
La solución, según Trujillo, no pasa por cerrar las importaciones sino por construir una política de Estado seria y sostenida. Fenalce propone un acuerdo tripartita entre Gobierno, industria y productores que fije cuotas de compra de grano nacional a precios justos.
Además, propone seguros de cosecha realmente operativos, crédito para los productores, infraestructura de secado y almacenamiento y herramientas concretas para el pequeño productor, incluyendo maquinaria, semillas y acceso a compras públicas.
"Que el Ejército le compre al pequeño productor, que el ICBF le compre al pequeño productor, que los PAE le compren. Eso sí es incentivar. ¿Por qué no logran vender y les toca ofrecer a los intermediarios? Por la falta de asociatividad", señaló.
De cara al nuevo gobierno que asumirá el 7 de agosto, el llamado del gremio es urgente: "Aquí tenemos que ponernos la camiseta de verdad por defender la soberanía alimentaria del país. No todo puede ser retórica".
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