El país ha logrado contener una de las plagas más destructivas para el agro, el hongo Fusarium R4T, pero una nueva resolución del ICA advierte que el peligro persiste y que la vigilancia debe intensificarse. Una sola fisura en las medidas fitosanitarias podría costarle a Colombia miles de empleos y comprometer las exportaciones.
Para evitar la propagación del hongo Fusarium R4T y los devastadores efectos sobre la economía rural y las exportaciones agrícolas, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) oficializó en marzo de 2024 la adopción del Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control del Fusarium oxysporum f. sp. cubense Raza 4 Tropical (FOC R4T), que establece medidas obligatorias en todo el territorio nacional.
La plaga, que ya había sido detectada en La Guajira en 2019, tiene la capacidad de destruir hasta el 80 % de los cultivos de musáceas y de contaminar el suelo durante más de tres décadas. (Lea en CONtexto ganadero: Apoyo del Banco Mundial a la alianza mundial que lucha contra las enfermedades del banano)
Colombia tiene sembradas más de 584 mil hectáreas de plátano y banano en sus 32 departamentos y depende en un 66 % de estos productos para sus exportaciones frutales. En este contexto, la amenaza es directa para la seguridad alimentaria, el bienestar de las familias campesinas y la estabilidad de una cadena agroindustrial que genera miles de empleos.
Plan de acción
La resolución establece obligaciones claras para los productores, grandes, medianos y pequeños, enfocadas en reforzar la bioseguridad y evitar la diseminación del hongo.
Entre las principales exigencias se encuentran la instalación de zonas de ingreso únicas, áreas de estacionamiento externas, pediluvios para la desinfección del calzado, control de visitantes y restricciones al ingreso de maquinaria, herramientas o sustratos de otras fincas.
Estas medidas deben ser implementadas incluso en fincas donde el FOC R4T haya sido detectado y que cambien de actividad productiva, para evitar que el hongo sobreviva en el suelo y reaparezca años después. Además, se intensificará el monitoreo fitosanitario mensual para identificar síntomas tempranos y evitar brotes fuera de control.
El ICA ha sido enfático en reconocer que la contención del FOC R4T hasta ahora ha sido posible gracias al trabajo articulado con los productores. Sin embargo, también advierte que la amenaza no ha desaparecido.
El riesgo de reintroducción o expansión sigue presente, especialmente si se relajan los protocolos o se incumplen los lineamientos establecidos.
El sector bananero colombiano representa ingresos anuales cercanos a los $3,8 billones COP. Por eso, cualquier brote descontrolado de FOC R4T pondría en peligro la capacidad exportadora del país, generando consecuencias económicas a gran escala, pérdida de mercados internacionales y una crisis en zonas rurales que dependen de estos cultivos.
El ICA insiste en que contener el Fusarium R4T no es tarea exclusiva del gobierno ni de los grandes productores. La bioseguridad empieza en cada predio, en cada herramienta y en cada visitante.
Este plan no solo busca salvar cosechas, sino también proteger el presente y futuro de miles de familias. En palabras del ICA, “trabajamos por la seguridad alimentaria, las exportaciones y el bienestar de las familias campesinas. No bajemos la guardia”. (Lea en CONtexto ganadero: Nuevo método impide el crecimiento de hongo que afecta a los cultivos)



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