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Transformación de la caña, el café y el viche

Foto: Contexto ganadero

Tres cadenas productivas del Valle del Cauca dejan atrás ese tipo de venta y giran hacia la energía limpia, los nichos especializados y el reconocimiento internacional.

agricultura

El campo dejó de vender solo materias primas: así se reinventan la caña, el café y el viche en Colombia

por: Álvaro Quintana- 31 de Diciembre 1969

En el Valle del Cauca tres productos se transforman: la caña de azúcar amplía su participación en energía renovable y biocombustibles, el café gana terreno en segmentos especializados y el viche avanza hacia el reconocimiento internacional. Los tres casos comparten un mismo objetivo: transformar materias primas en productos de mayor valor comercial.

En el Valle del Cauca tres productos se transforman: la caña de azúcar amplía su participación en energía renovable y biocombustibles, el café gana terreno en segmentos especializados y el viche avanza hacia el reconocimiento internacional. Los tres casos comparten un mismo objetivo: transformar materias primas en productos de mayor valor comercial.


Durante décadas, el éxito de una actividad agropecuaria se midió por las toneladas cosechadas o exportadas. Hoy esa lógica cambia: los consumidores valoran también el origen, la sostenibilidad, la innovación y la historia detrás de cada producto.

Ese giro de mercado lleva a varias cadenas productivas colombianas a competir de otra manera, apostando por el valor agregado para fortalecer la rentabilidad y abrir nuevas oportunidades comerciales.


Caña sin límites


La agroindustria de la caña dejó de depender solo del azúcar. Hoy también participa en la fabricación de bioetanol, la cogeneración de energía renovable y el aprovechamiento de subproductos que fortalecen la economía circular.

"Hoy la caña de azúcar debe entenderse como un producto estratégico para el campo colombiano, del que se derivan alimentos, energía y combustibles renovables y, sobre todo, como una fuente de empleo estable y de calidad para la ruralidad del suroccidente", afirmó Claudia Calero, presidenta de Asocaña.

La cadena está presente en 50 municipios de Valle del Cauca, Cauca y Risaralda, reúne cerca de 12.000 familias cultivadoras y genera aproximadamente 286.000 empleos entre directos e indirectos.

Solo en 2025 produjo dos millones de toneladas de azúcar, exportó 624.000 toneladas hacia más de 70 países y fabricó 444 millones de litros de bioetanol. También generó 1.929 GWh de energía renovable a partir del bagazo, de los cuales 880 GWh fueron entregados al Sistema Interconectado Nacional.

El bagazo se usa además para producir electricidad, y la vinaza del proceso industrial se transforma en biofertilizantes, lo que reduce residuos y aumenta la eficiencia de la cadena.

Ese avance tiene como respaldo el trabajo científico del Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia (Cenicaña), que dispone de más de 2.000 sensores instalados en campo y 45 estaciones meteorológicas automatizadas. Gracias a estas herramientas, algunos sistemas de riego han reducido hasta un 50 % el consumo de agua.


Café busca diferenciarse


La transformación también avanza entre los cafetales. El crecimiento del mercado de cafés especiales abre oportunidades para productores que buscan diferenciarse por la calidad, el origen y las características sensoriales del grano.

Entre las nuevas tendencias aparecen los cafés infusionados, un segmento que gana espacio entre consumidores interesados en nuevas experiencias, aunque el sector insiste en que estos productos complementan, y no reemplazan, al café tradicional.

"Los cafés especiales y los tradicionales pueden convivir siempre que exista transparencia frente al consumidor y una clara diferenciación entre los procesos utilizados", explicó Luz Adriana Chamorro, directora de Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Sevilla y secretaria del Clúster de Cafés Especiales.

Durante 2025, las exportaciones de café del Valle del Cauca alcanzaron los 318,2 millones de dólares, con Estados Unidos, Alemania y Japón entre los principales destinos.

"Existe una oportunidad importante para impulsar los cafés de especialidad, el tostado local y los empaques con identidad regional, permitiendo capturar una mayor participación dentro de la cadena exportadora", señaló Juan Carlos Castro Lozano, director ejecutivo de Invest Pacific.


El viche mira hacia afuera


El tercer ejemplo proviene del Pacífico colombiano. El viche, bebida ancestral elaborada por comunidades afrodescendientes, busca consolidarse como un producto premium capaz de competir en mercados internacionales, siguiendo una ruta similar a la del mezcal mexicano y la cachaza brasileña.

"La primera brecha es regulatoria; la segunda, productiva; y la tercera, de posicionamiento internacional", afirmó Ana María Castillo, directora de Conexiones Globales de la Cámara de Comercio de Cali.

La directiva explicó que la entidad, junto con la Fundación MARGEN y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), acompaña a familias y asociaciones vicheras de Buenaventura para fortalecer sus capacidades productivas y facilitar el acceso a nuevos mercados.

Un estudio de la Cámara de Comercio de Cali identifica factores detrás del éxito internacional del mezcal y la cachaza: la formalización de los productores, la organización colectiva, la valorización cultural, el fortalecimiento institucional y una estrategia de internacionalización sin perder el carácter artesanal.

La experiencia de la caña, el café y el viche confirma que el agro colombiano atraviesa una transformación que va más allá de producir más. La apuesta ahora es incorporar conocimiento, innovación y tecnología para competir en mercados exigentes y crear mejores oportunidades para quienes viven del campo.