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Estos son los 7 sustitutos de los fertilizantes químicos

Foto: plataformatierra.es

El punto de partida para hablar de suelos vivos está en las enmiendas orgánicas, pues estas sustancias, presentes naturalmente en el suelo.

agricultura

Estas 7 alternativas naturales están reemplazando a los fertilizantes

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Mientras los precios de los fertilizantes sintéticos siguen en alza y su impacto ambiental se vuelve insostenible, productores y técnicos exploran insumos naturales que no solo nutren la tierra, sino que reactivan la vida del suelo. Carlos Abecasis, ingeniero agrónomo, comparte una guía práctica de opciones accesibles, eficaces y con beneficios a largo plazo.

Mientras los precios de los fertilizantes sintéticos siguen en alza y su impacto ambiental se vuelve insostenible, productores y técnicos exploran insumos naturales que no solo nutren la tierra, sino que reactivan la vida del suelo. Carlos Abecasis, ingeniero agrónomo, comparte una guía práctica de opciones accesibles, eficaces y con beneficios a largo plazo.


Con la sostenibilidad convertida en una exigencia ineludible, los fertilizantes químicos pierden protagonismo frente a soluciones naturales que ganan terreno en el manejo agrícola. Carlos Abecasis, ingeniero agrónomo con amplia experiencia en suelos y fertilidad, advierte que existen múltiples insumos disponibles, pero su efectividad dependerá del conocimiento técnico con el que se apliquen.

La clave está en entender las particularidades de cada opción y cómo interactúan con la vida del suelo, según Abecasis. (Lea en CONtexto ganadero: Abonos orgánicos, una práctica fundamental para mejorar la sostenibilidad y la productividad de la producción ganadera)


Enmiendas orgánicas


El punto de partida para hablar de suelos vivos está en las enmiendas orgánicas, pues estas sustancias, presentes naturalmente en el suelo, contienen carbono, que Abecasis define como "las baterías de los seres vivos". Esta energía es indispensable para que los microorganismos del suelo, verdaderos motores del ecosistema agrícola, puedan cumplir su rol.

Para maximizar su eficacia, se recomienda compostarlas, permitiendo que evolucionen desde una materia gruesa hasta convertirse en humus, una forma más estable y rica en nutrientes. En palabras del ingeniero, “eso es lo que uno aspiraría al aplicar una enmienda orgánica”.


Bokashi


Dentro del espectro de las enmiendas, el bokashi se destaca como una de las formas más completas. Se trata de una técnica de fermentación rápida que acelera la descomposición de la materia orgánica, concentrando nutrientes de manera más biodisponible.

Para Abecasis, “es la mejor de las enmiendas orgánicas, porque está un paso más allá en el proceso de transformación”.


Azolla


Quizás la alternativa menos conocida, pero con mayor potencial, es la azolla o helecho de agua. Este pequeño helecho acuático tiene la capacidad de fijar nitrógeno de forma orgánica y altamente disponible para las plantas.

Su rápido crecimiento y bajo costo de implementación lo convierten en una herramienta poderosa. “Tiene una fortaleza enorme para aportar nitrógeno natural que la planta recibe fácilmente”, destacó Abecasis.


Harina de roca


Aunque no reemplazan directamente a los fertilizantes químicos, las harinas de roca aportan minerales esenciales como calcio, magnesio o hierro, que suelen perderse en las cosechas.

La principal limitación está en su aplicación, ya que requieren pulverización manual, pero su beneficio es significativo si se eligen las rocas adecuadas. “No se trata de cualquier harina, sino de las que aporten los minerales que realmente necesita el suelo”, aclara el experto.


Bioles


Otra opción valiosa son los bioles, soluciones líquidas que contienen nutrientes y microorganismos beneficiosos. (Lea en CONtexto ganadero: Abonos orgánicos, aliados para transformar el suelo y cuidar el planeta)

Abecasis explicó que algunos bioles incluyen consorcios microbianos naturales, obtenidos de suelos poco alterados por la acción humana. Estos consorcios, al ser introducidos en los sistemas productivos, enriquecen la microbiología del suelo y fortalecen el ecosistema desde su base.


Quelatos y aminoácidos


El uso de minerales quelatados permite que ciertos nutrientes sean absorbidos de manera más eficiente por las plantas, evitando reacciones no deseadas. “Quelatar es neutralizar un elemento para que entre más fácilmente a la planta”, expuso Abecasis, quien destacó al humus como el mejor quelatante natural disponible.

Finalmente, los aminoácidos juegan un papel crucial en la fisiología vegetal, especialmente en momentos de estrés. Las plantas los producen constantemente, pero su uso se puede complementar externamente para evitar que detengan procesos esenciales como la síntesis de proteínas.