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Floricultura colombiana: resiliencia en medio de los desafíos económicos y climáticos

Angie Barbosa 02 de Junio 2026
defaultFoto: Agricultura & GanaderíaLa participación femenina es otro de los pilares de la industria. El 60 % de los empleos directos son ocupados por mujeres y más de la mitad corresponde a madres cabeza de hogar.

El sector enfrenta un panorama complejo marcado por el aumento de costos, la volatilidad de la tasa de cambio, los desafíos logísticos y las amenazas climáticas. Sin embargo, desde Asocolflores destacan la capacidad de adaptación de una industria que genera 240.000 empleos y que sigue posicionándose como uno de los grandes referentes exportadores.


El sector floricultor colombiano atraviesa uno de los momentos más desafiantes de los últimos años. El aumento de los costos de producción, la presión sobre las exportaciones, el comportamiento del dólar y la amenaza del fenómeno de El Niño se son factores que tienen a prueba la capacidad de adaptación de una industria que exporta más del 92 % de su producción y cuyo principal mercado es Estados Unidos.

Así lo explicó Laura Valdivieso, presidenta de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), en entrevista con CONtexto, quien aseguró que la coyuntura actual reúne múltiples variables que afectan directamente la competitividad del sector.

“Estamos enfrentando un 10 % de arancel que no habíamos enfrentado en las últimas décadas”, afirmó la dirigente gremial al referirse a las condiciones comerciales con Estados Unidos, destino de cerca del 80 % de las exportaciones floricultoras colombianas.

A esto se suman los incrementos en fertilizantes derivados de los conflictos internacionales, el aumento de los fletes marítimos por la situación en Medio Oriente y el impacto de los costos laborales tras el aumento del salario mínimo.

Para Valdivieso, se trata de un escenario complejo para una actividad que depende en gran medida de la generación de empleo formal. Alta generación laboral y una marcada orientación exportadora hacen que cualquier variación económica tenga repercusiones inmediatas sobre el sector.

Pese a ello, la presidenta de Asocolflores insistió en que la floricultura ha demostrado, históricamente, una gran capacidad de resistencia. “Este momento va a demostrar, seguramente y nuevamente, como lo ha hecho en el pasado, la resiliencia y la fortaleza de este sector”, sostuvo.


Peso social del empleo


Uno de los aspectos que más resaltó Valdivieso fue el impacto social de la floricultura en el país. Según explicó, el sector genera alrededor de 240.000 empleos entre directos e indirectos, todos formales, lo que representa cerca del 28 % del empleo formal agropecuario en Colombia.

La participación femenina es otro de los pilares de la industria. El 60 % de los empleos directos son ocupados por mujeres y más de la mitad corresponde a madres cabeza de hogar. Inclusión y oportunidades son, según la dirigente, dos características que distinguen a la floricultura frente a otros sectores agropecuarios.

“Este es un sector que es símbolo de inclusión, de generación de oportunidades y es transformador en todas esas familias que derivan su sustento de este sector”, expresó Valdivieso, quien además destacó el potencial que tienen otras actividades rurales para ampliar la participación femenina en el agro colombiano.

El incremento del salario mínimo también ha tenido efectos directos sobre esta actividad intensiva en mano de obra. Durante temporadas de alta demanda, como San Valentín y el Día de la Madre, la contratación, incluso, puede aumentar hasta en un 24 %, lo que evidencia la importancia de preservar la estabilidad laboral en el sector.


Comercio y clima


La volatilidad de la tasa de cambio es otro de los factores que mantiene en alerta a los exportadores de flores. De acuerdo con Valdivieso, la reevaluación cercana al 20 % registrada este año ha significado menores ingresos para las empresas exportadoras.

“Nuestros productores son muy responsables y se anticipan, pero es difícil predecir porque no tenemos la bola de cristal”, comentó al explicar que el comportamiento del dólar sigue siendo una variable incierta que afecta la planeación financiera del sector.

La dirigente gremial también reiteró su defensa del libre comercio como herramienta de desarrollo económico y social para el campo colombiano.

En su opinión, las exportaciones agropecuarias generan crecimiento económico y también representan oportunidades para las regiones y contribuyen a disminuir problemáticas sociales como los cultivos ilícitos.

Al mismo tiempo, el clima aparece como otra preocupación creciente. El anuncio de un fenómeno de El Niño intenso mantiene al sector trabajando en estrategias técnicas para reducir impactos, especialmente en el acceso al agua y en la productividad de los cultivos.

“Estamos trabajando muy juiciosamente desde el punto de vista técnico para anticiparnos a ese riesgo”, señaló Valdivieso, quien reconoció que el clima se suma a un contexto ya complejo para toda la actividad agropecuaria nacional.


Nuevos mercados y articulación


A pesar de las dificultades, Asocolflores mantiene una visión optimista frente al futuro de la industria. Actualmente, las flores colombianas llegan a cerca de 100 mercados internacionales y el país cuenta con más de 60 especies y 1.600 variedades, una diversidad que se ha convertido en una de las principales fortalezas del sector.

Valdivieso destacó, además, el papel de la sostenibilidad y de la articulación público-privada como elementos fundamentales para seguir creciendo. Uno de los ejemplos mencionados fue el plan Pétalo, iniciativa que coordina a productores, transportadores, aerolíneas, autoridades y operadores logísticos durante las temporadas de exportación más exigentes.

“Tenemos que articularnos y trabajar conjuntamente”, enfatizó la presidenta de Asocolflores, quien considera que el trabajo coordinado entre el Estado y el sector privado será clave para fortalecer la competitividad del agro colombiano.

La dirigente también resaltó el papel del sello Florverde, que certifica estándares ambientales y laborales reconocidos internacionalmente.

Sostenibilidad y competitividad son, según explicó, dos conceptos inseparables para el futuro de la floricultura nacional.

En medio de los retos económicos, logísticos y climáticos, el sector floricultor apuesta por mantener su crecimiento, ampliar mercados y continuar consolidándose como una de las actividades agropecuarias más representativas del país, no solo por sus exportaciones, sino también por su impacto social y territorial.


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