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Actinomicetos aliado suelo

Foto: agrositio.com.ar

agricultura

Los actinomicetos: microorganismos capaces de mejorar la fertilidad del suelo

por: CONtexto ganadero- 31 de Diciembre 1969

Este grupo de microorganismos se caracterizan por su estructura filamentosa y su capacidad para producir una gran variedad de compuestos bioactivos, como antibióticos, enzimas y metabolitos secundarios. Aunque se clasifican como bacterias, los actinomicetos tienen muchas características que los hacen similares a los hongos.

Una de las características más distintivas de los actinomicetos es su estructura filamentosa, que se asemeja a la de los hongos y que se conocen como cuerpos filamentosos o falsas hifas, y son una de las principales razones por las que los actinomicetos a menudo se describen como una especie de término medio entre bacterias y hongos.

A pesar de su apariencia similar a la de los hongos, los actinomicetos son definitivamente bacterias. A pesar de esto, los actinomicetos tienen una gran diversidad de características bioquímicas y fisiológicas. Son muy versátiles y pueden crecer en una amplia variedad de condiciones ambientales. Algunos actinomicetos son aerobios obligados y solo pueden crecer en presencia de oxígeno, mientras que otros son anaerobios facultativos y pueden crecer tanto en presencia como en ausencia de oxígeno.


Ventajas que ofrecen los actinomicetos al suelo


De acuerdo con el portal agromatica.es, los actinomicetos son un grupo de microorganismos que tienen una gran importancia en los suelos, ya que juegan un papel fundamental en la descomposición de la materia orgánica y la transformación de los nutrientes que esta contiene en formas que las plantas pueden absorber y utilizar.

La materia orgánica es un componente esencial en la fertilidad de los suelos, ya que aporta los nutrientes necesarios para el crecimiento de las plantas. Sin embargo, estos nutrientes no están siempre disponibles de forma inmediata, pues se encuentran en formas complejas que no pueden ser absorbidas por las raíces. Es aquí donde entran en juego los actinomicetos, que junto a otros microorganismos, descomponen la materia orgánica y transforman los nutrientes en formas más simples y disponibles para las plantas.


La mineralización


El proceso de transformación de la materia orgánica en nutrientes absorbibles por las plantas es conocido como mineralización. El nitrógeno, por ejemplo, es un elemento que en su forma orgánica no es asimilable por las raíces y debe sufrir un proceso de mineralización para pasar a una forma amoniacal absorbible por las plantas. Los actinomicetos son los principales agentes implicados en este proceso de mineralización, y son capaces de descomponer la materia orgánica en formas más simples y disponibles para las plantas.

Además, los actinomicetos también tienen un papel importante en la formación del humus, una sustancia oscura y rica en nutrientes que se encuentra en los suelos ricos en materia orgánica. El humus es el resultado de la descomposición de la materia orgánica por los microorganismos del suelo, incluyendo los actinomicetos, y es una fuente importante de nutrientes para las plantas.


Ventajas medicinales de los actinomicetos


Por otro lado, estas bacterias son conocidas por su capacidad para producir una amplia variedad de compuestos bioactivos, incluyendo antibióticos, enzimas y metabolitos secundarios. Estos compuestos son de gran interés para la industria farmacéutica, ya que muchos de ellos tienen propiedades terapéuticas únicas y pueden ser utilizados para tratar enfermedades humanas.

Un ejemplo de un compuesto bioactivo producido por los actinomicetos es la actinomicina, que fue descubierta por Selman Waksman en 1940. Waksman recibió el Premio Nobel de Medicina y Fisiología por este descubrimiento, que condujo al desarrollo de muchos antibióticos importantes, incluyendo la estreptomicina, la tetraciclina y la eritromicina.