El japonés Masanobu Fukuoka propuso una forma de cultivar que va contra casi todo lo aprendido en la agricultura moderna. Su método, basado en la mínima intervención, ha despertado el interés de agricultores en busca de sistemas más sostenibles, regenerativos y culturalmente arraigados.
En 1938, a los 25 años, Masanobu Fukuoka abandonó una prometedora carrera científica y regresó a su granja familiar en la isla de Shikoku, Japón. No lo hizo por rechazo al conocimiento, sino por una convicción profunda de que la agricultura podía, y debía, reconciliarse con la naturaleza. (Lea en CONtexto ganadero: Regenerar el campo no es utopía: así lo hacen los expertos)
Así comenzó un viaje de más de cinco décadas en busca de un método agrícola que no impusiera la voluntad humana sobre los ecosistemas, sino que los acompañara en sus propios ritmos.
De ese experimento de vida y observación nació lo que hoy se conoce como el método Fukuoka o la “agricultura del no-hacer”, un enfoque que propone producir alimentos sin arar, sin fertilizantes, sin pesticidas y sin podas sistemáticas. Suena extremo, pero no es una negación de la acción, sino una invitación a actuar en el momento justo, con el mínimo de intervención necesaria.
La base filosófica de Fukuoka radica en respetar los ciclos naturales, pues en lugar de preparar el terreno con maquinaria pesada o químicos, el suelo se mantiene cubierto con restos vegetales mediante mulching, técnica agrícola y de jardinería que consiste en cubrir el suelo con una capa de material orgánico o inorgánico.
Esto protege contra la erosión, conserva la humedad y alimenta los organismos que viven bajo la superficie. La vida subterránea, lejos de ser un problema, es el motor de fertilidad en este sistema.
Una de sus técnicas más célebres es la siembra mediante nendo dango, pequeñas bolas de arcilla que envuelven semillas junto con paja, compost o estiércol. Estas bolitas, una vez esparcidas, permanecen latentes hasta que las condiciones naturales, como la llegada de las lluvias, activan la germinación. Esta estrategia protege las semillas de depredadores y de climas extremos sin necesidad de laboreo.
La rotación de cultivos, el uso de abonos verdes como el trébol blanco y la siembra de especies complementarias también forman parte de su visión integral. Cada planta cumple una función dentro del sistema, algunas cubren el suelo, otras nutren y otras actúan como barreras naturales contra plagas.
Más allá de la técnica
El método de Fukuoka va más allá de la técnica, pues es una crítica a la industrialización de la agricultura y al modelo productivista que exige cada vez más insumos externos. En cambio, propone una autosuficiencia progresiva, basada en la observación atenta, el conocimiento del ecosistema local y la cooperación con la tierra en lugar del dominio sobre ella.
Su propuesta ha resonado especialmente en regiones donde los sistemas tradicionales de cultivo aún se mantienen vivos o donde la modernización ha dejado suelos agotados y economías agrícolas endeudadas.
Al no depender de maquinaria costosa ni agroquímicos, el método Fukuoka representa una oportunidad para comunidades rurales que buscan recuperar su autonomía y soberanía alimentaria.
Lejos de ser solo una utopía filosófica, el método ha mostrado resultados concretos. En sus tierras, Fukuoka logró cosechas de arroz y cebada comparables, e incluso superiores, a las de métodos convencionales, con un impacto ambiental mínimo.
Sin embargo, la transición hacia este tipo de agricultura no es inmediata, ya que requiere tiempo, paciencia y una mentalidad distinta, algo que puede resultar difícil en entornos donde se espera rendimiento inmediato.
Además, su eficacia depende de factores como el clima, la actividad microbiana del suelo y la biodiversidad local. En regiones áridas o muy erosionadas, su implementación exige adaptaciones cuidadosas.
Masanobu Fukuoka falleció en 2008, pero su pensamiento sigue inspirando movimientos agroecológicos, proyectos de permacultura y nuevas generaciones de agricultores que buscan armonizar producción y ecología. (Lea en CONtexto ganadero: Hacia una ganadería consciente: Modelos regenerativos en Colombia)



/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)