Con la Ganadería Sostenible se duplican ganancias

03 de Marzo 2014
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En Costa Rica se afianza un proyecto de Ganadería. Sus beneficiarios aseguran que las ganancias en producción se duplicaron.
 
La Finca Santa Fe es un ejemplo exitoso de la implementación adecuada del modelo sostenible en la ganadería, ubicada en Sitio Mata de Turrialba.
 
Felipe Rivera logró, mediante la ganadería sostenible, convertir una inversión hecha hace cinco años, en ganancias solo a los 24 meses de iniciar con este modelo.
 
Transformó una finca cafetalera y cañera de 34 hectáreas en una hacienda dedicada a la producción sostenible de ganado brahman (raza pura) y le va mucho mejor.
 
“Abaraté muchísimo los costos de insumos, hay menos contaminación de aguas, aumenté el aprovechamiento de recursos y desechos, disminuí los gases de efecto invernadero y eso se manifestó en la calidad y salud de los animales”, comenta Rivera.
 
El dueño de la finca Santa Fe, en Sitio Mata de Turrialba, inició comprando 40 vientres activos y su trabajo le permitió duplicar en un año esta cantidad para comercializarlos. Además, su propiedad está a punto de ser certificada como carbono neutral.
 
Esquema se refuerza
 
El caso de Rivera es un ejemplo de cómo el concepto de ganadería sostenible se fortalece y sus beneficios florecen en un sector que viene de un periodo de vacas flacas. (Lea: Manejo sustentable de pasturas cultivadas y forrajes conservados)
 
Se trata de un sector con prácticas tradicionales, pero en el que cada vez encuentra más asidero el modelo sostenible.
 
En esto coinciden Claudia Sepúlveda, Cristóbal Villanueva y Andreas Jenet, investigadores del Programa de Ganadería y Manejo del Medio Ambiente del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), así como Marco Fallas, coordinador del área de competitividad de Corporación de Fomento Ganadero (Corfoga).
 
“Definitivamente la actividad ganadera bajo un esquema de sostenibilidad está tomando un realce, primero por la conciencia que está tomando el ganadero de producir amigablemente, es más eficiente y ayuda a aumentar la productividad generando mayores ganancias”, dice Fallas.
 
Sepúlveda por su parte resaltó que el modelo tomó más fuerza desde que el país lanzó la política de ser carbono neutral al 2021.
 
Para Villanueva, Costa Rica es uno de los países pioneros y con un avance importante en el desarrollo de ganadería sostenible en la región centroamericana. “Si revisamos las políticas de gobierno a través de instituciones públicas y el sector privado, se nota el interés por promoverlo”. (Lea: Amenazas que enfrenta la ganadería de América Latina)
 
Evolución en camino
 
Según la más reciente Encuesta Ganadera Nacional (2012) de Corfoga, en Costa Rica existe un total de 1.863.657 hectáreas destinadas a la ganadería y se producen 0,77 cabezas de animales por cada una.
 
Por primera vez en Costa Rica, en ese estudio se registró el terreno silvopastoril como parte de la división de tipo de tierras, el cual cumple con la integración total de recursos necesarios para llevar a cabo una práctica sostenible, con un total de 78.688 ha.
 
Según Corfoga, los productores que logran implementar el arreglo silvopatoril en su finca pueden pasar de manejar menos de un animal (en ganadería tradicional) hasta tres o cinco cabezas por hectárea, en tres años tras iniciar con el manejo sostenible. (Lea: Ganadería intensiva vs. ganadería extensiva)
 
Los expertos explicaron que en un sistema tradicional hay un agotamiento mayor de recursos por exceso de animales mal ubicados, pasturas que no lo pueden soportar, lo que genera niveles de compactación mayores y el sistema va reduciendo su capacidad productiva.
 
Inversión con retorno
 
Para comenzar a trabajar con un sistema silvipastoril, se requiere de una reingeniería de la finca y de una inversión inicial, pero que da más frutos.
 
“Cambiar de un sistemas tradicional a un sistema más sostenible necesita una inversión sustancial y un gran esfuerzo. Muchos productores tradicionales están esperando políticas que favorezcan esta transición con ayuda de créditos o incentivos. El sector privado tiene sus mecanismos, como por ejemplo los sistemas de certificación, pero se debe fortalecer la cultura en la gente de comprar este tipo de productos sostenibles”, asegura Jenet.
 
Rivera manifesta que más que una inversión de dinero, lo que se necesita para que el modelo sostenible sea exitoso es una cultura de conciencia, y un arte en el manejo de buenas prácticas en toda la finca y su personal.
 
Los principales cambios que se deben realizar en una finca tradicional dependerán de su estado actual, pero básicamente se debe analizar cómo están las pasturas, para incorporar mejoras de ser necesario. (Lea: ¿Silo o sobrantes?)
 
Los especialistas explicaron que no es necesario expandir más la finca, sino iniciar una protección de todos sus recursos como el agua (las áreas de ríos y nacientes) así como reutilizar recursos, como el excremento de vaca como fertilizante o abono.
 
De esta manera, aunque todavía la ganadería sostenible está dando pasos incipientes, se convierte en una importante baza para la mejora de un sector que del 2007 al 2010 no logró que los precios crecieran, aunque del 2011 al 2013 logró un crecimiento.
 
Así lo muestra el comportamiento de la venta donde el precio del canal caliente (carne o partes del animal mejor pagadas) que se sostiene de manera importante en el mercado.