El potencial del silvopastoreo como sistema productivo

21 de Julio 2015
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Por: Daniela San Martín N.
 
La constante búsqueda de nuevas ideas para aumentar la eficiencia productiva y la rentabilidad de los sistemas de explotación agropecuaria de pequeña y mediana escala, ha sido un reto permanente para los investigadores de todo el mundo.
 
Lo cierto es que en los últimos años se ha llegado a la conclusión de que se requiere un sistema que mantenga o aumente los rendimientos productivos por unidad de superficie y, además, conserve los recursos naturales y proteja el medio ambiente. De acuerdo a los expertos, solo así el productor podrá conseguir ser competitivo y, sobre todo, eficiente.
 
 
En ese contexto, el silvopastoreo, modelo en el que coexisten un sistema de producción pecuario y una explotación forestal o frutal, se ha transformado en una alternativa interesante para muchos productores del mundo. (Lea: Sistemas silvopastoriles mandan la parada en la ganadería)
 
Si bien en Chile su crecimiento ha sido lento, existen algunos experimentos que han entregado interesantes señales respecto de su potencial, especialmente en las zonas donde la industria forestal representa la principal actividad económica.
 
El nuevo concepto
 
Este concepto, que nació hace algunos años como alternativa para diversificar la producción de los ganaderos, permite obtener mayores ingresos sin la necesidad de recurrir a una mayor superficie. (Lea: Colombia mira hacia la ganadería sostenible)
 
“Estos sistemas tienen un manejo muy complejo, donde un pequeño descuido puede significar su fracaso, ya que si bien existen dos sistemas de producción que se complementan, estos se deben mantener en equilibrio para no perjudicarse”, explica el Dr. Oscar Balocchi, docente e investigador del Instituto de producción animal de la Universidad Austral de Chile.
 
Los árboles utilizados en el silvopastoreo pueden ser parte de la vegetación natural del paisaje o especialmente plantados con fines productivos. En ese escenario, se pueden utilizar pinos para la obtención de madera o frutales. La cubierta vegetal, por su parte, puede ser una pradera natural, mejorada o artificial, la cual puede servir como alimento para bovinos, ovinos o caprinos. Lo importante, dicen los expertos, es que este sistema se puede adecuar a la necesidad de cada productor.
 
“Así, por ejemplo, los árboles pueden producir madera aserrable, postes, leña o frutas, es decir, todo lo que pueda significar un ingreso extra para el productor. A la vez ayudan a mejorar la producción de pasto y ganado, gracias a que reducen la influencia de los vientos y entregan sombra. Las plantas forrajeras proveen alimento para el ganado, y una cubierta para el suelo, que frena el crecimiento de las malezas y controla los procesos de erosión. El ganado provee un ingreso anual, controla el desarrollo de las malezas y reduce la competencia entre forraje y árboles”, explica Osvaldo Teuber, agrónomo investigador de Inia Tamel Aike. (Lea: Sistemas Ganaderos en base a pasturas implantadas)
 
Múltiples ventajas
 
Dentro de los beneficios claros que esta integración puede aportar se destacan:
 
a-Aprovechar la protección que puede ofrecer el árbol,tanto al rebaño como a la pradera, frente a condiciones climáticas adversas.
Factores ambientales como la temperatura y la humedad pueden determinar la productividad tanto de la ganadería como también de la producción de la pradera.
 
“En Aysén, por ejemplo, donde la producción pecuaria es en su mayoría extensiva, la productividad está principalmente determinada por las condiciones ambientales. Entonces la presencia de los árboles ayudan a mitigar los daños y resguardar en parte a los animales que se encuentran pastando en el sistema”, agrega Teuber. (Lea: La finca se puede convertir en una fábrica de comida para el ganado)
 
b-Diversificar la actividad productiva de la mediana y pequeña empresa agrícola, haciendo un uso eficiente y sustentable de los recursos prediales disponibles.
 
“Al existir dos sistemas productivos sobre la misma superficie, la productividad total por unidad de superficie aumenta, y los agricultores logran ser más eficientes utilizando sus recursos”, explica Teuber.
 
c-Generar flujos de caja anuales y mejorar la liquidez de la empresaforestal tradicional. Esto se debe principalmente a que una explotación forestal tradicional tardará años en conseguir los ingresos proyectados. Sin embargo, con la explotación agrícola se consiguen ingresos anuales y se mejora la liquidez del negocio. (Lea: Forraje y pastoreo, conceptos ligados a una mejor producción ganadera)
 
d-Reducir el riesgo de incendios y controlar el crecimiento de malezasen plantaciones forestales tradicionales. Al utilizar la superficie con una pradera, la que tradicionalmente se encuentra ocupada por malezas, se logra reducir la incidencia de incendios como también la presencia de éstas.
De acuerdo a los expertos, las prácticas silvopastorales son ideales para aquellas zonas donde se presenta una mayor limitación de suelo o clima para realizar una explotación tradicional.
 
La gran desventaja
 
De acuerdo a los expertos, el logro de estos objetivos se relaciona de forma directa con un manejo constante y adecuado del predio en general. Por lo mismo, se debe integrar de manera adecuada el crecimiento y desarrollo de los árboles, la pradera y el ganado.
 
“Es un sistema frágil que depende fuertemente del manejo por parte del agricultor. Se deben realizar manejos que en general favorezcan la interacción entre los árboles, la pradera y el ganado. La idea es que se minimice la competencia”, agrega Balocchi. (Lea: Colombia apostará por los productos silvopastoriles diferenciados)
 
Por esta razón los especialistas coinciden en que es un sistema complicado de manejar y que requiere de una gran disposición y constancia por parte del agricultor.
 
“De los sistemas silvopastoriles que se han realizado en nuestro país, son pocos los que han tenido éxito, ya que por lo general, los agricultores desconocen la magnitud de los manejos constantes que se deben realizar. Por lo mismo, al cabo de uno o dos años, se cansan y desisten de la idea”, explica Balocchi.