La ganadería y el cultivo de pasto de corte

23 de Febrero 2015
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Sin esa condición, el ganadero no llega a ser eficiente y su labor es comparable a la del transportador de un bus para 30 pasajeros que solo moviliza 20 para conservar el vehículo en buen estado.
 
Entonces, un cultivo de pasto de corte se debe llevar con el manejo de todas las variables que inciden y determinan su rendimiento.
 
La alta productividad intrínseca del pasto de corte, exige gran atención y manejo y sus resultados no se dan por arte de magia sino como fruto del trabajo esmerado e inteligente.
 
Algunas variables se escapan de nuestro control pero están a nuestro favor, como el caso de la radiación solar.
 
Las que podemos manejar debemos aprovechar al máximo para óptimos rendimientos, auto-sostenibilidad y permanencia en el tiempo del proceso.
 
Sin duda, es indispensable aplicar un programa de fertirriego cuando el follaje está comenzando y lo mejor será el biofertilizante líquido basado en el estiércol de vaca producido en la misma finca.
 
Su proceso es fácil, su costo barato y su efecto fisiológico en la planta es sorprendente. La aplicación debe hacerse en forma eficiente para bajar costos; como eficiente deber ser cada paso del proceso.
 
Hay un biofertilizante básico y otro reforzado por fosfatos, según las características del suelo que estemos trabajando.
 
Una caneca plástica de 200 litros con tapa grande y sellada con zuncho es apta para lograr la fermentación.
 
En el desprendimiento pequeño de la tapa, se instala un adaptador roscado de pvc acoplado a un trozo de manguera de un metro, que introducido a una botella con agua nos sirve para escape de gases sin permitir que entre aire.
 
La principal materia prima es 50 kilos de estiércol de vaca lo más fresca posible para que la carga bacteriana se conserve. Se diluye en la caneca con 50 litros de agua limpia.
 
En un recipiente con 20 litros de agua se diluyen 10 kilos de ceniza cernida y un día después, cuando la lejía esté clara, se vierte en la caneca. Otro ingrediente es la melaza que se diluyen 10 kilos en 20 litros de suero de leche para verterlos en la caneca. (Lea: 6 claves para controlar malezas en predios ganaderos)
 
Todo se bate fuertemente y se completa hasta 180 litros con agua limpia. Se asegura que la tapa selle completamente y se ubica en sitio aireado pero no soleado y al mes, cuando en la botella no salgan burbujas, el biofertilizante está listo para usar.
 
Es conveniente  sacudir la caneca de cuando en cuando para activar el proceso que se nota lento en la poca salida de burbujas.
 
Cumplido el proceso, se destapa la caneca y se remueve la nata floculada o de encima. Sobrenada un líquido claro que es el bio-fertilizante y decantado en el fondo se hallan las fibras de celulosa que son abono para el suelo o edáfico.
 
Se vierten 3 litros del líquido claro sin fibras, en una bomba de espalda y se agregan 17 litros de agua con adherente y a fertilizar las hojas tiernas cada dos días, no solo las verá crecer sino que también las oirá.
 
Con una canecada o cochada se puede obtener cerca a 30 bombadas de abono foliar, a un costo bastante bajo.
 
Si por el contrario; busca la barrera del menor esfuerzo y hacer poco, lo que verá y oirá será  consecuencialmente poco.
 
El ganadero también debe ser un buen cultivador de pasto de corte, por lo que puede utilizar fertilizantes hechos con la misma excreta de la vaca.
 
 
Fuente: Jaime Calderón