Temperatura del suelo para la siembra y el cultivo

04 de Octubre 2021
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La temperatura del suelo es un parámetro fundamental de la agricultura, pues dependiendo del calor que pueda proporcionar la germinación y el desarrollo de la planta tendrá más o menos éxito. Es un valor cambiante, pues la temperatura del suelo para sembrar maíz no es la misma que para sembrar trigo o girasoles y también afecta a los microorganismos que lo pueblan.

 

Los valores de temperatura varían en función de la estación y la radiación solar, con lo cual los agricultores deben buscar el momento ideal para programar sus actividades.

 

 

Factores que afectan a la temperatura del suelo

 

La temperatura del suelo no es un valor universal y depende de una serie de características, como el color, la pendiente, la cubierta vegetal, la compactación, la humedad y la luz solar disponible.

 

La comprensión de las propiedades físicas y químicas, como la correlación entre la humedad y su temperatura, permite predecir con éxito su rendimiento.

 

  1. Cantidad de radiación solar. Es la principal fuente de calor del suelo. Por ello, la temperatura del suelo a diferentes profundidades varía, y las capas superiores suelen ser más cálidas que las más profundas.
  2. Estación y condiciones atmosféricas. La distribución de energía solar depende de la estación del año y la ausencia/presencia de luz solar, las nubes y la temperatura del aire. Naturalmente, cuanto más cálido sea el día, más caliente estará la tierra
  3. El color del suelo. Los objetos más oscuros absorben más luz solar y la Tierra no es una excepción. Por tanto, cuanto más oscura es, más rápido se calienta.
  4. Cobertura del suelo. La tierra desnuda se calienta más rápido, mientras que cualquier capa adicional sobre la tierra que impida la evaporación, como mantillo, cultivos de cobertura o residuos de los cultivos, reduce su temperatura.
  5. Materia orgánica. Aumenta la retención de agua y oscurece la tierra. Por estas dos razones, el contenido de materia orgánica también aumenta la temperatura del suelo.
  6. Ángulo de inclinación. La radiación solar penetra más intensamente en el suelo cuando el ángulo es de 90 grados y está más diseminada si el campo está en una colina.
  7. Abono y estiércol. La descomposición es un proceso químico que libera un cierto volumen. En este sentido, aumenta la temperatura del suelo.
  8. Humedad. Los suelos húmedos conducen el calor mejor que los secos. Esto significa que la tierra seca se calienta más rápido durante el día y se enfría más rápido por la noche. Sin embargo, el contenido de agua puede afectar de dos maneras, dependiendo de la compactación y densidad de la tierra: evaporándose desde la superficie o disipándose hacia el inferior. Las precipitaciones frías enfrían la tierra.
  9. Composición y textura. La arcilla suele mostrar una mayor capacidad térmica en comparación con la arena a igualdad de contenido de agua y densidad. Sin embargo, la arena se calienta más rápido que la arcilla debido al menor volumen de agua (menor porosidad). La conductividad térmica aumenta en los suelos más finos. No obstante, los factores que afectan a la temperatura del suelo son complejos y dependen de la forma en que se combinen. Por ejemplo, el agua produce un efecto inverso en la conductividad térmica.

 

Efecto de la temperatura del suelo sobre la planta y su desarrollo

 

Hay una influencia directa de la temperatura del suelo en las plantas. El calor induce el desarrollo de la vegetación en cuanto a la absorción de agua y nutrientes y el crecimiento general de la planta. Las bajas temperaturas inhiben la captación de agua debido a su menor viscosidad y ralentizan el proceso de fotosíntesis.

 

Además, la falta de calor es una condición desfavorable para las actividades de los microorganismos que habitan la tierra, ya que un bajo metabolismo implica una baja liberación de nutrientes y también una baja disolución. Por tanto, cuanto más fría sea la tierra, menos nutrientes y agua podrán obtener las plantas.

 

En cuanto al crecimiento de las raíces y los brotes, las condiciones de frío dificultan las reduplicaciones celulares y, por tanto, ralentizan el crecimiento general, tanto el aire frío como la tierra.

 

Texto original en el siguiente enlace.