Esperanza y confianza son de lejos los mayores valores que generó en la gran mayoría de los colombianos la elección de Abelardo De La Espriella como presidente electo. Esperanza en que cambiará el lenguaje de odio, en que tendremos tranquilidad, mejor futuro en salud, educación, progreso económico y social, y seguridad y justicia. Confianza en que el nuevo gobierno tomará las riendas del Estado para gobernar para todos los colombianos, de que esas promesas de valor sí tienen posibilidad de materializarse pese al estado de postración en que quedó el país después de la aplicación de la “teoría del decrecimiento” y de un proceso de paz que favoreció el crecimiento del narcotráfico, de una gestión administrativa en donde pululó la corrupción, y de detener la vertiginosa marcha de Colombia hacia un “Estado fallido” en razón al manejo gubernamental de Gustavo Petro.
Esos dos valores son los motores de acción que se habían refundido. Activarlos nos da la fuerza para superar obstáculos, seguir luchando por nuestro país, amén de que son requisito indispensable para dar ese viraje propuesto por el presidente electo.
Eso me recuerda una de las innumerables pero certeras frases del Dr Álvaro Gomez Hurtado: “para merecer el cambio que queremos, debemos fabricarlo nosotros mismos”, lo que nos obliga a ponernos en otra tónica frente a la propuesta de De La Espriella, la cual demanda el concurso de todos los colombianos, de sus empresarios, de la academia. Es una oportunidad que se nos está brindando. Ya pasó el tiempo de las plañideras y de la pedidera. Es el tiempo de una nueva relación con el legislativo, de destruir el mercado de leyes para obtener réditos, de ese régimen de componendas. Es el tiempo del “imperio de la ley”. Además, es repudiable el chantaje de Gustavo Petro, de hacer una oposición pacífica si el presidente electo llega a un acuerdo sobre temas sociales que nunca pudo resolver Petro, argumentando igualdad en el número de votantes.
La “Patria Milagro”, concepto con el que De la Espriella propuso transformar a Colombia, es una construcción no sólo del gobierno. Es una acción que involucra muchos frentes que parte de acuerdos fundamentales, como la seguridad, sobre la que hay que recabar que seguridad sin justicia es una falacia fuerte (“El país sigue pensando que va a alcanzar la seguridad sin justicia. Eso es una falacia”, Álvaro Gómez Hurtado), de instituciones sólidas, unidad nacional, y economía privada.
Debemos avanzar hacia una economía sólida, basada en el uso del conocimiento y la tecnología apoyada en la IA, con más emprendimientos, generadora de empleo, que a la final se traduce en mayores oportunidades de empleo, ingresos, y de un mayor valor para retornarlos a la sociedad, mejorando la equidad. Se requiere del conocimiento y experiencia de empresarios grandes, medianos, pequeños y microempresarios. Colombia está atiborrada de diagnósticos sobre polos de desarrollo y mecanismos que no alcanzan siquiera la posibilidad de ser ejecutados y menos medirse. No se cumplen las metas de desarrollo y equidad social. Y es allí donde la gerencia del Estado, propuesta por el presidente electo, cobra vital importancia, sin olvidar el papel primordial de la planeación.
Como es entendible, muchas de las propuestas sólo están garabateadas y sobre otras, no se dimensiona su financiamiento e impactos. Es el momento de afinar las estrategias, pero no hay que perder el ánimo e impulso que generó el cambio de dirección de gobierno y sobre todo aprender la lección de un modelo de gobierno que ha fracasado en el mundo, que quiso vender la idea de que el estatismo es lo mejor. Manos a la obra. A pegar ladrillos para construir esa nueva Colombia que, teniendo mucha gente honesta y trabajadora, hasta ahora sólo ha acumulado odios, narcotráfico y corrupción.
Nota bene: Aplaudo el ofrecimiento del Centro Democrático de poner en manos del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella y del vicepresidente José Manuel Restrepo su propuesta programática que va en la línea de esta columna de opinión. Paloma Valencia afirmó: “Estamos convencidos de que aquí hay propuestas valiosas para ayudar a que Colombia salga adelante. Cuenten con nosotros en el propósito de encontrar las mejores soluciones para los desafíos difíciles que debemos atender y resolver”.


/?w=256&q=100)
