CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Juan Gonzalo Botero Botero

columna

Alargar la tragedia

por: Juan Gonzalo Botero Botero- 31 de Diciembre 1969


El Gobierno nacional ha anunciado su intención de prohibir las exportaciones de carne y ganado en pie, dado que “supuestamente” las mismas han tenido influencia en el aumento del precio de la carne en el país. En esta columna me propongo dar algunos elementos para contribuir al debate y demostrar que lo afirmado por el Gobierno no es así.

1. Colombia tiene un inventario de 29,4 millones de reses y de machos mayores de 1 año de 10 millones aproximadamente. El año pasado se exportaron en pie 227 mil animales y en canal 34 mil toneladas, que equivalen a 77 mil reses de 450 kg aproximadamente. Eso da 304 mil animales exportados aproximadamente. Una simple regla de tres indica que eso corresponde a un 1,4 % del total del inventario nacional y un 3,2 % del inventario de machos mayores de 1 año aproximadamente.

Esos porcentajes no son representativos para la formación del precio interno de la carne al consumidor.

2. La tasa de extracción en ganadería de un país mide el porcentaje de animales comercializados (faena o exportación) respecto al total del inventario. Para Colombia está en el 14 %. En Brasil y Uruguay está cerca del 25 %; en Argentina es del 26 %. Tasas de extracción superiores al 30 % pueden generar problemas de abastecimiento.

Como se puede observar, nuestra tasa de extracción es baja incluso frente a otros países de la región. Eso significa que tenemos el inventario ganadero suficiente, en este caso, de machos mayores de 1 año, para abastecer los mercados, incluyendo lógicamente el mercado nacional. No es cierto entonces que las exportaciones puedan tener efecto en la oferta nacional de ganado y generar así efectos en la formación del precio de la carne.

3. La carne colombiana, después de Paraguay, es más barata que en la mayoría de países del continente. Para darles algunas cifras, en este caso de lomo fino, uno de los cortes más caros:

  • En Ecuador, 1 kg de lomo fino está en 26,64 dólares.
  • En Perú bordea los 30 dólares.
  • En Brasil, 24 dólares.
  • Y ni qué decir en Estados Unidos, donde el kilo supera los 40 dólares.

Como pueden ver, incluso en países donde el nivel adquisitivo de la población es similar al de Colombia, el costo de la carne en nuestro país es menor.

4. Esa fórmula de prohibir las exportaciones de carne ya la transitó Argentina, con resultados desastrosos para su economía y para los ganaderos. El precio de la carne no bajó y los ganaderos terminaron enfrentando la más grave crisis de la historia reciente de la ganadería en ese país.

5. Estudios de Fedegán que correlacionan el IPC (precio) de la carne con las exportaciones han mostrado que existen años donde las exportaciones han sido bajas y el IPC de la carne se mantiene o inclusive aumenta. Esto demuestra que no hay relación alguna entre el precio de la carne al consumidor y las exportaciones.

6. Nuestro ganado y nuestra carne son reconocidos en el mundo entero por ser de origen natural. Su alimentación con base en forrajes verdes, leguminosas, agua y sal les da condiciones de ventaja al ser más sanos y con mejores condiciones nutricionales que aquellos producidos en sistemas intensivos que utilizan concentrados y hormonas para el engorde de sus ganados.

7. El país además viene transformando sus sistemas de producción ganadera hacia sistemas silvopastoriles y de ganadería regenerativa, donde somos líderes a nivel mundial. Esto viene haciendo de la nuestra una ganadería más sostenible.

8. El precio interno de la carne se ve afectado, antes que por las exportaciones, por una productividad regular que debe reconocerse, por una larga cadena de intermediación, por el abigeato y el carneo (es cuando pelan el ganado en las fincas y se llevan la carne para venderla en patios), que por cierto han aumentado dramáticamente durante este gobierno, y por los altos costos operativos y logísticos de la cadena.

En este sentido, más que prohibir las exportaciones debería insistirse en programas de asistencia técnica que ayuden al pequeño y mediano ganadero a aumentar su productividad y establecer modelos asociativos; a retomar líneas de crédito con tasas de interés subsidiadas y plazos adecuados para mejora genética, mejor alimentación, infraestructura, establecimiento de sistemas silvopastoriles y de ganadería regenerativa; mejoramiento de la red de vías terciarias y de las carreteras del país; programas de ganadería por contrato que permitan la comercialización directa del ganado (por cierto, ya se utiliza en la exportación de ganado en pie); fortalecimiento de la seguridad en el campo y apoyos a los frigoríficos.

Estoy seguro de que estas medidas sí tendrían un impacto directo no solo en el precio de la carne, sino en el mejoramiento de la ganadería colombiana.

La decisión de prohibir la exportación de carne perjudica, entre otros, al departamento de Córdoba, hoy viviendo una inmensa tragedia, y a los departamentos de la Costa Caribe y Santander, que son netamente exportadores; además de perjudicar a las más de 400 mil familias ganaderas que directa e indirectamente dependen de la actividad ganadera exportadora. Solo espero que el Gobierno nacional entienda que una decisión en tal sentido lo único que haría es alargar la tragedia.

Nota 1. Desde acá lamentamos la muerte del niño Kevin y enviamos nuestras condolencias a su madre y a su familia. Da dolor la indolencia del gobierno frente a la crisis de la salud y las absurdas declaraciones del presidente y su ministro de Salud.

Nota 2. Igualmente, nuestras condolencias por la muerte de Luis Eduardo Rivero, médico veterinario que murió cumpliendo su deber en la tragedia del departamento de Córdoba.