Quienes vivimos en la Costa Atlántica hemos sufrido desde hace algunos días las altas temperaturas que se vienen presentando. Ciudades con temperaturas cercanas a los 40 °C y sensaciones térmicas de más de 45 °C. Mayo, que es un mes relativamente lluvioso, no lo ha sido. Recuerdo una frase de mi tío Ricardo que comúnmente utilizaba cuando se presentaba un año así. Decía: "Cuando marzo mayea, mayo marzea". Recordemos que los niveles de lluvias en marzo estuvieron por encima de los normales, siendo un mes seco, y mayo, siendo un mes húmedo, no lo ha sido.
Esta situación nos indica y confirma la predicción de organismos meteorológicos como el Ideam frente a la inminente ocurrencia de un fenómeno del Niño a partir de la segunda quincena del mes de junio. Fenómeno que duraría todo el segundo semestre del año.
Recuerdo a mis lectores que un fenómeno de estos trae un aumento de las temperaturas, reducción de los niveles de lluvias y sequía. Efectos importantes se sienten en generación de energía y en el sector agropecuario.
Si miramos la realidad nacional, enfrentamos una situación muy difícil frente a la ocurrencia del fenómeno. En temas de generación de energía los embalses presentan niveles inferiores a los que deberían tener para esta época. Sumémosle a ello la crisis que enfrentan las plantas de generación térmica dada la deuda de más de 4 billones que el gobierno tiene con ellas. Además del rezago en la definición de nuevos proyectos de generación tanto de energías tradicionales como no tradicionales. Expertos en la materia han indicado que lo más probable es que el país pueda enfrentar un apagón a partir del mes de agosto.
En el sector agropecuario la situación es muy parecida. Muchos años de rezago en la construcción de nuevos distritos de riego y falta de mantenimiento de los que están en operación complican el panorama. Recordemos que agro se escribe con "A" de agua; elemento fundamental para la producción de cultivos y de pastos y forrajes para los ganados.
Poco o nada se avanzó en estos 4 años en la terminación del distrito de riego del río Ranchería en La Guajira, del Triángulo del Tolima; en la rehabilitación y mantenimiento del distrito de riego de Marialabaja en Bolívar y de Repelón en el Atlántico y mucho menos en la construcción del de Tesalia Paicol en el Huila.
Esta problemática nos obliga a recomendar a agricultores revisar muy bien la planeación de las siembras de sus cultivos; a tener claros los procedimientos de fertilización para evitar inconvenientes por falta de agua; a ganaderos proveerse de fuentes alternativas de alimentación como silo de maíz y girasol; descartar aquellos ganados que puedan tener dificultades para su alimentación y revisar las posibilidades de traslado de los mismos de las sábanas a las tierras a orilla de ríos, la famosa "transhumancia". Y a ambos (agricultores y ganaderos) revisar la posibilidad de tener fuentes alternativas de agua a través de pozos profundos. En este sentido, ya debería haber habilitado el gobierno una línea especial de crédito con tasa de interés subsidiada para la construcción de los mismos.
Enfrentamos un panorama retador y muy difícil; complicado además por una transición de gobierno precisamente en medio del fenómeno. Siendo así, ante inminente apagón y Niño a la vista, ¡a prepararse!
Nota. Que la jornada electoral del próximo domingo sea una fiesta de la democracia y que los colombianos sepan elegir la opción que más le conviene al futuro del país.
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