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Foto: Fedegán FNG

Contratos de proveeduría, debate positivo

Por José Félix Lafaurie Rivera - 30 de Marzo 2017

Vuelve a ponerse sobre el tapete una vieja propuesta de Fedegán de llegar a un mejor entendimiento entre productores y procesadores de leche, a través de los contratos de proveeduría.

Su firma se convertiría en el mecanismo ideal para brindarles a los productores una estabilidad del negocio, y a los procesadores en el suministro de la materia prima.

Tradicionalmente, las quejas sobre el nivel y la determinación del precio han concentrado la atención de estos 2 segmentos de la cadena productiva y siempre por las mismas razones.

Para los ganaderos no es suficiente el precio en razón a los altos costos de producción, y, por la reducción de los ingresos originados en prácticas que imponen algunos los procesadores que terminan erosionando la rentabilidad del negocio, limitando así sus posibilidades de mejora.

Entre estas prácticas se encuentra el no pago de bonificación por calidad de la leche, dejar de recogerla un día o más a la semana y el alto costo del transporte el cual corre por cuenta del ganadero.

La medición de la calidad de la leche ha sido otro elemento en el que no se ha avanzado. No se tienen los suficientes laboratorios de referencia que sean enteramente independientes, de tal manera que le dé a las transacciones transparencia. (Lea:Industria manipula bonificaciones voluntarias para bajar precio de leche)

Los procesadores por su parte, argumentan que es la baja eficiencia del eslabón primario en la producción de leche, lo cual les impide vender a un mejor precio a la industria y mejorar los ingresos de los productores, y a la vez hacer competitiva a la industria en el mercado internacional.

El contrato de proveeduría introduce un elemento de estabilidad para ambas partes, más ahora que vendrán mayores importaciones habilitadas por la gradual y mayor apertura del mercado por los TLC, lo cual aumenta la presión para la industria transformadora nacional que verá una fuerte competencia en productos de alto valor como los quesos, que es un segmento en donde han encontrado un mejor mercado.

También introduce elementos de transparencia al mercado en cuanto los productores podrán tener garantía en el nivel de precio, evitando los abusos que se presentan por parte de compradores, y la industria tendría estabilidad en la oferta de leche a unos precios determinados, pero ello implica avanzar en reducir la informalidad de la comercialización, que hasta ahora se ha convertido en un “depósito” a donde se recurre para impactar el precio. (Lea: ¿Por qué la indiferencia de MinAgricultura frente al precio de la leche?)

El hacer frente a esta competencia internacional exige revisar igualmente la eficiencia de la industria, toda vez que en el mercado interno se encuentran precios del litro de leche con valores al consumidor un 40 % por debajo del registrado en grandes superficies y tiendas. Este nuevo modelo se observa en D1, Ara, y Justo Bueno, que introduce nuevos elementos al debate.

En esta oportunidad hay un buen ánimo entre las partes. El tema, junto con otros aspectos como el precio de la cuota excedente, está siendo tratado en el Consejo Nacional Lácteo, organo consultivo del Gobierno que reune a la industria y a los ganadero.

El Ministerio de Agricultura se encuentra estudiando los aspectos técnicos, y las partes interesadas haciendo los aportes respectivos. Una característica de este esquema es que el contrato de provereduría sería voluntario, es decir lo firma quien considere que le es benéfico.

Por lo pronto, el tiempo es corto y la desgravación total está a la vuelta de un quinquenio.