CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Julia Inés Lema Vélez

columna

De la emergencia a la resiliencia: cuando proteger los équidos también significa proteger los medios de vida

por: Julia Inés Lema Vélez- 31 de Diciembre 1969


Julia Inés Lema Vélez, zootecnista, Magister en Cambios Globales y Riesgo de Desastres

julialemav@gmail.com

Cuando una inundación afecta una región, la atención suele centrarse en las viviendas, las vías destruidas y familias damnificadas. Sin embargo, detrás de estas afectaciones existe una realidad que pocas veces se mira: el impacto sobre los animales de producción y trabajo que sostienen buena parte de la vida rural.

Para las familias campesinas, los caballos, mulas y burros son mucho más que animales de labor. Son fundamentales para transportar alimentos y agua, movilizar personas, sacar las cosechas y mantener activa la economía familiar. Cuando pierden su capacidad de trabajo, también se afecta la recuperación de las comunidades.

La Fundación Arrieros Colombia junto con aliados locales desarrolló el proyecto “Atención Integral En Salud Y Bienestar De Équidos De Labor En Municipios Afectados Por Inundaciones – Córdoba, Colombia”, una iniciativa ejecutada en Canalete, Los Córdobas y Santa Cruz de Lorica, en el departamento de Córdoba, iniciativa desarrollada en respuesta a las inundaciones que afectaron el departamento a comienzos de este año.

Más allá de una respuesta inmediata a la emergencia, la intervención fue concebida como una estrategia para fortalecer capacidades locales, mejorar el bienestar animal y reducir la vulnerabilidad de las comunidades frente a futuros eventos.

El proceso comenzó en febrero con una Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN), que permitió identificar las comunidades más afectadas y priorizar la intervención. Las jornadas de atención iniciaron en abril en Canalete, continuaron en mayo en Los Córdobas y en junio en Santa Cruz de Lorica. El proyecto culminó entre finales de julio y comienzos de agosto con la socialización de resultados, un proceso de formación en gestión del riesgo y atención de animales en emergencias para tomadores de decisiones y actividades comunitarias.

Los resultados reflejan el alcance del trabajo realizado. En total se atendieron 396 équidos de labor en nueve comunidades rurales de los tres municipios priorizados. Además, 167 propietarios participaron en procesos de capacitación sobre bienestar animal, sanidad y prevención de enfermedades.

El impacto del proyecto va más allá de las cifras. Cada jornada iniciaba con el registro de los équidos y sus propietarios, seguido de una valoración clínica para definir el tratamiento y el seguimiento de cada caso. Pero lo más importante estuvo en que cada atención veterinaria también se convirtió en un espacio de educación para los tenedores, promoviendo cambios de comportamiento que contribuyen al bienestar animal.

Las valoraciones permitieron identificar problemáticas recurrentes. La presencia de ectoparásitos, lesiones cutáneas asociadas a la humedad, heridas sin tratamiento oportuno, problemas podales, problemas locomotores y animales con baja condición corporal fueron los hallazgos más frecuentes.

El seguimiento mostró resultados alentadores. Muchos propietarios que aplicaron las recomendaciones entregadas durante las primeras visitas lograron mejoras visibles en la condición de sus animales, demostrando que el acompañamiento continuo y la educación pueden transformar las prácticas de manejo.

El cierre del proyecto incluyó el Primer Curso-Taller en Gestión del Riesgo y Atención de Animales en Emergencias y Desastres bajo un enfoque One Health, que reunió a más de 70 tomadores de decisiones, profesionales y representantes institucionales. Uno gran logro fue reunir, en un mismo espacio, al sector pecuario y al sector de gestión del riesgo, dos áreas que tradicionalmente han trabajado de manera independiente. En el encuentro se abordaron temas como la gestión del riesgo y el sector pecuario, los animales como parte de los medios de vida, los mecanismos de coordinación en emergencias, la normativa vigente y LEGS (Normas y Directrices para Intervenciones Ganaderas en Emergencia).

Posteriormente, el trabajo continuó directamente con las comunidades. Mientras avanzaban las jornadas veterinarias, los propietarios compartían sus experiencias sobre la inundación, cómo lograron evacuar a sus animales, qué dificultades enfrentaron, qué pérdidas sufrieron y qué decisiones volverían a tomar y cuáles cambiarían si volviera a ocurrir.

A partir de estos diálogos se construyeron rutas de evacuación adaptadas a las condiciones de cada territorio. Las familias ubicaron sus viviendas, identificaron los lugares donde permanecen habitualmente sus animales y señalaron las zonas seguras a las que podrían movilizarlos en caso de una nueva inundación.

El resultado fue la elaboración de mapas comunitarios de evacuación que, además de fortalecer la preparación local, les permitió reconocer que ellos tienen un conocimiento único sobre su territorio y deben ser protagonistas en la estrategia de gestión del riesgo.

El ejercicio también permitió reflexionar sobre la llegada del fenómeno de El Niño y la importancia de prepararse con anticipación. Al analizar las acciones implementadas hasta el momento, la propia comunidad reconoció que aún tienen pendiente hacer algo para reducir su vulnerabilidad. A partir de ese diagnóstico surgieron propuestas y compromisos para fortalecer su preparación.

Las inundaciones seguirán siendo una realidad en el país. Lo que sí puede cambiar es la manera de afrontarlas. La experiencia desarrollada en Córdoba demuestra que es posible pasar de la atención de la emergencia a la construcción de resiliencia, proteger a los équidos de trabajo también significa proteger la movilidad, la producción, la seguridad alimentaria y el sustento de cientos de familias rurales.

La resiliencia se construye acompañando a las comunidades, fortaleciendo capacidades y dejando herramientas que continúen generando cambios después de que finaliza la intervención.

Recordemos que ayudar a los animales, también es ayudar a las personas.