Carlos Alfonso Luque

Del discurso a los hechos: la sostenibilidad transforma la ganadería

Por Carlos Alfonso Luque - 06 de Mayo 2026


*Presidente de la Junta Directiva de Fundagán

La sostenibilidad no puede seguir siendo un discurso. En la ganadería colombiana, hoy es una decisión: política, técnica y económica. Es, en la práctica, lo que define hacia dónde vamos como sector.

Durante años hemos tenido una discusión válida entre producir o conservar. Esa conversación fue necesaria. Nos obligó a revisar lo que hacíamos, a corregir y a mejorar. Pero hoy el país rural ya nos está mostrando otra realidad: no se trata de escoger entre una cosa u otra, sino de saber cómo hacerlas bien juntas.

Un ejemplo claro es la certificación de la Finca El Caney, en Sabanalarga (Atlántico), bajo la norma NTC 6550:2021, otorgada por Fundagán. Más allá del reconocimiento, lo importante es lo que demuestra: que la sostenibilidad sí se puede aterrizar en el predio, en la operación diaria, con resultados verificables.

En El Caney no hay teoría. Hay decisiones concretas: uso de energías alternativas, manejo adecuado de residuos, conservación activa de bosque y biodiversidad. Eso no es un complemento del sistema productivo; es parte de su estructura.

Y lo que estamos viendo no es un caso aislado. Cada vez más productores están incorporando sistemas silvopastoriles, manejo racional de potreros, cuidado del suelo y bienestar animal como parte central de su modelo. Esto ya no es un piloto; es una transformación real en la forma de producir.

En esa misma línea, desde Fedegán se ha venido impulsando esta transición, con resultados que ya superan las 60 mil hectáreas bajo esquemas sostenibles. Es un avance importante, pero todavía insuficiente frente al tamaño del reto que tenemos como país.

El desafío ahora es acelerar. Llevar estos modelos a más productores —pequeños, medianos y grandes— y lograr que la sostenibilidad deje de ser una excepción y se vuelva la regla.

Ahí el Sello Ambiental Colombiano juega un papel clave. No es un reconocimiento simbólico; es una herramienta que ordena, mide, mejora y, sobre todo, abre puertas a mercados que hoy exigen trazabilidad y cumplimiento ambiental.

En este proceso, el SENA tiene un rol fundamental. Su capacidad de conectar formación técnica con predios reales permite cerrar la brecha entre el conocimiento y la práctica. Además, le abre oportunidades a nuevas generaciones que pueden ver en la ganadería un sector moderno, técnico y con futuro.

Hoy estamos en un punto de inflexión. La sostenibilidad ya no es una aspiración; es un estándar que debemos consolidar. Y eso implica algo muy concreto: medir, ajustar y escalar lo que funciona.

La experiencia de El Caney lo deja claro. Este camino no solo es posible, ya empezó. Ahora lo que nos corresponde es lograr que se multiplique en toda Colombia.


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