Juan Gonzalo Botero Botero

El activismo contagió la institucionalidad agropecuaria

Por Juan Gonzalo Botero Botero - 17 de Junio 2026


Si algo deja el gobierno saliente de Gustavo Petro es una inmensa crisis institucional en todos los niveles del Estado. El sector agropecuario no es ajeno a esa situación y sus entidades también la viven. Hoy me quiero detener en tres de ellas.

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, llamado a liderar y generar las directrices para una política agropecuaria que lleve al sector por caminos de crecimiento y productividad, se dedicó más a promover la reforma agraria, entre otras cosas fallida e ideologizada, que a llegar a las regiones para fortalecer procesos de desarrollo en las mismas. Incluso la actual ministra termina su gestión pareciéndose más a una activista que a quien debe liderar el sector. El desprecio por los sectores gremiales y productivos se dejó ver en buena parte de las decisiones del gobierno; tan es así que hoy el sector cafetero se encuentra en vilo ante la demora en la adjudicación del contrato de administración de los recursos del Fondo Nacional del Café. El gobierno nunca entendió aquello de liderar una política integral de desarrollo productivo del sector agropecuario.

El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), fundado en 1962 y cuya misión principal es garantizar la sanidad agropecuaria y liderar procesos de diplomacia sanitaria para fortalecer la llegada de nuestros productos a mercados internacionales, nunca pudo consolidar su importante papel en estos cuatro años. El sector ganadero sufrió de manera permanente cuando el sistema nacional de trazabilidad Sinigán y especialmente la última versión, la V6, no logró estabilizarse, trayendo inmensos problemas en la movilización de los ganados y los registros de movimientos e inventarios. Ni qué decir de las constantes discusiones frente a la exportación de ganado, atribuyéndole a la actividad un supuesto encarecimiento de la carne en el país. Nada más falso y engañoso. La incertidumbre generó muchas dificultades, tan es así que las cifras de exportación en el primer trimestre del 2026 muestran caídas dramáticas. Afortunadamente, en temas fitosanitarios los desafíos en el cuatrienio estuvieron controlados; tal vez el mayor de ellos, el control del Fusarium R4 en banano, mantuvo la estrategia que diseñamos en el gobierno pasado y la colaboración con Asbama, el gremio de los bananeros en el Magdalena y La Guajira, lo que ha permitido mantener controlado el avance de la enfermedad. Desafortunadamente, el ICA termina también enfrascado entre la burocracia y la politización.

En materia de ciencia y tecnología la situación en estos cuatro años no pudo ser más complicada. Agrosavia, la entidad del sector encargada del desarrollo de estrategias y proyectos para generar conocimiento científico y desarrollo tecnológico, se debilita de manera gradual ante la falta de apoyo del gobierno. Año tras año las transferencias que debe hacer el Ministerio de Agricultura para el sector se han reducido; incluso en el presupuesto del 2027 es pública la denuncia del recorte de más de 90 mil millones de pesos. Ello pone en vilo el funcionamiento de sus 13 centros de investigación y sus sedes a nivel nacional, pero más que eso, sin tener una alternativa diferente, condena al país a estancarse en materia de investigación y desarrollo tecnológico en el sector. Debo recordar que las tendencias en el mundo apuntan al desarrollo de la agricultura y ganadería de precisión o 4.0, como se le ha denominado, y en Colombia en la materia, como vamos, vamos mal.

Si bien es cierto el sector agropecuario ha presentado crecimiento en estos 4 años, no es precisamente por la gestión institucional adelantada. Desafortunadamente nunca se sintió un liderazgo claro y finalmente el activismo contagió la institucionalidad agropecuaria.

Nota. El próximo domingo se celebra la segunda vuelta presidencial. El país puede elegir entre una propuesta que busca privilegiar la libre empresa, el desarrollo productivo, el respeto por la propiedad privada y de los valores democráticos de la nación, encarnada en la dupla de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo, o aquella que prefiere el estatismo, la cultura asistencial y la profundización de las propuestas del actual gobierno. Espero que Colombia decida cambiar el rumbo actual.

@juangobotero


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