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columna

El engaño lácteo

por: José Félix Lafaurie Rivera- 31 de Diciembre 1969

Desde el mes de marzo, cuando el gremio ganadero solicitó revisar la fórmula para el pago de leche al productor, buscando siquiera un ajuste a la inflación, la industria se atravesó con el argumento de que el país estaba "enlechado".

En junio, en una reunión del Consejo Nacional Lácteo en el despacho del ministro de Agricultura, los industriales no solo insistieron en la enlechada, sino que solicitaron apoyo para exportar los excedentes con recursos del Fondo de Estabilización de Precios, FEP, es decir, con la plata de los ganaderos a quienes no quieren mejorarles el precio.

En esa ocasión les demostré, con sus propias cuentas, al dueño de Alquería y al gerente de Colanta, que era inútil exportar por la baja cotización -USD$2.000- en el mercado internacional, cuando ellos no podían poner en planta la misma tonelada de leche en polvo a menos de USD$5.000 tonelada. Era imposible que el FEP les regalara el equivalente a 3.000 dólares por tonelada. Sin embargo, el Gobierno cedió y reabrió el programa de compensación a exportaciones y compras públicas.

No obstante, con una compensación de apenas $941 mil por tonelada-, Colanta exportó ¡a Venezuela!, un mercado totalmente intervenido, y por las de julio recibió $1.882 millones del FEP; mientras por 4.000 toneladas adicionales, más lo recibido por compras del Ministerio, redondea un total ¡$7.233 millones!, que salen del aporte de los ganaderos al FEP, al que los cooperados de Colanta no han contribuido con un solo peso desde que la creación del Fondo Nacional del Ganado – FNG.

Surgen muchas preguntas. ¿Por qué los recursos de los ganaderos que pagan Cuota de Fomento deben entregarse a una empresa que se ha negado rotundamente a aportarla? La exención que obtuvo Colanta para las cooperativas le ha representado ingresos por más de ¡$51 mil millones!, sin dejar de beneficiarse de los programas del FNG y del FEP. ¿Alguien puede explicar el negocio con Venezuela, al que no le cuadran las cuentas ni con dólar a $3.000?

¿Por qué, mientras la industria gritaba su enlechada para dejar de comprar leche, reducir el precio al ganadero y negarse a revisar la fórmula, importaba 18 mil toneladas de leche, con un incremento del 119 % frente al primer semestre de 2014. ¿Para qué?, ¿para sobreenlecharse?, ¿para reexportarla con apoyo del FEP?, ¿para hacer negocios con Venezuela?

¿Por qué, apenas 2 meses después de declararse “enlechada”, sale a decir que otra vez hay escasez; mientras canta exportaciones por más de 3.000 toneladas? Razón tuvo el ministro Irragorri en reclamarles seriedad en el manejo de sus inventarios y rechazar las irresponsables alarmas de enlechada y escasez al ritmo de sus intereses.

Aun a pesar del verano, la industria tiene amplio margen para obtener leche localmente, pues solo acopia el 50 % de la producida. Colanta absorbe el 28 % del acopio formal, y solo 3 empresas -con Alpina y Alquería- completan casi el 50 %. Las 27 del exclusivo club de Asoleche, sin Colanta, hacen el 42 % del acopio formal, y con ella, el 70 %.

No es difícil entender quién manda en este negocio, frente a 350 mil ganaderos, la mayoría campesinos que hacen parte de la pobreza rural descubierta por el Censo Agropecuario. ¿No será que son pobres, entre otras causas, porque no reciben un precio justo por su leche?

Nota bene. La tapa: Asoleche, que ha expoliado a los ganaderos con el precio, hoy se erige en su defensor y funge de emisario de malquerencias y mentiras ajenas, que buscan presionar al Ministerio para quitarle a Fedegán la administración del FNG, que afortunadamente goza de muy buena salud.

@jflafaurie