La Contraloría Delegada para el Sector Agropecuario acaba de concluir una Auditoría a la trazabilidad de las Guías de Movilización de Animales, el componente más crítico de la trazabilidad bovina, en el cual el ICA salió mal librado, con siete hallazgos, tres de ellos con presunta incidencia disciplinaria y dos con presunta incidencia disciplinaria y penal.
El lío es grande, pues las Guías de Movilización, sin el control exigente que deben tener, terminan amparando ilícitos como el contrabando de animales, el abigeato, el sacrificio clandestino y la evasión o el robo del impuesto de degüello y la contribución parafiscal ganadera asociada al sacrificio. Para los programas del Fondo Nacional del Ganado, solo el sacrificio clandestino de más de un millón de animales representa una pérdida que supera los $80 mil millones anualmente.
Acaba de culminar también una auditoría de la Administración de Aduanas de China a nuestro sistema de sacrificio y sus mecanismos de control, con visitas al INVIMA, el ICA y varias plantas de sacrificio. La conclusión anticipada fue el rezago de nuestro sistema de trazabilidad frente a las exigencias del gobierno chino, lo cual pone en riesgo una década de negociaciones para llevar carne a ese mercado en 2024, el cual es hoy, apenas dos años después, nuestro principal destino con 18.700 toneladas exportadas en 2025.
Entonces el lío es aún más grande, pues no es casual que las dos auditorías señalen hacia el mismo punto: Seguimos sin un sistema de trazabilidad que garantice la inocuidad a nuestros consumidores, que no sirva para legalizar conductas ilícitas y, demasiado importante, que satisfaga las exigencias de los mercados.
Yo diría que el lío se origina en el síndrome muy colombiano de “la discusión perpetua” sobre lo que, de antemano, se sabe que es imperativo hacer..., pero no se hace.
Ya cumplió ¡22 años! la primera ley de trazabilidad (Ley 914/2004), impulsada por FEDEGÁN para estar listos frente a los TLC que se veían venir. En 2006 se firmó el contrato con el Ministerio de Agricultura, que delegó en FEDEGÁN el desarrollo de la trazabilidad y hace ¡17 años!, en 2009, entró en operación el primer Sistema de Identificación e Información del Ganado, SINIGÁN.
Sin embargo, en 2012, en lugar de avanzar, retrocedimos, cuando el gobierno Santos, unilateralmente y por razones políticas, después de quitarle a FEDEGÁN el manejo de las Guías de Movilización de Ganado, rescindió también el contrato de la trazabilidad, para empezar desde ceros, con una nueva ley y un nuevo sistema. Paradójicamente, ese año entró en vigor el TLC con Estados Unidos, pero… no estábamos listos.
¿Vamos a retroceder nuevamente? No podemos. Por el contrario, nuestra meta y el reto al que convocamos al nuevo gobierno es llegar al mercado de Estados Unidos. Sin embargo, el riesgo de perder a China, como la oportunidad de conservarla y de ganar a Estados Unidos, depende de solucionar, sin más discusiones perpetuas, el lío de la trazabilidad.
Con ánimo de construir, propongo que, precisamente, los hallazgos de la Contraloría a la gestión del ICA, así como las responsabilidades del INVIMA en su función de inspección y vigilancia a los establecimientos de sacrificio, desposte y distribución de carne, sean el insumo para una Mesa de Trabajo con estas dos entidades, con FEDEGÁN, el Ministerio de Agricultura y la Contraloría.
La tarea: definir una hoja de ruta de muy corto plazo para solucionar, de una vez por todas, las distorsiones del nuevo SINIGAN V-6, y así devolverles la confianza a los ganaderos, a los consumidores y a nuestros clientes de hoy y de mañana en todo el mundo…, sin lío.


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