CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Alfonso Santana Díaz

columna

En vías terciarias también nos quedaron debiendo

por: Alfonso Santana Díaz- 31 de Diciembre 1969


En un artículo publicado recientemente por este medio, el entrevistado, un ganadero de la región central, asegura que hoy el sector agropecuario enfrenta un escenario de alta incertidumbre y poca rentabilidad, el cual atribuye a cinco obstáculos.

El estado de las carreteras rurales, es uno de ellos. Afirma que las vías terciarias siguen siendo una deuda con el campo y que el transporte encarece la operación en momentos de baja rentabilidad que, cuando llueve, sacar la producción se convierte en un reto que incrementa los costos y pone en riesgo la calidad.

Lo que relata este productor es la síntesis de lo que se vive en el campo desde hace muchos años y cuyos pobladores no han encontrado eco en los diferentes gobiernos, ni la política pública ha sido suficiente, como es el caso de la gestión de la actual administración gubernamental, agregando a la lista de frustraciones de los campesinos, una más.

Ya había hablado de la frustración de la vivienda rural en mi columna de hace un mes, titulada el Gobierno pasó de agache con la vivienda rural, en donde se concluye que el campo perdió otros cuatro años para ver materializadas sus esperanzas de tener vivienda rural. El gobierno de Petro no logró mover un ápice esta urgente necesidad del campesino, manteniendo el déficit habitacional rural en 61.2 %, que suman 2.4 millones de hogares del campo.

En vías terciarias, que es una de las necesidades prioritarias para mejorar el bienestar de los campesinos y elevar su productividad y competitividad, además de ser eje de la política de este gobierno, ocurrió lo mismo, en donde también se impuso una meta chiquitica.

Veamos los números. La red terciaria, que está compuesta por carreteras terciarias o caminos Inter veredales, tiene en todo el país una extensión de 142.284 km, según cifras del año 2024, de las cuales el 97 % está sin pavimentar (CONPES 4161).

Este tipo de vías, junto con las secundarias y las vías primarias, se constituirían en el gobierno de Petro en el eje de la política gubernamental e interconectar regiones para soportar el sistema agroalimentario.

En coherencia con ese objetivo el gobierno anunció en el año 2022, un plan para la construcción mejoramiento y rehabilitación de 33.000 kilómetros de vías terciarias a través de contratos directos con Juntas de Acción Comunal (JAC) y comunidades étnicas, con una inversión de $8 billones.

Lo primero que llama la atención es que esa cifra (33.000 kilómetros) equivale a menos de un 25 % de la red terciaria. Y lo segundo, y más grave, es que, de ese total de kilómetros proyectado, solo se habían intervenido 3.000 kilómetros, es decir, una ejecución de menos del 10 % de avance del programa ‘Caminos Comunitarios para la Paz’, según informó el períodico El Colombiano en noviembre de 2025, citando como fuente a la Cámara Colombiana de la Infraestructura.

Además de lo poco que se avanzó, lo que sí parece un chiste es que en las postrimerías del gobierno Petro el Documento CONPES 4161 de 29 de septiembre de 2025, eleva a importancia estratégica los proyectos que hacen parte del programa Vías para la Paz, con recursos estimados en 15,05 billones de pesos para ser ejecutados durante las vigencias 2026-2035, es decir, dos mandatos presidenciales más.

La atonía de las políticas de vivienda y vías rurales configuran así, dos frustraciones grandes que deja el gobierno Petro para el campo colombiano, sobre lo cual, muy seguramente, volverá a esgrimir su trillada excusa de que no lo dejaron hacer, y la culpa la tienen todos los demás. De pronto su oficio de tuitero mayor no le permitió atender estos problemas que son urgentes para todo el país y en especial para las gentes del campo. El corolario es simple: Colombia no eligió a un presidente sino a un mega influencer con una verborrea sin límites para distorsionar la realidad, ‘la narrativa’, con tal de entronizar el comunismo en el poder.