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columna

Esta marcha continúa

por: Álvaro Uribe Vélez- 31 de Diciembre 1969

Queridos compatriotas, esta marcha no termina hoy, esta marcha tiene que seguir en las calles y en las plazas de Colombia para que el Presidente renuncie y para que Colombia cambie de rumbo

Queridos compatriotas, esta marcha no termina hoy, esta marcha tiene que seguir en las calles y en las plazas de Colombia para que el Presidente renuncie y para que Colombia cambie de rumbo  

“Mi ya larga carrera política ha generado controversia y polémica. Me ha correspondido tramitar temas muy difíciles para la Patria, ejecutar acciones muy difíciles contra los violentos, defender a tantos compañeros encarcelados ilegalmente, llevar el luto de tantos asesinados y reconocer cuando algunos, violando los principios que nos han movido, han participado en la corrupción.   El único mérito que puedo invocar para pedir permiso a ustedes a fin de dirigir estas palabras, es que en esta larga carrera pública he manejado honestamente y con austeridad los dineros del Estado que han pasado por mis manos.   La crisis de Colombia es honda en lo económico, en lo social, en el riesgo del terrorismo, en el contagio de la dictadura de Maduro en Venezuela y es bueno que todos los que hemos acudido hoy a las calles y las plazas de la patria hagamos esta reflexión: varios presidentes de Colombia renunciaron el siglo pasado, se tuvieron que retirar y en todos los casos, las circunstancias y las causales que alegaron para exigir su retiro fueron muchas menos graves que aquellas en las cuales está incurso el gobierno actual, en mora de haberse retirado.   El primer retiro presidencial del siglo pasado fue del general Rafael Reyes, quien había intuido, años antes de su presidencia, cómo Colombia debía valorar a Panamá, en sus manos no se habría dado la separación de la hermana Panamá.   Reyes, el gran realizador, fue obligado a salir de la Presidencia porque cerró el Congreso, lo sustituyó por una Asamblea e invitó a los liberales y discutía el acuerdo con los Estados Unidos sobre el canal de Panamá. Hicieron un atentado contra él, sale rumbo a Santa Marta, pasó años en el exilio y después cuando los colombianos se dieron cuenta del error que se había cometido con Reyes, se le recibió con todo respeto.   Ya en Colombia de nuevo, fue a ver la carretera que había construido entre Bogotá y La Mesa y según dice Eduardo Lemetre, en su historiador dijo: ‘pero si aquí la dejó yo, han pasado tantos años y me dicen corrupto ¿por qué no han seguido esta carretera de donde la dejamos los corruptos’?’ La hizo con toda horades.   Como lo que yo tengo que reconocer por ese viceministro que le quedó mal a Andrés Uriel Gallego, un antioqueño que muchos de ustedes conocieron, que era nuestro Ministro que está en el cielo y que era un hombre de manos puras como el oro. Qué tristeza tener que decir yo que un viceministro recomendado por una respetable institución de Cartagena, deshonró también con su corrupción el grado de Ingeniero Civil que había obtenido de la Universidad de los Andes y la maestría de la universidad Mason de los Estados Unidos.   La carretera de Reyes entre Bogotá y La Mesa no fue como el contrato corrupto del actual Presidente por 900 mil millones de pesos entre Ocaña y Gamarra, con mentiras, le dijo al país que era para desembotellar a Norte de Santander, cuando Ocaña está en toda la frontera de Norte de Santander con el Cesar y el problema para desembotellar a Norte de Santander es de Ocaña o de la cordillera hacia Cúcuta, hacia la frontera; dijo eso después de que habían abandonado la carretera de Tibú por Los Motilones a Convención y a La Mata, y todo ese contrato de 900 mil millones produjo dos efectos: produjo el efecto de un soborno para que el dinero rodara e hiciera parte de los ríos de dinero que los colombianos presenciamos para la reelección del actual Presidente entre la primera y la segunda vuelta presidencial de 2014, además de haber violado el régimen de conflicto de interés para beneficiar a una ministra del gabinete.   Después de la renuncia del general Rafael Reyes vino la renuncia del don Marco Fidel Suárez, ilustre hijo de esta tierra. Don Marco, como dice la historiadora Rocío Vélez de Piedrahita, era un hombre amante de la Patria, la recorría con gran afecto; adquirió unos mulares y unas lanchas para poder estar en comunicación con los colombianos y le hicieron qué injustos escándalos; su hijo Gabriel murió en los Estados Unidos víctima de una epidemia gripal de la época y don Marco tuvo que pignorar su sueldo.   Alguien en el Ejército hizo un contrato de adquisición de uniformes que el presidente Suárez revocó, escindió, pero la protesta de los artesanos de Bogotá fue muy grande, no obstante que el presidente Suárez enmendó el error que había cometido antes del Ejército. Suárez fue obligado a renunciar.   Yo quiero recordarlo aquí en su tierra natal ante todos los colombianos como un hombre honesto y austero. Qué distintos eran los viajes de Suárez por el país, a lomo de mula y en lancha por los ríos, con austeridad y con cariño a las caravanas del actual presidente, a las comitivas oficiales a Europa, al derroche del actual gobierno en las casas presidenciales y en las cumbres, un hombre honrado y austero como Suárez fue obligado a renunciar a la Presidencia; el derroche del actual gobierno hace mucho rato lo debería haber llevado a estar por fuera del ejercicio presidencial.   Después de este recuento de las crisis del siglo pasado, que no tiene intención distinta que provocar una reflexión de mis compatriotas e invitar a los jóvenes a que repasen esos episodios de la historia, vino uno de los gobiernos más progresistas de todas las épocas, el de Alfonso López Pumarejo, reelegido en 1942 tuvo que renunciar a la Presidencia en 1945, quizá el Presidente de Colombia que más entusiasmo popular ha despertado. Su señora estaba enferma, lo acusaban de cheques de compañías extranjeras, cheques que ninguno llegó a sus manos, ni él consintió.   Alfonso López era visión de Patria, era anticipo de acontecimientos, era pragmatismo e integración popular, el actual Presidente dice que se parece a él, porque el actual Presidente expidió la Ley de tierras que ha generado una guerra entre campesinos y que habrá  que rectificar.   La Ley de tierras, la 200  del  36 de Alfonso López Pumarejo, fue muy distinta, no como la han presentado los sesgos del comunismo, los sesgos del terrorismo.   Fue una  ley fue que le dijo a los empresarios medianos, pequeños y grandes del campo que tenían derecho al título siempre que demostraran la adecuada explotación de la tierra. López tuvo que renunciar en 1945, hace rato que habría tenido que renunciar el actual Presidente porque ninguno, ninguno de los cheques que se le reclamaban a López provenientes de compañías extranjeras, entraron a sus manos; a las manos del actual Presidente han entrado cheques probados para financiar ilegalmente sus campañas y para sobornar la voluntad del Ejecutivo.   Mi generación, mi generación llegó  al uso de razón entre las tristezas de la violencia política y las  ilusiones del Frente Nacional. En las familias, en las aldeas y en las ciudades colombianas, era tema recurrente la discusión sobre los líderes de la Patria.   Yo recuerdo que en mi familia muchos se quejaban del ejercicio político del doctor Laureano Gómez y  otros lo apoyaban. Cuando Laureano Gómez, quiso asumir el poder después de una enfermedad, por allá en 1953, las Fuerzas Armadas y sectores políticos del país se lo impidieron. Puede hacerse cualquier juico político sobre Laureano Gómez, pero era un hombre probo, de manos absolutamente limpias, era un hombre que combatía la inmoralidad y  practicaba la moral  y no le permitieron terminar su ejercicio presidencial; el actual Presidente debe de estar hace mucho rato por fuera del ejercicio.   Ayer un distinguido periodista de Bogotá, me leía la lista de los gremios que dijeron que no concurrirían a esta marcha, me recordó a mí al oír esa lectura, los episodios que anticiparon la renuncia del general Rojas Pinilla, los bancos cerrados, las empresas cerradas, los gremios reclamando, los estudiantes en la calle, se habían cometido unos errores graves del General y quería forzar, a través de una asamblea que no era el Congreso que le permitieran su reelección. Hubo acontecimientos graves, pero Santos que ha hecho una ofensa institucional semejante o más grave, ha puesto la patria al borde del colapso económico, del colapso social y la tiene en la vía de la Venezuela de Maduro y de Chávez.   Le quiero dejar a los empresarios y a los estudiantes esta reflexión: si fueron justas sus marchas, sus salidas a la calle a exigir que dimitiera Rojas Pinilla, deberían estar todos hoy en la calle, con más razones, exigiendo la renuncia del actual Presidente.   Mis compatriotas, mi generación recuerda aquella mañana del 1º de enero de 1959, cuando la televisión blanco y negro, los radios de tubos de la época, daban la noticia de que había ganado la revolución cubana, la llegada de los barbudos a La Habana de Fidel Castro, a la ciudad de Santiago, había una gran ilusión porque se superaba la dictadura de Batista, se ofrecía democracia y libertades y lo único que trajo esa revolución fue tiranía, lo único que trajo fue eliminación de libertades, lo único que trajo fue empobrecimiento de todo el pueblo cubano, no obstante la gran redención social que habían prometido.   Y estamos viviendo los acontecimientos de Venezuela. Antenoche la tiranía de Maduro daba un paso más en la consolidación del golpe de Estado, al exigirle a la Corte de allá, que es el Tribunal Supremo de Justicia, que cerrara, eliminara las competencias del Congreso de allá que es la Asamblea Legislativa. Esta mañana dijeron que iban a echar para atrás la medida, pero ahí sigue la competencia, ahí está la culebra, el cáncer está vivo, una tiranía que puede cerrar cualquier poder que no le sea conveniente al tirano, en el momento en que lo quiera.   En 1998, los venezolanos eligieron con entusiasmo a Hugo Chávez, les prometió liberarlos de la esclavitud de la corrupción y no solamente incrementó la corrupción, sino que también los volvió esclavos de la tiranía socialista. Dijo no era comunista ni castrista y acabó con las empresas y con los trabajadores; dijo que estaba dispuesto a luchar por los pobres y hoy Venezuela tiene más pobreza que la que tenía en 1998 cuando lo eligieron.   Y como me da de tristeza como colombiano presenciar la debilidad del gobierno de Colombia. Cuando el actual Presidente era nuestro Ministro, buscando que lo apoyáramos, se expresaba como la voz más firme el continente, contra Chávez y Castro. ¡Cómo nos engañó! Pocos días antes de su posesión llegó a la oficina de este paisano de ustedes que todavía era Presidente, como enviado de Presidente electo a notificarme que Chávez vendría a la posesión. Le dije: ‘mientras yo sea Presidente, aquí no aterriza y si en algo me respetan que esperan hasta las siete de la noche que en compañía de mi señora yo haya tomado un avión de Avianca, ya como expresidente, para regresar a nuestra tierra, a casa en el oriente antiqueño’.   Ese Ministro bravo que desafiaba a Chávez, a los pocos días lo declaraba ‘el nuevo mejor amigo’. Ese ministro bravo que se presentaba como un león contra la guerrilla, a los pocos días le decía a Chávez que le protegiera a las Farc en Venezuela, para poder hacer el acuerdo de la entrega de Colombia a las Farc.   Y cómo se parecen, Chávez perdió el referendo de 2003 y a través de un Congreso de esa Asamblea legislativa manejada, incorporaron todo lo que el pueblo de Venezuela rechazó. ¿Santos qué hizo con el plebiscito? Primero propuso un referéndum, después dijo que no podía, que un plebiscito, bajó el umbral del 50 al 13 por ciento, además reunió en una sola pregunta más de 350 páginas de acuerdos con el terrorismo, intentó comprar el plebiscito, a mí me decían paramilitar y a los colombianos que estábamos con el NO, guerreristas, nos indicaban ante el mundo enemigos de la paz, los grupos del sí se gastaron 12 mil millones de dólares, más todo lo que se gastó este Gobierno corrupto, los del No, no más de 2 mil millones de pesos. Intentaron comprar el plebiscito y no pudieron y lo perdieron  y lo ganamos.   Trajeron a Cartagena al Gobierno de Obama y a la ONU y al delegado del Santo Padre a bendecir la entrega de Colombia a las Farc, y más pudo este pueblo valeroso que en toda la Patria le dijo NO a ese plebiscito.   Y Santos, Santos prometió que renunciaría y no renunció. Y tengo que explicar esto: la noche del 2 de octubre pusimos todo el cuidado para que nuestro discurso no tuviera ni un solo asomo de soberbia; la noche del 2 de octubre a las doce sabíamos los colombianos que habían conseguido el triunfo del NO y también al saludar a los colombianos que habían votado por el Sí, esa noche llamamos al pacto nacional por la paz, esa noche nos despojamos de nuestras expresiones de combatientes para repetir lo que habíamos dicho en la campaña, que no estamos en contra de la paz sino viendo la necesidad de modificar acuerdos inconvenientes para la democracia colombiana. Y llamamos al Gobierno, recordaran ustedes que un canal de televisión presentó una filmación de mi persona llamando a la Presidencia a pedir una cita con el Presidente, no era porque me gustara, tenía que hacerlo porque nosotros estábamos en la tarea patriótica, no de oponernos a la paz, sino que la paz no fuera este riesgo para la democracia de la Patria, y nos engañó con ese diálogo.   Maduro involucró en el diálogo de Venezuela al delegado del Santo Padre, a muchos presidentes, a Unasur y ese diálogo simplemente ha servido como una cortina de humo mientras él aumenta la represión, mientras dan estos ataques certeros a la democracia como el que dieron hace dos noches.   Los diálogos de Santos son como lo de Maduro, solamente sirven para engañarnos; pero nos casamos de los engaños, con toda la buena fe nosotros nos ajustamos a ese diálogo y a ese pacto nacional y fue imposible, y cómo nos mintieron, nos decían a nosotros mentirosos porque denunciábamos que Santos se había comprometido a pagarle a integrantes de la Farc un millón ochocientos mil pesos al mes, pues bien cuál es la realidad de los 6 mil doscientos desmovilizados, mil 200 quedan  vinculados a la Unidad Nacional de Protección con ese salario y los mentirosos éramos nosotros. Pero además que grave riesgo, un porcentaje tan alto de un grupo que lleva cincuenta años delinquiendo le entregan las armas de la República y la noble actividad de escoltas. Pueda ser que esos escoltas no vayan a recibir coscorrones.   Queridos ciudadanos y Santos nos mintió, Santos nos mintió, dijo que no habría reforma tributaria para cumplir los compromisos de la Farc y la hizo, y las empresas están asfixiadas y los colombianos empobrecidos y la capacidad adquisitiva deteriorada, la economía paralizada, tenemos hoy, no lo decimos nosotros, lo dicen las agencias internacionales, la cuarta economía con más altos  impuestos del mundo.   Yo no dejé las cosas perfectas, en medio de mis defectos faltantes y mis limitaciones el país iba mejorando, le dejamos el endeudamiento en el 43 por ciento del PIB y está en el 54. Nos lleva el déficit de la salud para 7 billones y se inventó el cuento de que mi señora era la dueña de Saludcoop y pusieron a correr esa infamia por las redes sociales.   Santos se robó la salud con congresistas, entonces dicen que el problema de la salud es la Ley 100 de Uribe, una Ley de 1993 que le abrió las puertas de las clínicas de los ricos a los pobres y que permitió que todos los colombianos pudieran tener aseguramiento de salud.   Por supuesto la legislación no es materia muerta, hay que estarla mejorando, pero digamos la verdad, se robaron la salud porque le entregaron a políticos afectos al gobierno a cambio de su apoyo, le entregaron los contratos de Saludcoop y el manejo de Caprecom.   Un senador muy orondo le decía a dueños de clínicas que si tenían algún problema para cobrar las cuentas de Caprecom él les ayudaba.   Santos hace mucho rato debería haber renunciado, nada de eso, nada de eso se puede decir y aquellos que renunciaron en el siglo pasado como el General Reyes, Marco Fidel Suarez, Alfonso López Pumarejo y Laureano Gómez.   ¿Y qué ha pasado con el desempleo? Nosotros le dejamos una economía vigorosa, donde todo el mundo quería invertir y ayudarla a  crecer, ya el desempleo está otra vez  en el 10 y medio. Si se hubiera mantenido lo que llaman la tasa de participación el porcentaje de colombianos que buscan empleo en los mismos niveles altos, ese desempleo estaría mucho más arriba.   Queridos compatriotas, esta marcha no termina hoy, esta marcha tiene que seguir en las calles y en las plazas de Colombia para que el Presidente renuncie y para que Colombia cambie de rumbo; esta marcha tiene que seguir en una campaña diaria y generosa para que construyamos una gran coalición que elija un gran Presidente el año entrante y ese Presidente sin temores, sin vacilaciones y sin engaños se ponga en el oficio de sacar esta democracia adelante y de frenarle  los caminos al terrorismo.   Esta marcha no termina hoy, la Patria ha sido una Patria de mesura.   Cuando uno lee mucha historia de Colombia, como aquel libro publicado por Enrique Serrano hace poco ‘¿Por qué fracasa Colombia?’, llega a la conclusión que ha habido constantes de mesura, pero la Patria hoy está indignada, a los ríos de dinero de la administración Santos la Patria le está oponiendo crecientes ríos de ciudadanos en las calles. Esta marcha continúa, esta marcha continúa para que trabajemos en la recolección de firmas de lo que haya que revocar, y ahora me referiré.   Esta marcha continúa para crear conciencia de aquello que debemos apoyar del proceso con la Farc y aquello que debemos revocar. Muchos de los que hemos concurrido hoy a las calles de las ciudades de Colombia, declaramos que queremos que el país le dé oportunidades a los guerrilleros rasos que se han desmovilizado, que les dé generoso apoyo para su reincorporación a la vida constitucional, educación, posibilidades de empleo, de emprendimiento y de familia.   Pero no estamos dispuesto a tolerar la impunidad y la entrega del país y la elegibilidad sin penas adecuadas en favor de los cabecillas responsables de delitos atroces. Que esta marcha nos lleve a ratificar el apoyo para la reincorporación del guerrillero raso y también nuestra decisión de revocar esa impunidad total que se haya dado a los responsables de delitos atroces. ¿Qué tal que yo hubiera hecho eso con el paramilitarismo?   Es que aquí llegaron al punto, también, de darles impunidad a los colaboradores de la Farc y eso está explícito en las leyes que han aprobado por el Fast Track.   Queridos ciudadanos esta marcha continúa porque lo único que prospera hoy en la economía colombiana es el narcotráfico, hay algunos analistas que dicen que la economía no está en recesión porque al país tiene una irrigación de dinero a partir de 188 mil hectáreas de narcotráfico. ¡Eso no lo vamos a permitir!   Esta marcha continúa porque no solamente queremos que se declare el narcotráfico delito atroz, sino porque no vamos a aceptar la ilegítima ley del Fast Track que nos han impuesto para darles impunidad a los cabecillas narcotraficantes de la Farc.   Esta marcha continúa porque con colombianos como el coronel John Marulanda, presente en esta tribuna, vamos a trabajar para revocar la justicia humillante creada de acuerdo con los caprichos del terrorismo.   Si había una institución en Colombia bien importante, era la Corte Constitucional y Santos también la deslegitimó. Uno no entiende que en una democracia como la de Colombia, la Corte Constitucional le sirva al presidente para avalarle la tesis de que pueden desconocer un plebiscito popular y sustituirlo por una proposición del Congreso. Y después, que además de esos juegos burocráticos y cruces de favores que han deteriorado la imagen de la justicia, aparezca que el esposo de la magistrada presidente es candidato a la embajada de Suiza. Por eso hay que cambiar la justicia.   Esta marcha va a continuar para que Colombia tenga una justicia respetable, una sola Corte que las reúna a todas, a usted, a la gente mayor, que lleguen allí en edad avanzada, que lleguen allí después de un trabajo exitoso en la judicatura, en la académica, en la investigación, que tenga 50, 55, 60 años y si se quiere que sean vitalicios, pero que la justicia esté por encima de la politiquería, totalmente ajena a la corrupción y que esté totalmente aislada al cruce de favores.   Y que sea esa nueva Corte una sala la que administre la justicia al terrorismo de la Farc, previas las reformas a esa impunidad total. Esta marcha va a continuar porque necesitamos una reflexión en las calles de Colombia, para que aun los que hayamos cometido errores reflexionemos.   Necesitamos una economía cristiana, pragmática, solidaria, nosotros estamos diciendo que la coalición que se tiene que construir debe prometerle a los colombianos y cumplirle una reducción sustancial de impuestos. Si se quiere que cambie y se congele el predial 4 años, muchos colombianos hoy tienen que vender su casita por menos de lo que está en el predial, que les den garantías a los empresarios de largo plazo para generar empleo y que haya una correspondiente alza significativa de salarios.   En la economía clásica se decía que manejaba mejor el dinero, lo asignaba mejor en la economía el empresario, digamos hoy el trabajador también. Yo creo que para Colombia es mucho mejor tener menos impuestos, más expansiones empresariales y de empleo, tener menos impuestos y más salarios.   Es mucho mejor que el dinero lo maneje la inversión de la empresa, y la capacidad adquisitiva del trabajador que los altos impuestos entregado a gobiernos con corrupción y con derroche.   Nosotros queremos el dinero en manos de las empresas y en manos de los trabajadores, no estos contratos multimillonarios que llegan ilegítima e ilegalmente a los bolsillos de los válidos y favoritos amigos de Santos en contratos de publicidad, en contratos de periodismo, en contratos de eventos, contratos multimillonarios.   Porque el Gobierno se ha dedicado a enriquecer a un grupo de favoritos que rodea al Presidente de la República y ellos, para hacerse perdonar el pecado de la corrupción, posan ahí como socialistas y de izquierda, a fin de que la Farc, el terrorismo y Maduro no los señale.   Como muchos otros que apoyaron a Santos en el 2014, muchos otros que tienen fundaciones y que han hecho contratos con el Gobierno Santos, y que hoy se presentan como los candidatos garantes de la transparencia en Colombia.   ¡No más engaños! Esta marcha va a continuar para crear una gran conciencia en la Patria.   A los jóvenes colombianos y a los padres de familia les queremos decir, que esta marcha tiene que hacer una gran reflexión en las calles de Colombia, para que los colombianos entendamos que el respeto a intimidad del ser humano es un precepto irrenunciable, pero que al mismo tiempo los valores de familia no se pueden maltratar. Requerimos ese equilibrio: la protección de la familia.   Yo pienso en los papás y en las mamás de Colombia hoy, ellos oyendo la noticia de un país con 188 mil hectáreas de coca y con este avance de la drogadicción. Un gobierno que nos engañó, que salió con un discurso muy pomposo al mundo a decirle que se estaba perdiendo contra la coca, cuando supieron que la íbamos ganando y lo que hicieron fue complacer la impunidad de la Farc, el mayor grupo de narcotráfico y cocaína del mundo, con la impunidad total y permitieron que el país que había bajado a 42 mil hectáreas de coca, subiera a las 180 mil de hoy.   Esta marcha, queridos ciudadanos, quiere un Congreso no en aumento. Ahora, por esa dictadura que se inventaron que se llamó el fast track, y que lo vamos a derogar en las calles de Colombia,  es el repuesto infame que le inventaron al resultado del plebiscito, el fast track. Ahora están aprobando otra ley que para la oposición, negociada con el terrorismo ¿Quién dijo que el terrorismo es oposición? Acá ha habido gente muy seria de oposición, inclusive muchos que discrepan de mí y que me hicieron oposición, ellos son y han sido oposición, nosotros somos oposición, el terrorismo no se puede concebir como oposición, el terrorismo es crimen, no es oposición.   Y ahora, por una ley acordada con el terrorismo, quieren seguir ampliando el Congreso y en una reunión que tuvieron la semana pasada en Cartagena, hablaron de crear más curules en el Congreso. Nosotros vamos a continuar esta marcha para decirle a Colombia que necesitamos un Congreso con menos congresistas, con el salario del Congreso congelado cuatro años y con transparencia.   Un compañero nuestro, el senador Macías del Huila, denunció en 2014 los dos billones y medio de la mermelada de Santos, buena parte corrupción. El Gobierno se apropia de partidas discrecionales, no las distribuye inicialmente, después las reparte a congresistas que lo apoyan, sin que el país sepa quiénes son, unos la aplican bien y otros se la roban. Nosotros proponemos que cualquiera que gestione dineros ante el Estado, especialmente un congresista, un diputado, un concejal, su nombre se tenga que saber. Si yo como senador gestiono un puente para Titiribí y lo hago honorablemente ¿por qué hay que ocultar mi nombre? pues ese ocultamiento de este Gobierno lo que ha hecho es proteger la corrupción.   Queridos ciudadanos, han muerto muchos de quienes nos acompañaron en las gestas anteriores, hay una nueva generación de colombianos, a muchos les han distorsionado la historia de Colombia, seguiremos el diálogo con ellos, para decirle a los jóvenes que esta marcha seguirá buscando las figuras de la inteligencia nacional, su participación en la política, para garantizar en Colombia un universal acceso a la tecnología, a la educación superior, para que nuestros jóvenes no tengan que sentir envidia por aquello que viene del mundo, los nuevos pasos de la revolución electrónica, su impacto en la biología, en el genoma humano, aquello que ven en el mundo, que son las nuevas curas a las enfermedades, aquello que ven en el mundo que es otra gran revolución biológica. Que nuestros jóvenes puedan irse situando a la altura de los jóvenes de los países con mayor avance en educación.   Pero también les digo a estos jóvenes, que esta marcha va a continuar porque hay que advertir lo siguiente: un pensador de los Estados Unidos expresaba que la libertad se puede garantizar para que trascienda más allá de una generación, agreguemos, cada generación tiene que recobrar su libertad, tiene que lucharla, mantenerla o recuperarla. Los venezolanos nunca pensaron que iban a perder la libertad, los pueblos del mundo se han enterado que pierden la libertad o que la podían perder en el momento que los toma por sorpresa de que la han perdido.   Por eso esta lucha nuestra contra este remedo de chavismo que nos ha impuesto Santos aquí en nombre de una burguesía ambiciosa de dinero y de dineros corruptos, pero que al mismo tiempo posa de izquierdista para hacerse perdonar de los comunistas del mundo.   Vamos a prolongar esta marcha, en ese conversatorio con los jóvenes y vamos a recordar lo que decía aquel Ingenio de la Mancha, Don Quijote, en uno de los bellos pasajes, al referirse a la libertad y predicar de ella, que es el tesoro más precioso, ‘la libertad es más preciosa que todos los otros tesoros que guarda la tierra o que esconde el mar’, y agregaba el Quijote, ‘por eso, vale la pena, por la libertad y la honra, aventurar hasta la vida’. Que lo sepan los jóvenes de Colombia.   Pero además, nosotros estamos dispuestos a revocar, por ejemplo, esa sustitución de la Constitución, si no se hace dejan el tejido social del país sin progresar, la economía sin avanzar en los próximos doce años porque sustituyeron la Constitución por el acuerdo con las Farc para que esa sustitución tenga vigencia durante los próximos tres períodos presidenciales.   Algo parecido pasó en El Salvador, los acuerdos pararon la economía, y ese país ha tenido que vivir de las transferencias que cinco o seis millones de salvadoreños giran desde los Estados Unidos a seis millones de salvadoreños en ese hermano país centroamericano de 21 mil kilómetros, una tercera parte del tamaño de Antioquia.   Revoquemos lo que haya que revocar, concibamos lo que las nuevas inteligencias nos indiquen, eso sí, apreciados compatriotas, que hoy se han reunido en tantas plazas y calles de Colombia, aquello que no estamos dispuestos a revocar, es la tenacidad de nuestra lucha para defender las libertades.   Muchas, muchas gracias.”   * Discurso en Medellín en la marcha del 1 de abril.