Las redes sociales han abierto una oportunidad inédita para acercar información técnica, innovación y buenas prácticas a miles de productores. Sin embargo, también han generado nuevos desafíos para la ganadería colombiana, donde la popularidad no siempre va de la mano del rigor técnico ni de una visión integral del sector.
Las redes sociales transformaron la manera en que los ganaderos acceden a la información y, en muchos casos, al conocimiento.
Lo que antes dependía exclusivamente de asistencia técnica, ferias, gremios o publicaciones especializadas, hoy puede encontrarse en un video de TikTok, Facebook, Instagram o YouTube.
Este fenómeno dio origen a una nueva figura dentro del sector rural: los influencers o creadores de contenido agropecuario.
Su crecimiento plantea una pregunta clave para la ganadería colombiana: ¿están contribuyendo al desarrollo del sector o representan un riesgo para su competitividad y reputación?
Los beneficios: más información y mayor visibilidad
El principal aporte de los creadores de contenido ganadero es la democratización del conocimiento.
Miles de productores pueden acceder hoy, de manera gratuita, a información sobre manejo animal, pasturas, nutrición, genética, sistemas silvopastoriles, bienestar animal o comercialización.
Las redes sociales también permiten mostrar experiencias exitosas de productores que han mejorado su productividad, sostenibilidad o rentabilidad.
Esto acelera la adopción de innovaciones y genera aprendizaje entre pares, un mecanismo que suele ser más efectivo y democrático que muchos esquemas tradicionales de capacitación.
Otro beneficio importante es la construcción de una mejor imagen del sector.
Durante años, la ganadería ha sido cuestionada por temas ambientales, deforestación o emisiones de gases de efecto invernadero.
Los contenidos digitales permiten mostrar otra realidad: productores que conservan bosques, implementan sistemas silvopastoriles, protegen fuentes hídricas y aplican prácticas de bienestar animal.
Además, los creadores de contenido han acercado la realidad del campo a los consumidores urbanos, reduciendo la distancia entre quienes producen los alimentos y quienes los consumen.
Riesgos: popularidad por conocimiento
Sin embargo, el crecimiento de estos espacios también trae desafíos importantes.
El primero es la desinformación. En redes sociales cualquier persona puede presentar recomendaciones técnicas sin que exista un proceso de validación científica de su conocimiento o de sus creencias.
En temas ganaderos esto puede ser especialmente delicado cuando se difunden consejos sobre manejo animal, sanidad, nutrición, reproducción o uso de medicamentos.
Un segundo riesgo es la confusión entre influencia y experiencia.
Tener miles de seguidores no necesariamente significa contar con formación técnica o resultados productivos verificables.
Algunos creadores generan gran impacto digital, pero sus recomendaciones pueden carecer de sustento técnico o responder a teorías que ya han sido revaluadas por la ciencia.
También existe una tendencia a simplificar excesivamente problemas complejos.
La ganadería involucra variables biológicas, económicas y ambientales que no siempre pueden explicarse adecuadamente en videos de pocos segundos.
La búsqueda de viralidad puede conducir a conclusiones erróneas o expectativas poco realistas, aun cuando se utilice un lenguaje audiovisual atractivo.
Estos riesgos se vuelven especialmente sensibles cuando algunos creadores, debido a su alcance, terminan asumiendo el papel de analistas del sector.
La ganadería tiene múltiples aristas técnicas, productivas, comerciales, institucionales, macroeconómicas y sociales que exigen análisis equilibrados y construidos desde una visión integral de la cadena ganadera.
Impacto sobre la imagen del sector
Los influencers tienen hoy una capacidad de influencia sobre la percepción pública de la ganadería que antes estaba reservada a medios de comunicación o instituciones especializadas.
Esto puede ser positivo cuando muestran experiencias exitosas, innovación y sostenibilidad.
Sin embargo, también puede generar daños reputacionales cuando se difunden mensajes polarizantes, información incorrecta o contenidos que presentan casos aislados como si representaran la realidad general del sector.
En un entorno donde la opinión pública se forma cada vez más a partir de contenidos digitales, la reputación de la ganadería depende en buena medida de quién comunica y cómo lo hace.
Reto para el sector
La discusión no debe centrarse en limitar o cuestionar a los creadores de contenido.
Por el contrario, representan una oportunidad para ampliar el alcance de la información técnica y fortalecer el vínculo entre el campo y la sociedad.
El desafío consiste en promover contenidos basados en evidencia, fortalecer la participación de expertos, universidades, centros de investigación y gremios, y fomentar una cultura de verificación de la información.
Los mejores resultados se obtienen cuando la experiencia práctica del productor se combina con conocimiento técnico y una comunicación efectiva.
Las redes sociales y los influencers agropecuarios llegaron para quedarse.
Son una herramienta poderosa para transferir conocimiento, impulsar la innovación y mejorar la imagen de la ganadería colombiana.
No obstante, también pueden convertirse en una fuente de desinformación y afectar la credibilidad del sector cuando la popularidad prevalece sobre el rigor técnico.
Por todo esto, mi llamado como ganadero, médico veterinario, creador de contenido y autor del Manual Práctico Ganadero, a los influenciadores y los nuevos analistas del sector ganadero, es realizar una autoevaluación profunda de la responsabilidad que tienen frente al sector y al país.
Asimismo, los invito a trabajar de la mano con el gremio y la institucionalidad, para fortalecer el desarrollo y el futuro de la ganadería colombiana.
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