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columna

Influencia con conocimiento: el verdadero liderazgo que necesita la ganadería colombiana

por: Ricardo Arenas Ovalle- 31 de Diciembre 1969


Las redes sociales cambiaron para siempre la forma en que el conocimiento llega al productor. Hoy un video de pocos segundos puede alcanzar a cientos de miles de ganaderos en cuestión de horas. Yo mismo he sido testigo de ello con el Manual Práctico Ganadero, una estrategia de divulgación técnica construida con todo el rigor técnico, ha superado los tres millones de visualizaciones.

Sin embargo, no me considero ni he querido ser un “influencer” de redes sociales. Mi propósito no es acumular seguidores ni mucho menos likes, sino transferir conocimiento útil, respaldado por la experiencia de más de 35 años, la evidencia técnica y el trabajo permanente con los productores colombianos. Hay una diferencia fundamental entre tener alcance y tener autoridad.

En el sector agropecuario esa diferencia no es un asunto menor. De ella dependen decisiones productivas, sanitarias e inversiones que ponen en juego la rentabilidad de miles de familias y, en muchos casos, la confianza en las instituciones.

Es pan de cada día en las redes sociales, los ataques sin fundamento y las discusiones sin argumentos. En los últimos días fui objeto de ataques personales por parte de un conocido creador de contenido ganadero. Su inconformidad conmigo desde unos meses atrás, surgió por cuenta de las dificultades iniciales en la implementación del SINIGAN por parte del ICA. Mi posición y la de FEDEGAN fue actuar con responsabilidad. Reconocimos los problemas, acompañamos a los productores en sus inquietudes y evitamos convertir una situación compleja en un espectáculo para las redes sociales. Esto no le gustó al influencer, quien prefirió atacar al ICA y magnificar el problema, calumniar personas y entidades; obviamente sin proponer soluciones.

Mientras algunos intentaban incendiar el debate buscando mayor exposición, nuestra convicción fue contribuir a la solución. El tiempo terminó demostrando que ese era el camino correcto. Hoy el funcionamiento del sistema ha mejorado significativamente gracias al trabajo conjunto de las instituciones, los ganaderos y el mismo FEDEGAN.

No respondí a las descalificaciones ni en ese momento, ni hoy con su nueva arremetida por otros temas. No porque falten argumentos, sino porque el debate técnico nunca debería degradarse al terreno de los ataques personales y las malquerencias a instituciones o personas.

Algo similar ocurrió cuando otra creadora de contenido cuestionó públicamente una explicación técnica que publiqué sobre el precio de la carne. En ese momento aclaré que atribuir el incremento del precio al consumidor exclusivamente a las exportaciones de ganado o de carne era una interpretación equivocada y sesgada. La formación del precio depende de múltiples variables: oferta nacional, costos de producción, demanda, inflación, comportamiento del consumo, estructura comercial y condiciones macroeconómicas.

Los hechos volvieron a hablar por sí solos. Si bien es cierto que las exportaciones han disminuido considerablemente debido, entre otros factores, a la devaluación del dólar, el precio al consumidor continúa en niveles elevados. La realidad confirmó que el fenómeno era mucho más complejo de lo que algunos mensajes simplistas pretendían mostrar.

Estos episodios reflejan un problema que trasciende a personas específicas. Vivimos en una época en la que la visibilidad suele confundirse con el conocimiento y la cantidad de seguidores parece otorgar autoridad técnica.

El algoritmo no reemplaza el conocimiento ni la experiencia.

Los ganaderos necesitan información confiable, no opiniones formuladas para obtener más reproducciones. El campo colombiano enfrenta desafíos demasiado importantes como para reducirlos a titulares llamativos o polémicas diseñadas para generar interacción.

La democracia, por supuesto, permite que cualquier ciudadano acceda a espacios de divulgación. El problema aparece cuando la popularidad sustituye al conocimiento y cuando la capacidad de comunicar se confunde con la capacidad de construir desarrollo ganadero.

Divulgar para el campo colombiano exige comprender la producción animal, la economía rural, los mercados y el comercio internacional, la sanidad, la sostenibilidad y la legislación; por ello requiere estudio permanente y experiencia suficiente, no únicamente millones de visualizaciones.

Quien comunica a miles de productores ganaderos campesinos, asume una enorme responsabilidad. La ciencia, la tecnología y el conocimiento probados desde la experiencia han de ser siempre el punto de partida de nuestras publicaciones. Detrás de cada publicación miles de productores que toman decisiones reales. Un concepto equivocado puede traducirse en pérdidas económicas, malas prácticas sanitarias, desinformación o desconfianza hacia las instituciones.

El campesino y ganadero suelen creer en quien les habla con seguridad y más si lo ve en “la red”. Por eso nuestro deber ético consiste en verificar antes de afirmar, estudiar antes de opinar y rectificar cuando sea necesario siempre con el menor sesgo personal posible. La influencia sin responsabilidad termina convirtiéndose en desinformación.

Las redes sociales son una herramienta extraordinaria para democratizar el conocimiento. Bien utilizadas, acercan la ciencia al productor, facilitan la transferencia tecnológica y fortalecen la competitividad del sector. Mal utilizadas, pueden amplificar errores con una velocidad nunca antes vista.

El liderazgo que necesita hoy la ganadería colombiana no es del que más grita, del más seguido en redes, del que más confronta o del que convierte cada diferencia en un espectáculo mediático. Necesitamos líderes capaces de construir confianza, promover debates respetuosos y serios basados en evidencia y sobre todo, capaces de aportar soluciones.

Seguiremos defendiendo esa forma de comunicar con serenidad cuando otros prefieran el escándalo, con argumentos cuando otros recurran a la descalificación; y, sobre todo, con el compromiso de que cada contenido publicado contribuya realmente al desarrollo de la ganadería colombiana.

Porque la verdadera influencia no se mide por la cantidad de seguidores, sino por la calidad del conocimiento que se deja en quienes confían en nuestra palabra.

En un momento en que los “influencers” están en el ojo del debate mundial por su papel en la política, el sector rural no puede quedarse atrás en ese debate, por eso mi recomendación para los ganaderos del país, es que sepan filtrar los contenidos de las redes sociales favoreciendo a quienes realizamos publicaciones y comunicaciones apoyadas en la ciencia, la tecnología y el conocimiento sectorial.

Soy Ricardo Arenas Ovalle, médico veterinario especialista, su profesional ganadero amigo y autor del manual práctico ganadero de Fedegan.