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columna

Instituciones y generaciones

por: Oscar Cubillos Pedraza- 31 de Diciembre 1969

En su libro “Por qué fracasan los países”, Daron Acemoglu y James A. Robinson dedican uno de los capítulos de su libro a argumentar por qué la debilidad institucional es hoy uno de los principales factores para que los países no avancen, o retrocedan en su unidad como Estados.

Efectivamente, las instituciones son las encargadas de hacer cumplir las normas y gestionar las actividades para que un país avance. Sin instituciones viviríamos en la anarquía o en las manos de quien se haga del poder, como es el autoritarismo de Cuba o de Venezuela.

Lo que hoy resulta lamentable, es que algunos pretendan socavar nuestra institucionalidad, ya de por sí frágil, buscando literalmente “incendiar” al país con el fin de ganar protagonismo político. De idéntica manera inició Venezuela y solo basta ver que sí se quedó sin instituciones y tal cual como es el nombre el libro de Acemoglu y Robinson, fracasó como país.

Desafortunadamente, y sin pretender generalizar, hoy pareciera existir una diferencia de sentires entre las generaciones que construyeron este país, acechados por el narcotráfico y terrorismo, pero que con esfuerzo y resiliencia salieron adelante; y las generaciones que encontraron un país con esperanza y crecimiento económico en la primera década del nuevo siglo, pero consideran que este país es solo un país que debe garantizar sus derechos.

Así es, solo un país de derechos que debe proveer de todo a todos, y si el Estado no lo hace efectivo viene el exceso de protestas y el vandalismo “infiltrado”. Esa generación que encontró a ese país con posibilidad de “hacer cosas” lo debió cultivar y multiplicar sus frutos. Al contrario, y de nuevo sin pretender generalizar, solo ha expresado inconformismo, queja, búsqueda del camino rápido y pocas ganas de madrugar de salir a trabajar.

Me quedo con el país de libertades, ese país con los que fuimos educados los de la “generación X” y anteriores, así como alguna proporción de millennials, en donde el esfuerzo propio, el cumplimiento de la ley y el respeto a las instituciones nos permitió construir y salir adelante.

Hoy debemos reflexionar como sociedad si queremos una réplica de lo que ha sido nuestro país vecino, o al contrario fortalecer nuestras instituciones como requisito indispensable para generar crecimiento, bienestar y sobre todo seguridad y paz.

Para lograrlo, no podemos pretender que “incendiarios” determinen cómodamente desde su Twitter lo que debe hacerse o no en el país. Ya incendiaron el Palacio, no podemos como sociedad permitir que incendien al país.

Pero así mismo, las generaciones de reemplazo deben tener la capacidad de forjar un criterio y opinión propia sin tener que ser llevados o influenciados por lo erróneo, mal intencionado o por el cálculo político. Es necesario recuperar la capacidad analítica, serena y estratégica con la que contaban nuestros padres y abuelos: actúa en pro de construir y no de destruir.

@ojcubillosp