CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
José De Silvestri

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columna

La confianza también se produce

por: José De Silvestri- 31 de Diciembre 1969


En la góndola de un supermercado, dos cortes de carne reposan uno al lado del otro. A pocos metros ocurre lo mismo con dos marcas de leche. A simple vista parecen productos muy similares, pero hay una diferencia que, para millones de consumidores, ya resulta definitiva.

Uno de ellos cuenta su historia.

Un código QR permite conocer la finca de donde proviene, cómo fue alimentado el animal, qué controles sanitarios recibió, si durante su producción se protegieron los bosques y las fuentes de agua y qué certificaciones respaldan ese proceso. El otro producto solo ofrece la información básica exigida en la etiqueta.

Hace apenas unas décadas la decisión de compra dependía casi exclusivamente del precio y de la calidad. Hoy el mercado quiere algo más: quiere confianza.

Ese consumidor está enviando un mensaje a millones de ganaderos en todo el mundo. Ya no basta con producir alimentos de excelente calidad. También hay que demostrar de dónde vienen y cómo fueron producidos.

Hemos entrado en la economía de la confianza.

La trazabilidad dejó de ser un requisito sanitario para convertirse en una herramienta de competitividad. Ya no sirve únicamente para identificar animales o controlar enfermedades; hoy permite demostrar el origen de un producto, respaldar su calidad y construir la reputación que exigen los mercados internacionales.

Porque la reputación no se construye únicamente haciendo bien las cosas. También se construye demostrando que se hicieron bien.

Los grandes compradores ya no preguntan solamente cuánto cuesta una tonelada de carne o un embarque de productos lácteos. También quieren saber quién produjo esos alimentos, bajo qué condiciones, cuál fue su impacto ambiental y qué sistema garantiza que toda esa información sea cierta.

La carne y la leche ya no compiten únicamente por precio. Hoy también compiten por confianza.

Y esa es una enorme oportunidad para Colombia.

Nuestro país posee una ganadería basada principalmente en pasturas, una extraordinaria riqueza ambiental y miles de productores que, desde hace años, protegen bosques y fuentes hídricas, incorporan sistemas silvopastoriles y mejoran permanentemente sus prácticas sanitarias y de bienestar animal.

En 2025, las exportaciones de carne bovina colombiana hacia China alcanzaron su máximo histórico: 18.770 toneladas por US$91,7 millones, consolidando ese mercado como el principal destino del producto colombiano, según Fedegán, con base en cifras del DANE. Ese crecimiento confirma que producir con calidad ya no es suficiente. La permanencia en esos mercados dependerá de la capacidad para ofrecer productos respaldados por sistemas confiables de trazabilidad.

La buena noticia es que muchos ganaderos colombianos ya recorrieron buena parte del camino. El reto no es empezar de cero. El reto es lograr que el mercado conozca y reconozca ese esfuerzo.

La trazabilidad no crea una buena ganadería. Hace visible una buena ganadería.

El productor que protege una fuente de agua, conserva un bosque, invierte en sanidad y produce carne y leche de excelente calidad ya está generando valor. La trazabilidad permite que ese valor sea reconocido, verificado y mejor remunerado. En ese escenario adquiere especial importancia el Sello Ambiental Colombiano para la Ganadería. Más que una certificación, representa una ventaja competitiva. Muy pronto producir respetando el medio ambiente dejará de ser un valor agregado para convertirse en una condición de acceso a los mercados más exigentes.

Colombia ha avanzado en la integración de la trazabilidad con la sostenibilidad y las cadenas productivas libres de deforestación. Sin embargo, el camino pendiente es considerable. Mientras Uruguay ha identificado individualmente el 100 % de su hato ganadero, Colombia no alcanza aún el 20 % del suyo trazado, según el ICA. Esa brecha no es solo técnica; es comercial.

Los hallazgos de la Contraloría General sobre las guías de movilización animal del ICA —siete en total, varios con presunta incidencia disciplinaria y penal, según reveló Fedegán— y las observaciones sobre el rezago de nuestra trazabilidad frente a las exigencias del mercado chino, evidenciadas durante la visita técnica de las autoridades de la Administración General de Aduanas de China (GACC) en julio de 2026, demuestran que el país debe consolidar un sistema moderno, confiable y plenamente funcional. SINIGÁN V6 está en operación, pero aún le faltan ajustes importantes para funcionar plenamente. Las fallas documentadas en sus primeros meses subrayan que este esfuerzo no admite más demoras.

No se trata únicamente de resolver problemas tecnológicos. Se trata de proteger la confianza.

Porque este no es un reto exclusivo del ICA, ni de los productores, ni de la industria. Es un reto de país.

Cada corte de carne y cada litro de leche que Colombia comercializa llevan consigo la reputación de toda una cadena productiva. La ganadería colombiana tiene todo para competir entre las mejores del mundo. El desafío ya no consiste únicamente en producir una excelente carne o una excelente leche.

Consiste en demostrarle al mundo que lo hacemos bien.

Porque la reputación nace mucho antes de que un consumidor compre un producto. Nace en cada decisión que toma el ganadero dentro de su finca.

La trazabilidad no crea esa reputación. Simplemente permite que viaje con el producto hasta cualquier mercado del mundo.

Porque en la economía de la confianza, el mercado ya no paga únicamente por lo que producimos. Cada vez paga más por lo que somos capaces de demostrar.

Y esa confianza, como la carne y la leche de calidad, también se produce.