Disney Baquero

Las cuentas de la lechera no cuadran… y el campo se está quedando sin esperanza

Por Disney Baquero - 26 de Marzo 2026


¿Por qué es urgente hacer las cosas diferentes?

En el campo, producir en pequeña escala se ha convertido en una lucha contra la lógica financiera. Los campesinos han intentado sembrar, cosechar, criar animales… pero los números no dan. Las distancias a los centros urbanos, la competencia con productos importados, la falta de acceso a mercados diferenciados y el bajo valor comercial de los productos genéricos hacen que el esfuerzo termine en desesperanza.

Cuidar un cultivo durante meses, invertir en insumos, trabajo y energía, para venderlo como un producto genérico, es una ecuación que no funciona. En pequeña escala, cualquier producción sin diferenciación no es soberanía alimentaria: es una muerte lenta.

El espejismo de la leche: las cuentas de la lechera

Muchos campesinos creen que la solución está en comprar vacas de leche. La promesa suena tentadora: invertir entre 4 y 8 millones en una vaca que produzca más de 7 litros diarios durante 240 días. En el papel, eso significa recuperar en un parto 3 millones en leche y 1,5 millones por el ternero. Pero la realidad es otra.

Los datos reales muestran que para sostener esa producción se necesitan suplementos, medicamentos, pasto, mano de obra especializada y una infraestructura mínima. Además, entre más leche produce la vaca, más difícil es volverla a preñar. Y si no hay partos, no hay terneros. Sino hay ordeño higiénico, hay mastitis. Si no hay trabajadores, no hay leche.

Flujo económico real: 7 años de esfuerzo para una rentabilidad marginal

Los números del documento “Cuentas de la Lechera D” son contundentes (vea el cálculo completo en el enlace):


Durante seis años, la rentabilidad mensual apenas supera el 0.2%. Solo en el séptimo año, con un ingreso extraordinario por salvamento de vacas, aparece una utilidad significativa. Pero

¿Cuántos campesinos pueden esperar siete años para ver resultados?

La única salida: producción diferenciada y valor agregado

La única manera de que la ecuación funcione es hacer las cosas diferentes. Transformar la leche en quesos artesanales, yogures diferenciados, productos con identidad territorial. Convertir frutas en mermeladas, deshidratados o jugos. Usar narrativas de origen, prácticas regenerativas y canales digitales como valor agregado.

El campo no necesita más vacas, necesita más ideas. Necesita creatividad, diferenciación y cadenas de valor que conecten al productor con consumidores conscientes.

Conclusión: no más cuentas de la lechera

La urgencia de cambiar el modelo no es un capricho, es cuestión de supervivencia. Los campesinos no pueden seguir haciendo las cuentas de la lechera, porque esas cuentas nunca cuadran.

El futuro del campo está en la producción diferenciada, en el valor agregado, en la capacidad de transformar lo pequeño en algo grande. Si seguimos haciendo lo mismo, los números nunca van a dar. Pero si nos atrevemos a diferenciar, el campo puede volver a ser esperanza.

Disney Baquero Umaña, ganadera regenerativa y cofundadora del Centro de Negocios Ganaderos.

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