CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Alfonso Santana Díaz

columna

Las millonarias pérdidas de la cría de bovinos de carne

por: Alfonso Santana Díaz- 31 de Diciembre 1969


Mirar de la cerca hacia adentro —¡mirarnos el ombligo!— en las diferentes orientaciones de nuestra ganadera para ver en dónde estamos parados en eficiencia y competitividad, ha sido el hilo conductor de mis últimas columnas, como un complemento a las solicitudes que el gremio ganadero le ha formulado al nuevo mandatario respecto a políticas macroeconómicas sobre el tema económico, social y jurídico, es decir, los requerimientos del sector en seguridad, en reglas legales de juego, infraestructura —riego, crédito, apoyo a las exportaciones, y el equilibrio en el comercio internacional, entre otros—. En esta oportunidad la ganadería de cría ocupa el estrado.

Resulta de Perogrullo señalar que la cría es la base de creación de capital en la ganadería bovina. Para que las vacas den leche tienen que tener crías; en la ganadería de carne, también tienen que tener cría. No de otra manera se entiende el ciclo económico de esta actividad, que da origen a múltiples eslabones de la cadena productiva —comercialización de leche cruda, producción de quesos artesanales, derivados industriales, producción de carnes—, y como base productiva para otras orientaciones.

El doble propósito (DP) suministra pie de cría para la ganadería de ceba, así como la misma cría de la ganadería de carne. Respecto DP, Fedegán ha insistido en la necesidad de especializarlo en ganadería DP de leche y en ganadería DP de carne, lo cual resulta plausible, aunque aún no se cuenta con indicadores del avance de esta propuesta, ni cómo estimular esta especialización.

Lo importante Colombia tenga una reposición de capital ganadero robusto, una cría vigorosa. Sin embargo, es uno de los segmentos con menos atención y de ahí sus decepcionantes indicadores productivos.

Las cifras del inventario ganadero de carne, segundo ciclo de vacunación de 2025, prende la alarma sobre la baja eficiencia productiva, al revelar que el intervalo entre partos es muy elevado, de 582 días, lo que nos deja alrededor de 350 días abiertos.

En otras palabras, entre parto y parto transcurren 582 días. 350 son días abiertos (una vez descontados los días requeridos para obtener una cría al año). Las cifras también nos indican que se tendría una tasa de natalidad de 62.7 %.

¿En producción y en pesos, qué representan 350 días perdidos por animal?

Si cada día la ganancia de peso es de 500 gramos, la pérdida se eleva a 175 kilos, que, a un precio de $11.000 kilo en pie de ganado de carne, el costo equivale a $1.925.000 por cabeza.

Con un hato de 21 animales (promedio de animales por ganadero en la clasificación de predios con menos de 100 animales) la pérdida sería de 40 millones de pesos. Y en un hato de 50 animales, la pérdida sería de 96 millones. Montos que se podrían reducir a través de un menor intervalo entre partos que mejorarían la tasa de natalidad y la rentabilidad de la explotación ganadera. También servirían para ir convirtiendo el predio a un sistema silvopastoril (SSP), pues con la recuperación de ese capital se podrían convertir entre 5 y 12 hectáreas en SSP, que elevarían la productividad en proporción a tener 6 vacas por hectárea.

El resultado se hace más crítico si se toma en consideración los indicadores estimados por los proyectos regionales, que sitúan la tasa de natalidad promedio de la cría de carne del país en 53,7 %. Con esta tasa el intervalo entre partos se eleva a 680 días, lo cual triplica las perdidas anteriormente anotadas.

La ineficiencia de la cría es mayor al considerar la edad promedio al primer parto, que, según las estimaciones de los proyectos locales, está 38 meses ¡más de 3 años! y periodos de lactancia de 180 días.

Esa es la realidad de nuestra cría en la ganadería de ceba, cuya ineficiencia se traslada a los demás eslabones de la cadena e incrementa el precio del ganado. No hay que olvidar que el inventario de cría en ganadería de carne en 2025 sumó más de 4.3 millones de cabezas (el 43,4 % del ganado de ceba y el 14.5 % del total de la ganadería colombiana).

Eso es lo que registran las cifras de la cerca hacia adentro de nuestra ganadería de cría. La gran tarea al interior del predio ganadero es elevar la eficiencia del hato colombiano para volverlo realmente eficiente y competitivo, de tal manera que sin utilizar más área se tenga un mayor hato y ganados en pie y carne para exportar. El cómo hacerlo ha sido tratado por varios expertos en CONtexto ganadero.