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columna

Que no cunda el pánico

por: Oscar Cubillos Pedraza- 31 de Diciembre 1969

Hoy el país se enfrenta a una situación inédita, sobre la cual no había experiencias similares anteriores, y que, por la complejidad del problema requiere de medidas drásticas e innovadoras para su solución.

Hoy en la cabeza de la sociedad colombiana reposan dos grandes preocupaciones. De un lado, y como prioridad máxima, proteger la salud y vida de sus habitantes. La segunda, minimizar los impactos económicos sobre el sistema productivo.

Como el más calificado cirujano, el Gobierno Nacional, deberá utilizar su caja de herramientas para proteger estas dos esferas, por lo que necesitará de la máxima colaboración de todos los habitantes del país.

El primer llamado de mi parte es a evitar el pánico económico y combatir la especulación. El caos no contribuye a proteger ni la esfera sanitaria, ni la económica.

Por supuesto que muchos sectores económicos hoy están sujetos a un altísimo nivel e incertidumbre porque su actividad terminó inactivándose al cien por cien, o porque sus niveles de precios se derrumbaron. Es el caso del sector hotelero, el de agencias de viajes, el de espectáculos, el de aviación, e incluso el petrolero que seguramente trabaja a pérdidas con precios de USD 20 por barril.

Pero lo que viene es un reacomodamiento productivo, al menos por el siguiente mes, seguramente un poco más. Y ese fenómeno se dará en favor de los bienes necesarios y en contra de los bienes de lujo; además, y bajo otro análisis, terminarán beneficiados los bienes y servicios que no impliquen aglomeración de personas.

Así las cosas, el sector agropecuario y la industria alimenticia terminará con importantes crecimientos durante este período. De allí la importancia que el Gobierno Nacional haya expedido velozmente la normatividad que garantice la movilidad, logística y abastecimiento de los bienes fundamentales para sortear la crisis.

Otro sector que registrará una importante dinámica será el farmacéutico con la creciente demanda de artículos de aseo personal especialmente los que facilitan evitar un contagio. Pero además servicios como internet, televisión por cable e incluso el de entregas a domicilio tendrán un importante crecimiento pues nuestro modo de vida pasará a ser intrahogar y no social comunitario.

Por supuesto que la problemática económica no se centra en que si unos sectores económicos no ganan otros sí lo hagan. Afectación económica habrá, sabiendo que el mayor problema para las empresas es de flujo de caja mientras que para los hogares es el riesgo de perder el empleo.

De allí que los sectores más afectados aprovechen también la situación actual. Por ejemplo, las aerolíneas seriamente afectadas por el transito cero de pasajeros deberían enfocarse en utilizar su capacidad instalada en el transporte de carga. Los hoteles en utilizar su infraestructura como centros de salud, o las empresas de turismo en utilizar su logística para entregar domicilios.

Hoy el mundo nos coloca una serie de retos que nos obligan a repensar las cosas, sabiendo que puede haber muchas salidas útiles y eficaces. El óptimo es tener un Pareto en donde todos avancemos, seguramente financieramente se pierda algo, pero ganaremos como sociedad. Requerimos disciplina y cooperación, y evitar que cunda el pánico, no lo olvidemos.