CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Juan Gonzalo Botero Botero

columna

Un gobierno que se va con pena y sin gloria

por: Juan Gonzalo Botero Botero- 31 de Diciembre 1969


Terminan los cuatro años más largos de la historia reciente de Colombia. Finaliza el gobierno de Gustavo Petro; un gobierno que llegó con el ribete de un supuesto "cambio" y se despide de los colombianos con la mayor desilusión de esa misma historia. Prometió luchar contra las costumbres políticas tradicionales, combatir la corrupción y traer mejores condiciones de vida, y termina con una realidad completamente diferente.

El de Petro fue un gobierno manchado por la corrupción desde el principio. Los hechos en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, los excesos del círculo cercano y de la familia del presidente, la infiltración de los grupos armados en las Fuerzas Militares y el desfalco de Ecopetrol así lo confirman. Ni qué decir de la influencia en el gobierno de los llamados "catalanes". Semana tras semana salía un escándalo nuevo; hasta llegué a pensar que era premeditado para que un hecho nuevo le restara atención al anterior.

Los colombianos tuvimos que sufrir en estos cuatro años un profundo deterioro de la seguridad. El crecimiento de los hombres en armas en los grupos ilegales ha sido sistemático desde el inicio del gobierno. De 4 mil hombres alzados en armas en el 2023 se calcula que el número ya supera los 27.500 ilegales en armas. Regiones que se habían recuperado, como el suroccidente del país, el Catatumbo y el sur de Bolívar, hoy son paraísos para estos grupos.

Sin duda, el crecimiento de los grupos ilegales ha estado relacionado con el aumento de los cultivos ilícitos y el tráfico de drogas. Se calcula que el área sembrada ya sobrepasa las 300 mil hectáreas, con un agravante mayor; al crecimiento del área debe sumarse el aumento de los rendimientos por hectárea. Los narcotraficantes aprendieron agronomía y, muy seguramente, con el uso de mejores variedades y buenas prácticas de cultivo, los rendimientos pasaron de 7.5 ton/ha a 9.5 ton/ha. Todo esto ha llevado a que Colombia hoy produzca y comercialice el 70 % de la droga en el mundo.

En el sector agropecuario los esfuerzos estuvieron enfocados a la ejecución de una reforma agraria que terminó siendo mal ejecutada e ideologizada. De las 3 millones de hectáreas prometidas terminaron entregándose aproximadamente 438 mil hectáreas. Desafortunadamente, fue una reforma agraria desconectada de la realidad, desconociéndose que la tierra dejó de ser un factor esencial de producción y que hoy en día el crédito barato, acorde al ciclo de producción del cultivo, la comercialización, la asistencia técnica y mejores tecnologías de cultivos son más importantes que la misma entrega de la tierra.

El sector termina jalonado en su crecimiento por las actividades productivas de mayor exportación. El café, a pesar de la caída de precios de los últimos días; las flores, el banano, el aceite de palma, el azúcar y el aguacate, por mencionar algunos. De todas formas, en esos sectores exportadores ya se siente el efecto de la reducción del precio del dólar y lo veremos, muy seguramente, en los próximos días. Recuerdo cómo en el empalme realizado con el gobierno Duque se nos criticaba porque supuestamente esos eran cultivos de "grandes" productores. ¡Qué paradojas que esos sectores sostengan hoy el crecimiento del sector!

Una idea que en principio parecía buena, como la de las áreas de protección para la producción de alimentos -Appas-, termina perjudicada por la mala planeación y ejecución de la misma. Cuando vimos que lo que se quería era invadir las competencias de los municipios en materia de ordenamiento y uso de suelos y, además, reducir el valor de la tierra para afectar a los propietarios en regiones estratégicas, iniciamos una labor de oposición a dicha estrategia mostrando esa realidad. En buena hora el gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella ha escuchado esa oposición y procederá a derogar las resoluciones emitidas hasta la fecha.

Los proyectos de construcción y mantenimiento de distritos de riego y la asistencia técnica a productores terminan con un olvido institucional notable. Agrosavia, entidad encargada de la promoción de la ciencia y la tecnología en el sector, termina con una profunda crisis que inclusive compromete su funcionamiento para el 2027 y que tendrá que resolver el nuevo gobierno con el ajuste del presupuesto a presentar al Congreso de la República.

El gobierno de Gustavo Petro deja el sistema de salud sumido en una profunda crisis. Las dificultades en la entrega de medicamentos y la autorización de tratamientos y procedimientos afectan y preocupan al grueso de la población. Ni qué decir de la atención a aquellos pacientes que viven una enfermedad rara o huérfana y que tal vez fueron los más afectados con las nefastas políticas de este gobierno.

La inminente llegada del fenómeno del Niño en el segundo semestre desnuda los problemas del sector energético. Entre la deuda a las generadoras, los atrasos en los nuevos proyectos de energías alternativas y las dificultades y fragilidad del sistema en ciertas regiones, como la Costa Atlántica, la posibilidad de un apagón es cada vez más posible. ¡Difícil tarea la de la nueva ministra de Minas!

Colombia termina inmensamente dividida; los resentimientos y la lucha de clases promovida desde el gobierno, a la orden del día. Un cuatrienio de gobierno que se recordará por las malas ejecutorias, los escándalos de corrupción y el retraso generado en el desarrollo del país. El de Petro, un gobierno que se va con pena y sin gloria.