CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Alfonso Santana Díaz

columna

Una carta segura

por: Alfonso Santana Díaz- 31 de Diciembre 1969


Una columna reciente, publicada en el diario El Espectador, llamó mi atención no tanto por su referencia a la ganadería extensiva y a la concentración de tierras, remontando su explicación a la época de la colonia y recitando indicadores ciertos y trillados, como que la ganadería ocupa cerca de 35 millones de hectáreas con predominio de ganadería extensiva, quedando una fracción menor de tierras dedicadas a cultivos agrícolas; que el coeficiente de Gini de la tierra, que mide la concentración de este bien está en 0.86; el Gini de ingresos en 0.53, y otros datos, que sumados conducen a que la culpa es de la vaca, producto de unos terratenientes que han convertido la tierra en reserva patrimonial antes que en fuente viva de empleo, alimento, economía campesina o innovación rural. No viene al caso discutir si los ganaderos no son campesinos, no generan empleo o no producen alimentos, ni el por qué se llegó a esa concentración.

Colombia no puede seguir en una discusión bizantina sobre una deuda histórica o unos hechos que acaecieron hace siglos. Para avanzar debe partir de la realidad actual, de lo que hoy tenemos. Lo contrario es continuar patinando en el mismo hueco, echándole sal a la llaga y atizando odios.

No podemos quedarnos en el lamento de la ausencia de Estado. Estamos frente a la oportunidad de hacer más eficiente la gestión gubernamental y medirla, para lo cual existen muchos indicadores como el sistema integral de KPIs (indicadores de desempeño institucional), análisis del gasto (uso óptimo de recursos) y evaluación de políticas públicas (impacto social y económico), que resultan muy útiles en este momento donde la desigualdad y la falta de infraestructura rural son críticos, así como el tema fiscal, los altos niveles de corrupción y de inseguridad originada por quién se queda con los territorios o las rutas, por la violencia de las narcoguerrillas.

De ahí que resulte acertada la combinación: ´decisión, conocimiento y experiencia´, que consolidó el candidato presidencial De La Espriella y su fórmula Restrepo. Tienen claridad de que al Estado le hace falta además de norte, gerencia y control. Se juegan una dura carta y es la de recuperar la credibilidad institucional, lo cual les exigirá estar respirándoles en la nuca a los responsables de ejecutar el gasto público en los diferentes niveles de gobierno. Su promesa de valor es reducir el tamaño del estado y hacerlo más eficiente, qué es lo que requiere el país, y manos a la obra; hacer de Colombia un país de propietarios y explorar su riqueza.

Para eso resultan muy útiles los indicadores internacionales de gestión gubernamental. Destaco uno, el Worldwide Governance Indicators (WGI) – Banco Mundial, que engloba aspectos de control de la corrupción, eficiencia gubernamental (Government Effectiveness), calidad regulatoria, estado de derecho, estabilidad política, voz y rendición de cuentas. Mide la gobernanza, la calidad de la formulación e implementación de políticas y la credibilidad del compromiso del gobierno con dichas políticas.

Las puntuaciones del WGI oscilan entre -2,5 y +2,5, donde valores más altos indican mejor gobernanza e instituciones públicas más eficaces” (El Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional)

Colombia se ubica entre -0,1 a -0,2 (eficiencia baja-media), lo que refleja un Estado con dificultades para transformar recursos en resultados sociales, porque coexiste alta desigualdad (Gini 0,55) con eficiencia gubernamental baja (-0,1). Pero esto también tiene que ver con pobreza, que en nuestro sector rural supera el 40 %.

Lo que ha propuesto De La Espriella es intervenir en la gestión del Estado, en la institucionalidad, hacer gerencia. Ejercicios con IA muestran que la eficiencia institucional es el factor decisivo, precisamente para atacar la concentración de ingresos y tierras, mediante un estado más eficiente. Países como Chile y Uruguay han logrado reducir la pobreza rural gracias a instituciones fuertes.

Lo interesante de este ejercicio es que Colombia podría bajar su pobreza rural en aproximadamente 20–30 puntos (de 42 % de pobreza rural a 10-12 %) si eleva su WGI de -0,2 a +1,0 (al nivel que tiene hoy Chile), con una combinación de instituciones sólidas y políticas redistributivas.

Desde luego que la llave De La Espriella - Restrepo no irá sólo a hacer eso. Falta el concurso de todos los colombianos, de nuestros empresarios y del sector financiero.

Por eso la propuesta de De La Espriella de administrar el Estado, combatir el narcotráfico, la minería ilegal y la corrupción, junto con un marco jurídico estable para las inversiones, es viable y atractiva, con una gran ventaja y que nos saca del discurso de odio.

El comunismo perdió la oportunidad de mejorar la distribución de la tierra, al hacer solo una parte de la ecuación, y hacerla mal al tratar de redistribuirla a garrotazos, olvidando la eficiencia del Estado y permitiendo una mayor corrupción e inestabilidad social y económica. Todo esto hay que tenerlo presente en la elección del candidato presidencial el próximo 21 junio. Tenemos una carta segura.