CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Juan Gonzalo Botero Botero

columna

¡Unidos por un país!

por: Juan Gonzalo Botero Botero- 31 de Diciembre 1969


Mi madre sabe que una de mis grandes aficiones es el fútbol. Hincha del Deportivo Cali por herencia de mi padre, que cada vez que jugaba el equipo en Medellín me llevaba a verlo. No olvidaré nunca esa dupla del Pibe Valderrama y Redín en un mediocampo de ensueño que completaba Jorge “el Cenizo” Núñez. Ese Cali de 1985 a 1987 debió ser campeón pero un América de ensueño le quitó esa oportunidad.

Fui arquero, de los buenos, jugando siempre en la selección del colegio - el Gimnasio Los Alcázares en Medellín. Una fractura de mandíbula me quedó de esas aventuras. Recuerdo además la decepción en la clasificación para el Mundial de México 86 liderados por el doctor Gabriel Ochoa Uribe. Fue el arco una de las grandes dudas; incluso terminamos “nacionalizando” a Carlos Fernando Navarro Montoya. Para esa época la camiseta de la selección aún no generaba el fervor, la euforia y la unión que tiene hoy en día.

Aún recuerdo el gol del “Palomo” Usuriaga en Barranquilla contra Israel en octubre de 1989; lo grité con toda. Después el empate en Tel Aviv nos dio la clasificación a Italia 90 terminando con 28 años de sequía mundialista. Un mundial inolvidable con un equipo histórico liderado por el “Pibe”, Rincón, Leonel e Higuita, entre otros. El gol de Rincón ante Alemania será siempre una obra de arte de buen fútbol y uno de los más celebrados en la historia. Ya la camiseta empezaba a generar sentimientos; para mí la roja de ese mundial es la más linda hasta ahora.

Estados Unidos 94 dejó muchos dolores y la pérdida de un grande, Andrés Escobar. Siempre quedará ese ingrato recuerdo en un deporte que ha generado alegrías al país. Francia 98 fue para Colombia un mundial sin sabor y el ocaso de una generación que le dio muchas alegrías al país en medio de una época de violencia muy difícil.

Registro el 2001 como el inicio del fervor por nuestra camiseta o al menos así lo siento yo. El título logrado en la Copa América de la mano de Maturana fue en buena parte responsable y la chispa que encendió el amor por nuestra selección.

De la mano de José Pékerman volvimos a un mundial después de 16 años. James Rodríguez, David Ospina, Cuadrado y Yepes, entre otros, dejarían a Brasil 2014 marcado con letras de oro en la historia de nuestro fútbol. Nuestra mejor participación llegando a cuartos de final, un gol inolvidable de James quien además entraría en los anaqueles de los mundiales al coronarse como goleador y la frase que siempre recordará la dolorosa eliminación ante Brasil: “Era gol de Yepes”. En la camiseta otra frase que nunca olvido: “Unidos por un país”. Ya para ese mundial la nuestra fue una de las más vendidas dando cuenta de lo que puede llegar a producir una camiseta.

Rusia 2018 marcó la despedida de Pékerman; muchas alegrías nos dio el viejo; pero además la tranquilidad de que la historia no le iba a quitar un mundial y un gol al gran Radamel Falcao García. Nos despedimos en octavos de final dándole pelea a un grande como Inglaterra en definición desde el punto penal.

Al mundial que empieza hoy llegamos con una gran ilusión, con un equipo lleno de grandes jugadores que además acumulan mucha experiencia. Faltaría tal vez lograr engranar algunas ruedas para que todo el mecanismo funcione bien. La camiseta independientemente de las polémicas y de absurdas decisiones judiciales tiene que ser ese símbolo que nos una en un solo propósito como país: apoyar a nuestra selección. Atrás tienen que quedar las diferencias que quieren provocar sectores de la izquierda colombiana al atacar a James y a Yerri Mina. Qué linda es esta época en la que gracias al fútbol podemos, como decía aquella camiseta de Brasil 2014, estar unidos por un país!.

Nota. La apertura del mercado de Filipinas, un país de más de 120 millones de habitantes para la carne, es una gran noticia para la ganadería colombiana.

@juangobotero