Durante 35 años, dedicó su vida al fortalecimiento del Comité de Ganaderos y Agricultores de ese departamento. Su liderazgo permitió transformar una organización prácticamente desaparecida en una institución sólida, reconocida a nivel regional y nacional, con impacto en la sanidad animal, la capacitación de productores y el desarrollo social.
La historia de Andrés Jaramillo dentro del Comité de Ganaderos y Agricultores de Caldas es la de un dirigente que asumió el reto de reconstruir una institución que parecía destinada al olvido.
Tras 35 años de trabajo gremial, de los cuales 26 los ocupó como presidente, deja un legado marcado por el crecimiento institucional, la defensa de los productores y el fortalecimiento de la ganadería caldense.
Su llegada al comité se produjo a comienzos de la década de los noventa, cuando el entonces gerente del Fondo Ganadero de Caldas, Alfonso Bernal Calderón, impulsó la recuperación de documentos y archivos que sobrevivieron al terremoto que afectó a Manizales en 1979.
A partir de ese material, se gestó la reactivación de una entidad que buscaba volver a representar a los productores del departamento.
“Tratábamos de reactivar la institución con el fin de desarrollarla para que fuera una institución que tuviera peso, imagen y fuera importante”, recordó Jaramillo al evocar los primeros pasos de ese proceso.
Una institución desde cero
Los comienzos no fueron fáciles. Con apenas 28 personas vinculadas al proyecto y recursos limitados, el comité inició actividades de divulgación mediante una revista especializada llamada El Brete, la cual permitió acercarse nuevamente a los ganaderos de la región.
Poco después llegó una oportunidad que marcaría el rumbo de la organización: participar en los ciclos de vacunación contra la fiebre aftosa.
Con un capital cercano a un millón y medio de pesos de la época, la entidad decidió asumir riesgos para ingresar al programa sanitario nacional.
La apuesta encontró resistencia. Algunos actores comerciales del sector intentaron impedir que el comité participara en actividades relacionadas con la vacunación y la comercialización de insumos pecuarios.
Sin embargo, el respaldo de empresas como Becol S.A. y la confianza de los productores permitieron superar los obstáculos.
Ese proceso consolidó al comité como un referente regional. Con el paso de los años, la organización alcanzó coberturas sanitarias entre el 98 % y el 100 %, llegando a 23 municipios, cerca de 6.900 predios y alrededor de 270.000 animales vacunados en cada ciclo.
Para Jaramillo, uno de los mayores logros fue conformar un equipo comprometido que garantizó la continuidad de los programas sanitarios y fortaleció la relación con los productores.
El legado de 26 años
Durante su gestión como presidente, el comité experimentó una transformación profunda.
Pasó de tener 28 asociados iniciales a reunir 221 afiliados directos y 968 indirectos, además de consolidar un patrimonio superior a los 6.280 millones de pesos.
“Hemos conseguido visibilidad y afianzamiento de la institución a nivel regional y nacional”, afirmó.
La labor gremial también trascendió los aspectos productivos. Bajo su liderazgo se desarrollaron programas de capacitación, entre ellos 12 escuelas de mayordomía, se fortalecieron alianzas con otros comités ganaderos del país y se promovieron espacios de cooperación para intercambiar experiencias exitosas.
Otro aspecto que destaca es la construcción de relaciones con la Fuerza Pública, autoridades regionales y diferentes actores del territorio, con el propósito de contribuir a la seguridad y al desarrollo de las zonas rurales.
Además, el comité institucionalizó eventos como el lanzamiento de los ciclos de vacunación, actividades que durante casi tres décadas se convirtieron en espacios de encuentro para los productores y fortalecieron la identidad gremial en el departamento.
Una visión para el futuro
Más allá de su trayectoria dirigencial, Andrés Jaramillo es un hombre ligado al campo desde la infancia. Acompañó a su padre en las labores ganaderas y posteriormente estudió Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad de Caldas, formación que alimentó su pasión por la producción pecuaria y la sanidad animal.
Hoy, aunque ya no ocupa la presidencia del comité, sigue vinculado al sector productivo y mantiene una mirada optimista sobre el futuro de la ganadería colombiana.
“Colombia tiene la posibilidad y los mercados internacionales están marcando un precio que jalona indudablemente el mercado”, señaló.
Considera que el país debe avanzar en genética, alimentación y eficiencia administrativa para aprovechar las oportunidades de exportación y ofrecer productos con mayor valor agregado.
A su juicio, el crecimiento del sector debe ir acompañado del bienestar de las comunidades rurales y de una visión integral del desarrollo.
En esa misma línea, destaca la importancia de la asociatividad como una herramienta fundamental para enfrentar los desafíos del campo.
Para él, la unión de los productores permite alcanzar objetivos que serían imposibles de manera individual.
“Solo es cuando estamos asociados, unidos y tenemos muy buenas relaciones con los gobiernos municipales y departamentales”, expresó.
Tras más de tres décadas de trabajo, Andrés Jaramillo deja una institución fortalecida y una huella profunda en la ganadería de Caldas. Su historia refleja cómo la perseverancia, el liderazgo y el compromiso con el sector pueden convertir una iniciativa nacida entre archivos rescatados en una organización sólida al servicio de miles de productores.
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