Los Moriches, ubicada en Tauramena (Casanare), fue elegida entre 105 iniciativas del país como una de las 15 experiencias inspiradoras en Soluciones Basadas en la Naturaleza y es la única representante de la Orinoquia colombiana. Su modelo demuestra que la productividad puede crecer sin dejar de proteger el agua, el suelo y la biodiversidad.
A los seis años, Juan Carlos Herrera ya conocía las labores que acompañan la vida ganadera. Mientras otros niños pasaban sus vacaciones jugando, él recorría los potreros de la finca de sus abuelos en Tauramena para llevar los becerros al corral a las jornadas de ordeño.
Aquellos primeros contactos con el ganado marcaron una vocación que lo acompañaría toda la vida.
"Desde muy pequeño siempre estuve ligado al campo, a la naturaleza y a la ganadería", recuerda Herrera, quien hoy, junto con su esposa Zulma Caro, lidera una de las experiencias de producción sostenible más reconocidas de Colombia.
La historia comenzó varias décadas atrás, cuando sus abuelos maternos llegaron desde Boyacá a Casanare durante los años cincuenta y se dedicaron a la actividad ganadera. En una finca ubicada en las sabanas de Tauramena, crecieron varias generaciones de la familia.
Juan Carlos compartía largas jornadas con sus abuelos entre ganado, bosques y morichales y allí nació el sueño de convertirse algún día en propietario de aquella tierra.
Años después pudo hacerlo realidad. Compró la finca a su abuela y comenzó un proceso de transformación que cambiaría la forma tradicional de producir ganado en el predio.
El morichal que cambió la historia
La primera decisión de Juan Carlos y Zulma fue proteger un morichal de seis hectáreas que había sufrido durante años la presión del pastoreo extensivo.
Ese ecosistema se convirtió en el corazón del proyecto y dio origen al nombre de la finca: Los Moriches.
"Entendimos que allí estaba el agua, la biodiversidad y gran parte del futuro de la finca", explica Herrera.
A partir de entonces comenzaron a desarrollar un modelo basado en la ganadería sostenible y regenerativa para restaurar los ecosistemas mientras se mantiene la rentabilidad económica.
Hoy la finca cuenta con 30 hectáreas, de las cuales nueve están dedicadas a sistemas arbóreos y, el resto, a corredores biológicos, potreros en esquema de Pastoreo Racional Voisin y áreas de conservación.
Más producción en menos tiempo
En la ganadería utilizan herramientas de biotecnología reproductiva como la inseminación artificial y la transferencia de embriones con ganado Brahman en cruces con Simmental. “Es una genética seleccionada especialmente por su adaptación a las condiciones del piedemonte de Casanare”, señaló Juan Carlos.
“Los animales alcanzan pesos cercanos a los 400 kilogramos en 30 meses, lo que reduce en cerca de un año y medio el tiempo que normalmente requiere un sistema convencional para llegar a ese peso”, añadió.
Además, manejan más de ocho especies de pasturas, 61 potreros para rotación diaria, sistemas silvopastoriles, energía solar, cosecha de agua lluvia y más de 4.000 árboles sembrados entre cercas vivas y corredores ecológicos.
También desarrolla actividades complementarias como apicultura, porcicultura, piscicultura, producción avícola y transformación artesanal de leche.
Reconocimiento nacional
El trabajo realizado durante casi dos décadas llamó la atención de entidades nacionales e internacionales que promueven la sostenibilidad.
Entre 105 experiencias presentadas en todo el país, Los Moriches fue seleccionada entre las 15 experiencias inspiradoras en Soluciones Basadas en la Naturaleza, convirtiéndose en la única representante de la Orinoquia colombiana.
La evaluación fue realizada por entidades como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Departamento Nacional de Planeación (DNP), Fondo Acción, SolNatura, The Nature Conservancy y la cooperación alemana GIZ.
"Esta nominación demuestra que sí es posible ser productivos haciendo ganadería sostenible, incluso en predios pequeños como el nuestro", manifestó Zulma Caro, gerente de Los Moriches.
La experiencia obtuvo un cumplimiento cercano al 74 % de los criterios establecidos para este tipo de iniciativas, entre ellos la conservación de ecosistemas, gobernanza, sostenibilidad económica, adaptación al cambio climático, seguridad hídrica y contribución a la biodiversidad.
Una finca que produce y conserva
Actualmente Los Moriches hace parte del proyecto Carbono Vivo, participa en procesos de generación de créditos de carbono y se encuentra ad portas de monetizarlos.
Está próxima a ser declarada como Reserva Natural de la Sociedad Civil y recibe constantemente visitas de estudiantes, productores, investigadores y entidades interesadas en conocer el modelo.
Más de 4.000 personas han recorrido la finca en los últimos años, incluidos expertos internacionales.
Para Juan Carlos y Zulma, el verdadero éxito no está solamente en los reconocimientos obtenidos.
"En Los Moriches demostramos que es posible producir carne de manera rentable mientras restauramos los ecosistemas. A través del pastoreo, el silvopastoreo y prácticas regenerativas, le hemos dado productividad permanente a los suelos, conservamos el agua y protegemos la biodiversidad", señaló Zulma.
Desde Fedegán, Manuel Gómez Vivas, coordinador del área de Ganadería Sostenible, llama la atención en proyectos como este para que se repliquen en el país e invita a los ganaderos a contactar al gremio que viene desarrollando modelos de ganadería sostenible mediante sistemas silvopastoriles, conservación de bosques y biodiversidad, así como la gestión de suelos y del recurso hídrico.
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