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Ganadero TIC

Foto: MinTIC.

cronica

Arturo Velandia, el ganadero TIC de Boyacá

por: - 31 de Diciembre 1969


Con 34 años de edad, este productor bovino del departamento boyacense unió su conocimiento empírico con las nuevas tecnologías para mejorar su hato vacuno. Los resultados saltan a la vista.

Arturo Velandia  siempre anda con una gorra en su cabeza para protegerse del escaso sol que se asoma por las montañas del municipio boyacense de Güicán de la Sierra, en donde este campesino de 34 años tiene establecido su hato ganadero.

Hace 15 años, cuando Arturo inició su negocio bovino en esta pequeña parcela de la vereda El Tambor, se asomaba a sus ventanas hechas con marcos en madera envejecida y veía pastar una solitaria vaca. (Lea: Córdoba, pionero en TIC para la ganadería de América Latina)

Y es que desde los 7 años de edad, este labriego conoció el oficio lechero de las manos de José Antonio, su padre, quien le enseñó con el paso del tiempo las normas elementales para criar, pastorear y vivir del ganado productor de leche. Pero dentro del empírico conocimiento que le transmitió nunca hubo espacio para la innovación o el pensar la actividad a futuro.

Yo nunca recibí capacitaciones, ni conocía las tecnologías de producción lechera. Mi papá solo me enseñó los horarios para ordeñar y para alimentar a las vacas, pero nunca supe qué era lo mejor para aumentar mis ventas ni cómo vender mi producto a mayor costo”, narra Velandia.

Hace 10 meses y gracias al programa ‘Kiosko Vive Digital’ que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, MinTIC, puso en marcha en varias zonas del país, Arturo conoció Internet y su vida dio un giro de 180°.

Comencé a investigar, con la ayuda de nuestros profesores, cómo podía tener mejor mi finca. Me enseñaron mucho sobre razas, de alimentación, de todo para que mis ingresos aumentarán. ¡Y sí han aumentado!”, asevera un emocionado Arturo.

Ahora, este campesino cuenta en su hato con 5 vacas de raza Normando que le permiten mantener de forma digna a su familia: su esposa, su hija Maribel, de 10 años, y a Marco Arturo, el menor de familia con 8 años de edad. (Lea: “Es necesario planificar el sector agrario mediante TIC”: Cruz Vargas)

Todo comenzó con un clic

En la vereda El Tambor, ubicada a 255 kilómetros o 4 horas en carro desde la capital boyacense, Tunja, donde el principal eslabón económico es el agro, los campesinos nunca habían tenido contacto alguno con los computadores, y menos con Internet.

Arturo recuerda que su primer semoviente, que era de raza criolla, algunos días sí le daba leche y otros no, lo que complicaba su economía doméstica que no aguantaba más embates, pues sus hijos entraban ya al colegio y los gastos cada vez eran más.

En medio de la crisis con que vivíamos en ese entonces, decidí buscar algo para mejorar la producción y poder darle a mi familia una vida más digna”, asegura Arturo, quien recuerda que dudó en asistir al Kiosko Vive Digital.

María Victoria Carreño es la gestora del programa del MinTIC en Güicán de la Sierra. Ella narra que le hizo extensiva la invitación a Arturo para las capacitaciones gratuitas que se ofrecen en este punto, pero el ganadero, por su formación empírica, tardó mucho tiempo en decidirse en ir  al Kiosko. (Lea: La conectividad llega al campo colombiano)

Al comienzo Arturo dudó mucho en venir. Yo lo invité en el mes de abril del año pasado, pero hasta junio, dos meses después de la insistencia (risas), fue cuando decidió participar”, cuenta María Victoria.

Asimismo, Carreño explica que el ganadero, como toda persona que comienza a internarse en el mundo tecnológico, le tenía pavor al computador: “no sabía ni siquiera cómo encender la CPU, imagínese cómo se ponía cuando le decíamos que buscáramos en Internet lo referente a su actividad”.

En poco tiempo, y gracias al apoyo de sus docentes y de sus nuevos compañeros, Arturo ya podía navegar en Internet y manejar algunas herramientas básicas, fue por esto que se dedicó a investigar todo lo relacionado con su mundo: la ganadería.

Hoy, este productor bovino acude sin falta al Kiosko del MinTIC cada 15 días a seguir adelantando sus investigaciones. Su recorrido, que tarda 30 minutos a pie o 10 en caballo, vale la pena, pues los frutos del conocimiento se reflejan en su bolsillo. (Lea: La inclusión digital de las zonas rurales seguirá su marcha en 2014)

En menos de un año Arturo tecnificó su oficio y la prosperidad de su negocio fue notable: con las vacas Normando, raza apta para la producción láctea y cárnica, aumentó ostensiblemente sus niveles de producción.

Antes yo recogía diariamente entre 5 y 10 litros de leche. Hoy, mis vacas me dan de 20 a 25 litros al día que distribuyo a la empresa acopiadora de leche en este municipio. Eso me permite darle a mis hijos buena educación, ropa y alimentación”, añade Arturo.

De esta forma, este pequeño productor vacuno invita a sus colegas ganaderos a que se vinculen a esta nueva forma de aprendizaje, para que unan el conocimiento heredado y el tecnológico para que día a día las fincas bovinas sean mejores.

Ojalá le pierdan el miedo a la tecnología. Si yo pude aprender con 34 años, eso quiere decir que cualquier persona que se lo proponga también lo puede hacer”, finaliza Arturo.