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Ganadería LA REALEZA

Foto: Cortesía

La Realeza dejó de ser una idea impulsada por una joven recién graduada para convertirse en un espacio donde otros productores podrán comprobar que la innovación, la transferencia de conocimiento y una visión empresarial también pueden transformar la ganadería colombiana.

cronica

Con 22 años transformó una finca familiar en una empresa ganadera: la historia de La Realeza

por: Neife Castro- 31 de Diciembre 1969

Recién graduada como médica veterinaria y zootecnista, Natalia Romero decidió regresar a la finca de su familia para demostrar que la genética, la biotecnología y la planificación también podían cambiar la forma de hacer ganadería en el Caribe colombiano. Poco más de un año después, su proyecto fue el escenario de un Día de Campo de Tecnigan Atlántico, donde otros productores conocieron de cerca su caso de éxito.

Recién graduada como médica veterinaria y zootecnista, Natalia Romero decidió regresar a la finca de su familia para demostrar que la genética, la biotecnología y la planificación también podían cambiar la forma de hacer ganadería en el Caribe colombiano. Poco más de un año después, su proyecto fue el escenario de un Día de Campo de Tecnigan Atlántico, donde otros productores conocieron de cerca su caso de éxito.


Hay quienes terminan la universidad para buscar su primer empleo. Natalia Romero tomó otro camino. A los 22 años, recién graduada como médica veterinaria y zootecnista, decidió volver a la finca de su familia, en el municipio de Galapa (Atlántico), con una idea clara: convertir una ganadería tradicional en una empresa enfocada en productividad, mejoramiento genético y planificación.

Así nació, en marzo de 2025, Ganadería La Realeza, un proyecto que en poco más de un año comenzó a llamar la atención del sector ganadero y que el pasado viernes 4 de julio abrió sus puertas para un Día de Campo organizado por Tecnigan Atlántico.

Más allá de ser la sede del encuentro, la finca representó el resultado de una apuesta poco común para alguien que apenas inicia su vida profesional: regresar al campo para construir empresa. “Ganadería La Realeza empezó hace muy poco. Yo soy la primera generación, fui la persona que impulsó esta ganadería. Tenemos poco más de un año desde que empezamos con este hermoso proyecto apostándole ciento por ciento al mejoramiento genético y a la salud animal”, contó Natalia Romero en entrevista con CONtexto Ganadero.


Convencer primero a la familia


La finca ya existía, pero Natalia estaba convencida de que podía producir de otra manera.

Su propuesta consistía en acelerar el mejoramiento genético mediante el uso de donadoras, receptoras y biotecnologías reproductivas, dejando atrás un sistema basado exclusivamente en la monta tradicional.
La idea encontró respaldo dentro de su propia familia. “Vi una necesidad de hacer un mejoramiento genético en la finca. Teníamos una ganadería tradicional con las vacas y el toro, pero entendí que podíamos avanzar comprando donadoras, utilizando receptoras y reproduciendo genética de manera mucho más rápida. Afortunadamente tuve todo el apoyo para empezar este proyecto”, explicó.

Ese respaldo también le permitió viajar durante dos meses a Brasil para capacitarse en una de las ganaderías especializadas en alta genética bovina. Allí conoció tecnologías y metodologías que hoy forman parte del modelo productivo de La Realeza. “Queremos que las personas vean el campo como una empresa y no solamente como una finca o un ingreso secundario. Nosotros vemos la finca como una empresa ganadera”, recalcó.

Actualmente, el proyecto trabaja con ejemplares Gyr Lechero y donadoras Guzerá, razas seleccionadas por su adaptación al trópico y por el potencial que ofrecen para la producción de animales Girolando, ampliamente utilizados en sistemas lecheros tropicales.


Del potrero a las redes sociales


Pero la historia de Natalia no termina en la finca. Paralelamente ha construido una comunidad de más de 15.000 seguidores en redes sociales, donde comparte contenidos relacionados con reproducción bovina, transferencia de embriones, manejo neonatal, bienestar animal y genética.

La iniciativa surgió precisamente después de su experiencia en Brasil. “Me di cuenta de un mundo totalmente diferente en manejo y reproducción. Pensé que todo ese conocimiento lo tenían que conocer más personas y poco a poco empecé a crear contenido”, recordó.
Su propósito ha sido traducir temas altamente técnicos a un lenguaje sencillo para productores, estudiantes y jóvenes interesados en el sector agropecuario. “Mi idea es que me entiendan los productores. Quiero que tengan una herramienta de conocimiento fácil de entender y que puedan aplicar en sus fincas”, agregó.


Compartir antes que mostrar


Ese mismo espíritu explica por qué aceptó abrir las puertas de La Realeza para el Día de Campo de Tecnigán Atlántico. Durante la jornada, los asistentes conocieron las donadoras del programa genético, los ejemplares Gyr y sus cruces, el sistema reproductivo implementado en la finca y el protocolo de manejo neonatal que, hasta el momento, ha permitido mantener una mortalidad de terneros igual a cero.

Más que exhibir animales, Natalia buscó compartir un proceso de aprendizaje construido a partir del estudio, la capacitación y el trabajo conjunto con su familia. En poco más de un año, La Realeza dejó de ser una idea impulsada por una joven recién graduada para convertirse en un espacio donde otros productores podrán comprobar que la innovación, la transferencia de conocimiento y una visión empresarial también pueden transformar la ganadería colombiana.

Para conocer más de esta inspiradora historia, lo invitamos a visitar el siguiente enlace: