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De cómo una ganadería decidió cambiar el sol abrasador por la sombra para su ganado

Angie Barbosa 31 de Agosto 2025
Productora del Meta cambió los potreros por los árbolesFoto: CortesíaLa líder de la familia, Nora Beltrán, decidió que la ganadería apostaría por la siembra de árboles para mayor bienestar del ganado, lo que a su vez elevó la productividad del hato.

En la Orinoquía, la familia Beltrán Herrera, encabezada por Nora, decidió transformar su finca, dejando atrás la ganadería extensiva para apostarle a la siembra de árboles nativas con apoyo de Fedegán y la Cooperación Alemana GIZ. Su experiencia muestra que la conservación puede integrarse a la producción, ofreciendo bienestar animal y beneficios ambientales.


En el departamento del Meta, la finca de la familia Beltrán Herrera forma parte del proyecto Economía por servicios y productos no maderables del bosque en la Orinoquía, financiado por la cooperación alemana GIZ e implementado por Fedegán.

Gracias a esta iniciativa se sembraron 1.900 plántulas nativas, que en unos años serán árboles destinados a crear corredores que conecten los bosques de la región. (Lea en CONtexto ganadero: Fedegán logra la conservación de 6.000 hectáreas en la Orinoquía en solo un año)

“Acepté porque veníamos de manejar áreas muy grandes destinadas a la producción de ganado y, gracias a las nuevas tecnologías, como la energía solar, hemos aprendido que existen otras formas de producir, de manera más eficiente y maximizando la capacidad de carga del ganado”, explicó Nora Beltrán Herrera, copropietaria del predio.

El cambio no fue inmediato. Desde 1974, la familia trabajó en la ganadería extensiva bajo la guía del padre, quien sembró la visión de evolucionar hacia modelos más sostenibles. Hoy, los Beltrán están creando una empresa familiar que combina conservación y producción.


Restauración con propósito


La finca no solo apostó por la siembra de árboles, también implementó cercas eléctricas para proteger áreas estratégicas, evitando el sobrepastoreo y facilitando la regeneración natural. Con ello buscan que, en el futuro, los potreros estén cubiertos para bienestar del ganado.

“Con este proyecto hemos logrado sembrar especies nativas, implementar cercas eléctricas y, a futuro, tendremos potreros con sombra que permitirán una mejor calidad de vida para los animales. Estamos totalmente comprometidos en seguir trabajando”, afirmó Beltrán.

El proceso no ha estado libre de dificultades. Los retrasos iniciales en la siembra, dadas las dificultades climáticas, pusieron a prueba la disciplina y el compromiso. Sin embargo, la familia logró cumplir con el objetivo de sembrar la totalidad de los árboles. (Lea en CONtexto ganadero: Por qué debe sembrar árboles cada año en su finca)

“Hoy vemos un antes y un después, porque ya teníamos una parte adelantada: habíamos sembrado restauraciones que funcionan como senderos ecológicos, conectando un bosque con otro”, recordó la productora, resaltando que los nuevos bosques requieren mantenimiento constante, desde abonos hasta vigilancia de cercados.


Llamado al cambio


Más allá de los beneficios inmediatos en la finca, Beltrán envió un mensaje directo al gremio ganadero: “Necesitamos cambiar completamente nuestra mentalidad. Hoy enfrentamos una realidad neurálgica: el cambio climático. Debemos trabajar de la mano con la restauración. Si no lo hacemos ahora, en el futuro nos lamentaremos”.

Para ella, el proyecto ofrece un beneficio ambiental, y al mismo tiempo un acto de justicia con los animales. “Pensemos en algo sencillo: estar bajo un árbol es como tener un aire acondicionado natural. Nuestros animales también lo necesitan, aunque no puedan hablar. Les debemos calidad de vida a ellos y a nuestros proyectos”.

El acompañamiento técnico y el suministro oportuno de materiales fortalecieron la confianza de la familia en el proyecto. “Les agradezco profundamente porque durante años existieron propuestas que nunca se cristalizaron. Esta es la primera vez que una entidad llega, cumple lo prometido y trae los materiales. Eso demuestra seriedad y compromiso”, resaltó.

Finalmente, la productora hizo un llamado a que más fincas se sumen: “Ojalá podamos continuar con más ganaderos y parceleros, porque las capacitaciones son fundamentales. Muchas veces lo que existe es desconocimiento, pero quienes vivimos en este medio sabemos lo que significan estos cambios. Tenemos hijos y nuevas generaciones que ya están creciendo con esta conciencia y gracias a ustedes podemos seguir trabajando”.

La experiencia de la finca Beltrán Herrera demuestra que es posible producir con sostenibilidad, que la restauración puede integrarse a la ganadería y que los árboles, lejos de restar espacio al ganado, pueden convertirse en aliados para enfrentar el cambio climático.


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