Una pregunta inesperada en medio de una tradición campesina llevó a este joven ingeniero a replantear su rumbo. Hoy combina tecnología, redes sociales y raíces ganaderas para impulsar una nueva forma de hacer empresa en el campo.
En medio de la celebración de San Isidro, en el municipio de San Pedro de los Milagros, en Antioquia, rodeado de ganaderos y tradiciones, José Correa era el único que desentonaba. Entonces, un hombre no se aguantó se le acercó y le lanzó una pregunta que terminaría marcando su camino: “¿usted por qué no tiene sombrero?”.
La escena, que parecía cotidiana, terminó siendo decisiva y le abrió los ojos. “Yo dije, soy ingeniero, estoy muy metido en lo mío. Pero ese señor me hizo cuestionarme. Me dijo que su hijo era médico y aun así tenía ganado, que uno podía apalancarse en ambas cosas”, recordó.
A partir de ahí, empezó a mirar su historia desde otro ángulo, entendiendo que no tenía que elegir entre dos mundos.
Hasta entonces, su vida había estado marcada por una formación enfocada en el estudio. “Nací en una finca con mis papás, de papá ganadero y mamá sicóloga. Ellos, siempre se enfocaron en darme educación, en que saliera adelante”, explicó.
Ese equilibrio entre disciplina académica y tradición rural fue clave para lo que vendría después.
Innovar sin dejar el campo
Correa decidió no renunciar a su formación como ingeniero de software, pero tampoco darle la espalda a su origen. “No podía dejar la ingeniería ni los conocimientos técnicos que tenía para dedicarme solo al ganado. Debía pensar cómo mezclarlo”, aseguró.
Así empezó a construir una propuesta que hoy lo posiciona como un nuevo referente en el sector.
Y su apuesta ha sido clara: integrar tecnología a la ganadería. Desde el desarrollo de aplicaciones hasta la creación de estrategias productivas, su enfoque busca mejorar la eficiencia en el campo.
“Empecé a desarrollar métodos, estrategias, a crear videos y mostrar todo ese proceso. Me interesa mucho mezclar inteligencia artificial con desarrollo genético y sistemas productivos”, explicó.
Ese contenido comenzó a ganar fuerza en redes sociales. Actualmente, suma más de 5 mil seguidores en Instagram y supera los 40 mil en TikTok, plataformas en las que comparte experiencias, aprendizajes y herramientas prácticas para otros productores.
De las redes al mundo
Lo que inició como una idea personal pronto se convirtió en un proyecto con impacto real. “Gracias a las redes sociales he podido trabajar con la Central Ganadera de Medellín, con criadores importantes y marcas comerciales”, amplió.
Su crecimiento también se refleja en el alcance internacional de sus sistemas, que ya están presentes en países como México, Polonia, Nicaragua, Ecuador, Nueva Zelanda y Holanda.
Además, ha creado una comunidad de ganaderos en WhatsApp que funciona como un espacio de intercambio constante.
“Tengo una comunidad en la que todos crecemos mutuamente. De ahí salen los negocios ganaderos inteligentes, que es básicamente fusionar conocimiento con ganadería”, siguió contando.
Este modelo refleja su visión de trabajo colaborativo en el que compartir información es clave para avanzar.
Para Correa, el futuro del campo está en la capacidad de adaptarse sin perder la esencia.
“Se trata de cuestionarse, de autocriticarse, de dejarse apoyar y avanzar”, concluyó. Y todo empezó, como él mismo lo reconoce, con una simple pregunta sobre un sombrero.
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