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Sello Ambiental Colombiano

Foto: cortesía

Con el acompañamiento técnico de Fedegán-FNG, Hacienda La Silvestre fue la primera del Valle del Cauca en cumplir los requisitos para obtener el Sello Ambiental Colombiano para la ganadería, otorgado por el Ministerio de Ambiente.

cronica

De la mano de Fedegán, esta hacienda hace historia como la primera del Valle del Cauca con Sello Ambiental Colombiano

por: Álvaro Quintana- 31 de Diciembre 1969

Hace 25 años, cuando muchas fincas de Jamundí cambiaban la ganadería por proyectos inmobiliarios, una familia decidió quedarse en el campo. Conozca cómo La Silvestre apostó por producir leche, proteger los recursos naturales y diversificar su actividad con el turismo rural. Hoy ese modelo se convierte en el primero de ese departamento en obtener el Sello Ambiental Colombiano para la ganadería.

Hace 25 años, cuando muchas fincas de Jamundí cambiaban la ganadería por proyectos inmobiliarios, una familia decidió quedarse en el campo. Conozca cómo La Silvestre apostó por producir leche, proteger los recursos naturales y diversificar su actividad con el turismo rural. Hoy ese modelo se convierte en el primero de ese departamento en obtener el Sello Ambiental Colombiano para la ganadería.


Mucho antes de que sus cultivos de girasol se convirtieran en uno de los paisajes más visitados del Valle del Cauca o de que la hacienda empezara a recibir cientos de visitantes para recorridos turísticos, bodas y eventos empresariales, en La Silvestre ya existía un propósito claro: demostrar que producir leche y proteger el entorno podían ir de la mano.

Hoy esa visión recibe uno de los reconocimientos ambientales más importantes para la ganadería colombiana.

Con el acompañamiento técnico de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán-FNG), Hacienda La Silvestre fue notificada como la primera hacienda del Valle del Cauca en cumplir los requisitos para obtener el Sello Ambiental Colombiano para la ganadería, certificación otorgada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

La notificación fue entregada de manera virtual y el certificado físico será recibido a finales de este año durante una ceremonia organizada por Fundagán, organismo acreditado para realizar este proceso.


Una historia de conservación


Todo comenzó hace 25 años, cuando el crecimiento urbano empezó a transformar el paisaje de Jamundí.

Mientras numerosas fincas eran vendidas para urbanizaciones y otros desarrollos inmobiliarios, Ciro Velasco García decidió conservar la vocación ganadera de la propiedad familiar.

Tras su fallecimiento, el proyecto quedó en manos de su hija, Adriana Velasco Gallego, quien, con la ayuda de su pareja en ese entonces, Juan Pablo Arboleda, gfortalecieron la producción lechera y encontraron nuevas oportunidades para la finca.

Además de producir leche, hoy elaboran yogur, yogur griego, kumis y manjar blanco. Al mismo tiempo, abrieron las puertas al turismo rural con recorridos pedagógicos, un parque temático y espacios para eventos familiares y empresariales.

"Estoy muy agradecida con Fedegán porque fueron nuestros maestros. Nos llevaron de la mano y nos demostraron que siempre hay oportunidades para mejorar. Este sello no significa que ya terminamos; significa que debemos seguir aprendiendo todos los días", afirmó Adriana Velasco.


Fedegán ficha clave


El sello no llegó únicamente por las buenas intenciones.

Para obtenerlo, la hacienda tuvo que demostrar el cumplimiento de los requisitos establecidos en la Norma Técnica Colombiana NTC 6550:2021, que define los criterios para la producción sostenible de ganado bovino y bufalino, con énfasis en la protección del medioambiente, la biodiversidad y los recursos naturales.

Durante todo el proceso, Fedegán-FNG brindó el acompañamiento técnico para fortalecer los procedimientos internos, organizar la información requerida y verificar que cada práctica pudiera demostrarse durante la certificación.

Ese trabajo permitió consolidar acciones que hoy hacen parte del manejo diario del predio: la protección de dos kilómetros del río Jamundí, la conservación de un humedal y tres bosques nativos, la restricción del acceso directo del ganado a las fuentes hídricas mediante bebederos abastecidos con agua de acueducto, la rotación de potreros y el aprovechamiento del estiércol para producir compost.

"Respetar el medio ambiente también hace parte de producir mejor. Este sello demuestra que cualquier productor puede lograrlo con organización, disciplina y compromiso", explicó Juan Pablo Arboleda.


Nueva generación llegó a La Silvestre


El proceso también marcó la incorporación de una nueva generación al proyecto familiar.

Juan Felipe Arboleda Velasco, administrador de empresas de 25 años, lideró buena parte del trabajo documental exigido para la certificación. Organizó registros, protocolos, indicadores y las evidencias que respaldaban cada una de las actividades desarrolladas en el predio.

"El sello nos obligó a ordenar procesos, medir resultados y revisar cada detalle. Entendimos que aquello que no se mide difícilmente puede mejorar y ese aprendizaje nos servirá para seguir creciendo", señaló.


El proceso de certificación


Toda la información preparada por la familia fue presentada ante Fundagán, organismo evaluador de la conformidad acreditado por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC) bajo la norma internacional ISO/IEC 17065:2012.

La revisión incluyó auditorías documentales y visitas técnicas para verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos en la Norma Técnica Colombiana NTC 6550:2021.

Solo después de superar satisfactoriamente cada una de las etapas del proceso, Hacienda La Silvestre obtuvo el derecho a certificarse con el Sello Ambiental Colombiano.

"El predio cumplió satisfactoriamente todos los requisitos evaluados. La certificación tendrá una vigencia de tres años, durante los cuales realizaremos seguimientos periódicos para verificar que mantenga los estándares alcanzados", explicó Luisa Fernanda Sánchez, líder de Calidad de Fundagán.

Durante ese período se realizarán auditorías anuales para comprobar que las prácticas ambientales, productivas y de bienestar animal continúan aplicándose.


Un ejemplo para otras fincas


La Silvestre hace parte de la estrategia que impulsa Fedegán-FNG para fortalecer la sostenibilidad de la ganadería colombiana.

En 2025 iniciaron su proceso de certificación cuatro predios y, durante 2026, otros cuatro se sumaron al programa. De esas ocho ganaderías, seis han recibido acompañamiento técnico de Fedegán-FNG.

Una vez obtienen la certificación, los productores bovinos y bufalinos también pueden acceder al incentivo económico administrado por el Fondo Nacional del Ganado, destinado a cubrir parte de los costos del proceso.

"Frente al año pasado prácticamente se duplicó el número de predios vinculados. Cada vez más ganaderos entienden que certificarse fortalece sus procesos y mejora la competitividad de sus fincas", destacó Sánchez.


Nuevos desafíos


Para la familia Velasco, el certificado representa el resultado de 25 años de trabajo y la confirmación de que conservar la vocación ganadera fue la decisión correcta.

Lo que comenzó como el propósito de mantener una finca familiar terminó convirtiéndose en un modelo que integra producción lechera, transformación de alimentos, turismo rural y conservación ambiental.

La protección del río Jamundí, de los bosques nativos y del humedal, junto con el cumplimiento de los estándares técnicos exigidos, hacen de Hacienda La Silvestre un referente para otros productores que buscan fortalecer la sostenibilidad de sus fincas.

La historia de esta ganadería demuestra que producir con responsabilidad ambiental no solo contribuye a conservar los recursos naturales. También fortalece la competitividad, genera nuevas oportunidades para las familias rurales y abre el camino para que más predios colombianos avancen hacia una ganadería cada vez más sostenible.