Cada vez más mujeres participan, organizan y ganan competencias ecuestres en Arauca. Liderazgos como el de Karen Pérez impulsan una nueva generación que mantiene vivas las tradiciones llaneras mientras fortalece el relevo generacional y el arraigo por el campo.
Durante décadas, la vaquería fue considerada un territorio casi exclusivo de los hombres. Hoy, esa realidad comienza a cambiar en el municipio de Tame (Arauca), donde un número creciente de mujeres no solo participa en las competencias ecuestres, sino que también las organiza, las lidera y ocupa los primeros lugares en las pistas.
El mejor ejemplo es Karen Pérez, ganadera, amazona y presidenta del Club de Vaquería Los Giraras, quien se ha convertido en una de las principales impulsoras de disciplinas como Ranch Sorting y Varas y Barriles en esta región ganadera del país.
“Llevo en el alma y en la sangre la cultura llanera y especialmente la vaquería”, afirma.
Tradición que cambia de manos
El avance femenino quedó reflejado durante la Segunda Feria Equina de Tame que acaba de llevarse a cabo con gran éxito.
Y es que, de los 40 competidores inscritos, 17 fueron mujeres, una participación cercana al 40 %. Además, ellas ocuparon los primeros lugares en varias categorías, demostrando que el crecimiento no es solo en número, sino también en nivel competitivo.
Karen Pérez se coronó campeona en Varas y Barriles, mientras Viviana García obtuvo el segundo lugar y Litzy García completó el podio.
https://x.com/Karen_Perez_A/status/2072075982907855044?s=20
Más allá de los resultados deportivos, para Pérez este fenómeno refleja una transformación cultural que fortalece la tradición llanera.
“Es una forma de mantener vivas nuestras costumbres y de enseñarles a los niños el amor por el Llano”, sostiene.
Mucho más que carreras a caballo
Aunque muchos asocian la vaquería únicamente con pruebas de velocidad, en realidad reúne disciplinas directamente relacionadas con el trabajo cotidiano de las fincas ganaderas.
Entre ellas se encuentran el aparte y encierro de ganado, el lazo, el Ranch Sorting y las competencias de Varas y Barriles, actividades que exigen coordinación entre jinete y caballo, precisión y conocimiento del manejo bovino.
Para Karen Pérez, estos escenarios también forman personas.
“La vaquería fortalece habilidades técnicas, pero también enseña responsabilidad, disciplina, respeto por los animales y trabajo en equipo”, explica.
Apuesta por las nuevas generaciones
Desde el Club Los Giraras, Pérez trabaja para que la vaquería deje de ser un evento ocasional y se convierta en una actividad permanente.
Su propósito incluye mejorar la pista ubicada en la Villa Olímpica de Tame y desarrollar procesos de formación para niños y jóvenes con entrenadores especializados.
El objetivo es garantizar el relevo generacional de una práctica profundamente ligada a la identidad del Llano.
Las competencias organizadas en el municipio ya han reunido hasta mil espectadores durante las festividades tradicionales, reflejando el creciente interés por estos deportes ecuestres.
Tame busca ser referente nacional
El proyecto también tiene una visión de largo plazo. Karen Pérez espera consolidar competencias nacionales con delegaciones de departamentos como Casanare, Meta y Antioquia, regiones con amplia tradición en deportes de vaquería.
Posteriormente, busca atraer competidores internacionales provenientes de Estados Unidos, México y Venezuela, países donde disciplinas como el Ranch Sorting tienen un importante desarrollo.
Ese cambio también se refleja fuera de las pistas.
La influencer llanera Andrea Quintero ha mostrado a través de sus redes sociales cómo cada vez más mujeres participan en las exigentes jornadas de trabajo ganadero.
“Las faenas se realizan dos veces al año. Recoger el ganado disperso por la sabana era un trabajo tradicionalmente masculino”, explica.
Hoy, asegura, las mujeres también ocupan un lugar protagónico en esas labores, demostrando que la tradición puede evolucionar sin perder su esencia.
En Tame, esa transformación ya es visible. Con sombrero, botas y riendas en la mano, una nueva generación de mujeres está demostrando que la vaquería también puede escribirse en femenino.
/)
/)