La vida de Emiromel José Llorente Martínez, un productor de Buenavista (Córdoba) se construye entre animales, fe, la radio y redes sociales. En su relato confluyen la ciencia, la pedagogía rural y la palabra, que se convierten en herramientas para educar desde el territorio.
La jornada matutina de Emiromel José Llorente Martínez empieza cuando muchos aún duermen. No por costumbre, sino por memoria. El cuerpo recuerda lo que la infancia enseñó sin pedir permiso: levantarse temprano, caminar el potrero, observar el animal antes de tocarlo. Así se formó el hombre que hoy muchos conocen como “Doctor Mel, Veterinario al Extremo”, un nombre que nació de la experiencia y no del marketing.
Nació en 1984, en una vereda llamada Calle Larga, del corregimiento de Belén, municipio de Buenavista, departamento de Córdoba. Creció en una finca a cargo de su madre doña Ires Martínez, llamada No Lo Pensaba, un nombre que parece broma, aunque encierra una verdad: “Mi mamá siempre dice que nunca pensó vivir allí”, cuenta Mel, como quien sabe que los destinos rurales rara vez se planean, se asumen.
Es el sexto de ocho hermanos. Todos crecieron entre animales y jornadas largas. La vocación por el campo estaba sembrada, aunque no todos la convirtieron en oficio: “Nuestra escuela fue el corral”. Recuerda que a las tres de la mañana ordeñaba vacas, aprendía a distinguir sonidos, a entender silencios, a respetar los tiempos del animal; sin darse cuenta, ya estaba siendo veterinario.
Emiromel José Llorente Martínez, conocido como Doctor Mel, durante una jornada de trabajo, combinando medicina veterinaria, pedagogía rural y comunicación directa desde el territorio. Foto: Cortesía
La infancia que deja barro en los recuerdos
Los animales marcaron su vida antes de los títulos. Fue así como recuerda con especial cariño a una gata llamada Francisca, a la que su madre protegía como a una hija; también a una cerda conocida como La Chuzo, famosa por comerse el jabón, y a una vaca brahman llamada La Chirrilí, enorme y mansa, sobre la que los niños se subían simulando que era un caballo. Pero nunca olvidará a su amigo fiel: un burro que lo llevaba al colegio todos los días hasta noveno grado.
“Llegaba montado en burro a estudiar”, dice Mel. Sin embargo, cuando comenzó a tener más amigos, apareció la bicicleta, una monareta que marcó su juventud porque le tocó vender limones para comprarla. El burro se quedó atrás, la vida siguió, el campo nunca se fue.
Ese contacto diario dejó algo más profundo que anécdotas. Le enseñó a observar. “Los animales no tienen conciencia humana, pero sí un agradecimiento impresionante”, afirma. Para él, convivir con ellos educa el carácter, así como la humildad, el deseo de ayudar, la idea de que nadie vale menos. Valores que, asegura, se aprenden en la finca, no en discursos.
Entre veredas y proyectos ganaderos, la comunicación se transforma en herramienta para enseñar, registrar y narrar la vida real del campo colombiano. Foto: Cortesía
La radio antes del bisturí
Durante años, el sueño de Mel no estaba en los corrales, pues quería ser locutor, y lo fue. Trabajó más de cuatro años en emisoras del Bajo Cauca, allí prendió a narrar, a improvisar, a llegarle a la gente común. “Siempre me gustó la comunicación”, dice. Mientras tanto, veía programas de Animal Planet y pensaba, sin decirlo, que algún día quería mostrar la naturaleza desde la ciencia y desde el territorio.
La decisión de estudiar Medicina Veterinaria y Zootecnia llegó con dudas y oración. “Le pedí mucho a Dios que me ayudara a terminar una profesión”, recuerda. El inicio fue duro, pues estuvo a nada de abandonar la universidad, sin embargo, persistió y a los 30 años se graduó en la Universidad de Córdoba; después llegaron la especialización en Cirugía y laboratorio clínico de pequeñas especies y la maestría en Ciencias Veterinarias.
Su primera experiencia profesional fue en la hacienda Altamar, donde, trabajando con búfalos y casi sin buscarlo, apareció Fedegán para entrevistarlo para contar los proyectos que desarrollaban. “Ahí nació esta pasión de comunicar en las redes”, indicó.
En ese mismo lugar realizó una investigación científica la cual fue resaltada en varias revistas, titulada Curvas de crecimiento del ovino criollo colombiano con el modelo Brody. La ciencia ya caminaba con él.
Una intervención veterinaria en zona rural se convierte en aula abierta, cámara en mano, mientras el conocimiento viaja del potrero a las redes sociales. Foto: Cortesía
Veterinario al extremo, comunicar desde el territorio
El nombre que lo identifica nació en familia. Un hermano, Mauricio, fue directo: “Eres un veterinario al extremo”. El apodo se quedó. Al extremo por ir a lugares olvidados, por atender animales sin preguntar primero cuánto hay para pagar, por entender que una gallina también importa.
Empezó en redes sociales con una fanpage creada por un amigo. Sin estrategia rígida, con lenguaje sencillo. “Siento que apenas he dado una parte de lo que puedo aportar”, admite. Reconoce que las plataformas digitales no siempre premian lo educativo, aunque insiste. Su objetivo es claro: enseñar manejo básico, evitar la automedicación, demostrar que en el campo se pueden hacer las cosas bien.
Hace seis años trabaja con la Federación Colombiana de Ganaderos y el Fondo Nacional del Ganado (Fedegán-FNG). Coordina el proyecto local Chigorodó y acompaña gran parte de la región de Urabá en Antioquia. “Cuando alguien me dice que aprendió a cuidar mejor sus animales, todo cobra sentido”, afirma.
Las críticas también llegan. Algunos sectores cuestionan procedimientos sin conocer el contexto rural. Mel no entra en confrontaciones largas, prefiere seguir mostrando el trabajo diario, por ello busca diversificar su contenido. “Con tiempo y una cámara, podría mostrar mucho más”, sostiene.
Quiere ser recordado como un veterinario que no tuvo miedo de ensuciarse las botas ni de hablarle claro a la gente. “El campo es maravilloso y sin el campo no hay futuro”, repite como una convicción. Allí, asegura, están la tranquilidad y la base de todo.
Mientras tanto, sigue recorriendo veredas, operando animales, grabando videos y hablando con la misma voz que aprendió en la radio y pulió en el potrero. Una voz que no adorna la realidad, la cuenta.
Vea uno de los videos del Doctor Mel a continuación:
@doctormelvetex #orgullosamenganaderos conozca los puntos de fuga y balance para el buen manejo de la ganadería @LAGANADERIADELOSCOLOMBIANOS @ganaderiarentable @Tips ganaderos mx @ganaderos2 @CONtexto ganadero @Ganaderos ♬ Biodegradable Retrospect - DJ BAI
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