CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
José Abelardo Serrano

Foto: cortesía

José Abelardo Serrano, ganadero santandereano homenajeado en Mercagán, ha construido un modelo productivo basado en genética accesible, bienestar animal y recuperación ambiental.

cronica

Sin químicos y con genética accesible: el modelo santandereano premiado en Mercagán

por: Luis Humberto Caballero- 31 de Diciembre 1969

Tras casi cinco décadas entre la avicultura, la porcicultura y la ganadería, José Abelardo Serrano transformó sus predios en Santander en un modelo que combina rentabilidad, recuperación ambiental y bienestar para sus trabajadores.

Tras casi cinco décadas entre la avicultura, la porcicultura y la ganadería, José Abelardo Serrano transformó sus predios en Santander en un modelo que combina rentabilidad, recuperación ambiental y bienestar para sus trabajadores.


En la II Subasta Élite de Mercagán, José Abelardo Serrano recibió un homenaje por 49 años de trayectoria ganadera ininterrumpida. Pero el valor real de su historia no está en el reconocimiento, sino en el modelo que construyó: genética funcional a precio accesible, producción porcina a pastoreo y una transición que sacó los agroquímicos de sus fincas.

Todo comenzó en 1977, cuando su padre adquirió la finca Capitancitos, en inmediaciones de la represa de Hidrosogamoso, en Santander. Lo que empezó como una explotación de ciclo completo terminó convertido en un proyecto familiar que hoy integra cinco predios dedicados a la producción bovina y porcina bajo criterios de sostenibilidad.

Serrano estuvo vinculado durante años al sector avícola, donde participó en la creación y consolidación de empresas de genética, concentrados e insumos para producción animal. Hace 15 años decidió retirarse de esas actividades para concentrarse en la ganadería, donde hoy desarrolla lechería, cría comercial, levante y producción de ganado registrado.

Su filosofía combina dos objetivos: elevar la eficiencia productiva y ofrecer genética accesible a pequeños y medianos productores.


Ganadería para todos


Una de sus principales apuestas ha sido producir toros con buena genética a precios razonables para ganaderos que manejan hatos de 30, 50 o 100 vacas.

Su objetivo no es competir en pistas de exhibición, sino desarrollar reproductores funcionales, adaptados a las condiciones de la región y capaces de mejorar los resultados productivos de las fincas comerciales.

La decisión nació de pérdidas económicas repetidas por la compra de toros externos que no se adaptaban a los terrenos pedregosos de algunas de sus propiedades.


Cerdos a pastoreo


Una visita a una pequeña granja del Meta cambió su percepción sobre la producción porcina.

Allí encontró una explotación con más de un centenar de cerdos manejados a pastoreo que, a diferencia de los sistemas convencionales, no generaba los olores ofensivos característicos de la actividad.

Los costos de producción resultaron significativamente más bajos de lo que esperaba. Esos dos hallazgos lo llevaron a implementar su propio modelo, que hoy suma cerca de 300 animales.

El subproducto cárnico lo comercializa en nichos especializados de mercado, gracias a las características diferenciales de la carne. Para Serrano, el bienestar animal, la menor huella ambiental y la calidad del producto final representan ventajas frente a los sistemas tradicionales de confinamiento.


Cero químicos


Uno de los cambios más profundos fue la decisión de reducir progresivamente el uso de productos de síntesis química en sus predios.

La decisión obedeció a dos razones: los altos costos del control químico de malezas y plagas, y la necesidad de recuperar la salud de los suelos.

Serrano eliminó la dependencia de insecticidas y otros tratamientos convencionales. Hoy controla los parásitos externos con productos homeopáticos y prácticas naturales de manejo.


La fauna regresa


El resultado más visible de esta transición ha sido el regreso de la biodiversidad.

Serrano asegura que en fincas donde antes era difícil observar aves e insectos, hoy es común escuchar el canto de distintas especies y encontrar evidencia de fauna silvestre.

A través de cámaras de monitoreo ha identificado animales que habían desaparecido de la zona, un hallazgo que atribuye a la recuperación de los ecosistemas y a la reducción de las intervenciones químicas.

“La naturaleza sabe hacer su trabajo. Muchas veces somos nosotros quienes interrumpimos sus procesos”, afirmó Serrano.


El capital humano


Más allá de los resultados productivos, el empresario considera que el principal reto de la ganadería colombiana es fortalecer la dimensión humana del negocio.

Por ello implementó políticas de bienestar para sus trabajadores: viviendas dignas, incentivos económicos y participación en los resultados de algunas unidades productivas.

Actualmente emplea a cerca de 17 personas y destaca que la estabilidad laboral en sus fincas es consecuencia directa del respeto y las oportunidades que ofrece a quienes trabajan en el campo.

“No hay empresa exitosa si quienes ayudan a construirla no participan de sus beneficios”, sostuvo.


Mirada al futuro


Para Serrano, el futuro de la ganadería colombiana pasa por combinar eficiencia productiva, sostenibilidad ambiental y responsabilidad social.

Considera que el país tiene ventajas naturales y productivas, pero que aún falta fortalecer la organización empresarial, la comercialización y la dignificación de la vida rural.

Su experiencia demuestra que es posible producir alimentos de manera rentable mientras se conservan los recursos naturales, se recupera la biodiversidad y se generan mejores condiciones para las familias que viven del campo.

“Tenemos que volver a observar la naturaleza, escuchar al ganado y entender que el desarrollo del campo empieza por valorar a las personas que lo hacen posible”, concluyó Serrano.