CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Importaciones y exportaciones de carnes

Foto: FEDEGAN

Las importaciones de leche y derivados para el mismo periodo alcanzaron 47.374 toneladas y USD 160,5 millones. El volumen creció cerca de 62 % y las leches en polvo concentraron 68 % del valor comprado.

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"2026 no va a ser un buen año": el golpe cruzado que reciben los ganaderos colombianos

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

El ingreso de leche y derivados lácteos alcanzó 47.374 toneladas a mayo, mientras las ventas externas de carne y ganado vivo retrocedieron cerca de un tercio. Dólar bajo, desgravación comercial y rezagos logísticos amenazan el ingreso de los productores. Análisis de Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Asuntos Económicos de Fedegán-FNG.

El ingreso de leche y derivados lácteos alcanzó 47.374 toneladas a mayo, mientras las ventas externas de carne y ganado vivo retrocedieron cerca de un tercio. Dólar bajo, desgravación comercial y rezagos logísticos amenazan el ingreso de los productores. Análisis de Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Asuntos Económicos de Fedegán-FNG.


Entre enero y mayo de 2026, el comercio exterior ganadero colombiano cambió de dirección porque salieron menos carne y bovinos en pie, mientras aumentó la entrada de lácteos. El giro reduce oportunidades externas y añade presión sobre los precios internos. (Lea en CONtexto ganadero: Alarma por giro en comercio ganadero: Colombia arrancó 2026 exportando menos carne y comprando más lácteos)

Las exportaciones de carne, despojos y vísceras sumaron USD 52,4 millones, frente a USD 79,8 millones en igual periodo de 2025. En animales vivos, el valor cayó de USD 94,4 millones a USD 63,4 millones.

Las importaciones de leche y derivados para el mismo periodo alcanzaron 47.374 toneladas y USD 160,5 millones. El volumen creció cerca de 62 % y las leches en polvo concentraron 68 % del valor comprado.

Colombia conserva capacidad productiva y mercados, pero una tasa de cambio baja y fallas estructurales de competitividad están inclinando el negocio a favor del importador y en contra de la producción ganadera nacional.

La apreciación del peso reduce los ingresos de quienes exportan y abarata las compras externas. Esto resta competitividad frente a Brasil y Paraguay en el sector cárnico y ante Estados Unidos, Uruguay y Europa en el sector lácteo.

La revaluación del peso afecta directamente al ganadero nacional. Quien produce carne ve reducidas sus posibilidades de venta a mercados internacionales, mientras quien produce leche ve cómo llega más producto importado que compite con su producción en el balde.

Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Asuntos Económicos de Fedegán-FNG, advirtió en CONtexto Ganadero que la actividad ganadera intenta estabilizarse. "Se nota que hay una estabilidad de los últimos meses; está tratando de mostrar recuperación, a pesar de la tasa de cambio", señaló Cubillos.

China recibió 6.920 toneladas de carne por USD 42,2 millones, mientras Irak compró 46.570 bovinos vivos. Esa concentración expone al país a cambios de demanda y decisiones sanitarias.


La leche avanza


El mayor desequilibrio aparece en los lácteos, pues la leche en polvo descremada lideró la importación con 21.490 toneladas y USD 61,6 millones; la entera sumó 12.920 toneladas y USD 48,3 millones.

Los menores precios internacionales, el peso apreciado, la desgravación arancelaria del TLC con Estados Unidos y su reducción para el caso europeo favorecieron el ingreso de producto extranjero.

Cubillos sostuvo que el efecto llega directamente al ingreso en finca. "Trayendo más leche importada también rompe el precio interno y le pone presión a la baja al precio nacional", señaló Cubillos.

La ventaja del importador revela una brecha logística, pues llevar leche en polvo desde un puerto puede ser más sencillo que recolectar leche cruda, enfriarla y transportarla por carreteras deficientes.

Industria, transporte, distribución y comercialización arrastran además ineficiencias que elevan el costo del producto colombiano y reducen su capacidad para competir con mercancía extranjera.


Mercados de valor


Desde que recuperamos el estatus sanitario en 2020, Colombia demostró capacidad exportadora. Ahora necesita mejorar indicadores reproductivos, ganancia diaria de peso, peso al sacrificio, rendimiento en canal, trazabilidad y eficiencia frigorífica.

Estados Unidos representa una oportunidad por sus mejores precios. Asia-Pacífico, el Caribe y, a largo plazo, Japón y Corea también ofrecen posibilidades, pero exigen calidad constante. (Lea en CONtexto ganadero: Ganadería colombiana exportó USD 25 millones en enero, pero hay alerta por la tasa de cambio)

Cubillos expuso que esa presión internacional puede acelerar cambios que el mercado interno no exige. "En la medida en que pueda salir a más países, se afianza, mejora y también se va exigiendo a la cadena productiva mejorar sus indicadores", explicó Cubillos.


Mercado interno


Ante las dificultades para colocar carne y animales vivos en el exterior, el mercado interno aparece como una alternativa estratégica para sostener la producción y reducir la dependencia de unos pocos destinos internacionales.

Colombia cuenta con más de 53 millones de habitantes y posee el tercer mercado poblacional más grande de América Latina, después de Brasil y México. Esa dimensión ofrece una base importante para ampliar la demanda nacional de carne, leche y otros productos ganaderos.

Aprovechar ese potencial requerirá estimular el consumo, recuperar la capacidad de compra de los hogares y desarrollar campañas que acerquen la proteína animal a diferentes segmentos de la población.

La tarea adquiere mayor relevancia ante el inicio de un nuevo gobierno, cuyas políticas económicas podrían incidir en el empleo, los ingresos y el gasto de los consumidores. Un crecimiento del consumo interno ayudaría a compensar parcialmente las dificultades exportadoras y a fortalecer el ingreso de los productores.

Fedegán proyecta que las exportaciones cerrarán 2026 entre USD 250 y 270 millones, mientras las importaciones lácteas podrían acercarse o superar las 100.000 toneladas, frente a las 77.605 registradas en 2025.

"2026 no va a ser un buen año", anticipó Cubillos. El rumbo dependerá de ajustes fiscales, tasa de cambio, intereses, infraestructura y una estrategia comercial que permita vender proteína de mayor valor antes de que la presión importadora siga trasladando el costo al productor.